
La batalla de La Albuera (11 mayo 1811)
Tres años mas tarde del memorable 2 de mayo, la guerra en la Península, a pesar de los pronósticos iniciales de Bonaparte, estaba muy viva y tanto españoles como portugueses, con ayuda interesada de los ingleses, plantaban cara a un enemigo que contaba con superior capacidad técnica y material. En la primavera del 1811 el avance impulsado por la entrada de la “Grande Armée” y dirigida en persona por Napoleón, había arrinconado a la resistencia hispana en los alrededores de Lisboa y en Cádiz, pero el péndulo había llegado a su máximo y ahora iban a cambiar las tornas. Las
