
FRANCISCO DE OLIVER-COPONS Y MÉNDEZ-NAVIA
Madrid, 1823 El despacho está en silencio, solamente se oye el leve crujir de la madera bajo las botas de Francisco Copons mientras deambula con la orden de destitución entre las manos. La segunda en apenas siete años. El absolutismo ha regresado con fuerza tras la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis, y con él, la caída de todo aquello que el malagueño ha defendido estos años. En pie frente a la ventana, rígido y desorientado, la mente de Copons retrocede a 1814, a los días en el que aún no era el derrotado político que es
