
Síntesis clarificadora y veraz de “La Traición del 98” (y 3/3)
El Combate Naval de Santiago La salida se hizo sin descanso para las tripulaciones recién reembarcadas, de día y con muchísimas horas de luz por delante, con grandes intervalos entre barcos, los destructores los últimos, y sin utilizar torpedos (el Teresa llegó a colocar proyectiles de ametralladora en los barcos enemigos). Consecuencia de la buscadamente suicida operación, el hecho es que la Escuadra prácticamente se autohundió, embarrancando y rindiéndose “para salvar las tripulaciones”, ofreciendo los barcos encallados, en los que además se izó bandera de rendición, un blanco inmejorable a la artillería enemiga. Con relación a la posible salida nocturna,





