
De los encomendados (2/2)
Del derecho de uno nace, evidentemente, la obligación de otro. Hemos visto que, por derecho de conquista, los encomenderos gozaban de una posición que exigía la existencia de alguien que estuviese bajo su potestad. Estos eran los encomendados, que estaban obligados a servir al primero. Pero como hemos señalado, la acción no debía ser arbitraria, sino sometida al principio de las leyes. Los encomendados eran tan vasallos de la Corona como los encomenderos. Lo que les diferenciaba era el rol que jugaban dentro de la estructura social de la Conquista. Con esa premisa, y siempre bajo el amparo de las
