
La vida monástica en la Edad Media española
La llegada del poder musulmán a la Península no supuso un cambio profundo en los perfiles del monacato. Hay que tener en cuenta la casi total ausencia de información durante el siglo VIII, la cual no aparece y en pequeña cantidad hasta principios del siglo IX. Los monasterios de esta primera etapa, tanto los surgidos en la España fuera del ámbito musulmán como los que se encontraban en el emirato cordobés, siguieron rigiéndose por las reglas de los propios monasterios que normalmente eran los códices regularum. A estas reglas le siguieron las de san Isidoro y san Fructuoso, y cada
