
San Francisco Solano, apostol de América de sur
Tras la conquista del Imperio Inca, que se extendía hasta el sur de Colombia, el norte de Chile y el Noroeste de Argentina, a partir de 1531, distintas órdenes religiosas inician la evangelización de aquel inmenso territorio: primero los dominicos y franciscanos, y luego los agustinos, mercedarios y jesuitas, además del clero secular. Con Perú como epicentro, el cristianismo se fue extendiendo por las tierras próximas, como Chile, Bolivia y Tucumán; en 1547 el Plata, después de que se estableciera la conexión entre el Chaco y Perú, y desde finales del XVI, Paraguay y Uruguay se sumaron también a la
