
El Privilegio de la Unión
El éxito de la batalla de las Navas de Tolosa tuvo reflejo en la Corona de Aragón durante los siglos XIII y XIV, momento que Aragón conoció un esplendor que posibilitó el crecimiento de la población y una notable expansión marítima por el Mediterráneo, mar en el que indiscutiblemente era el árbitro de todos los conflictos, siendo que durante los reinados de Pedro III el Grande y de Jaime II de Mallorca el poderío aragonés alcanzó su máxima expansión. Es el reinado de Alfonso III el que materializó el Privilegio de la Unión que nos ocupa, pero el conflicto
