
La importancia de la figura del Corregidor
Fue a mediados del siglo XIV cuando Enrique III de Castilla creó la figura, a la que dotó de representación real para los grandes municipios, con jurisdicción sobre los territorios de su entorno al objeto de someter al control real las administraciones locales que actuaban al margen de los intereses de la Corona y en beneficio de oligarquías locales, por lo general nobles levantiscos. Pero el Corregidor no era nombrado por el Rey, sino por el Consejo de Castilla, órgano de gobierno que podemos reconocer como antecedente del actual Tribunal Supremo. El corregidor era así un delegado real que
