
ANDRÉS DE CLARAMONTE, UN AUTOR DEL SIGLO DE ORO
Madrid, 1603 A la hora menguante de otra calurosa noche de julio la taberna de Puerta Cerrada es un bullicio de risotadas, ruido de huesos de Juan Tarafe rebotando en las paredes y rumor de conversaciones de gariteros arremolinados en torno a las mesas donde ora se tiran dados, ora se ara con bueyes—seis granos juego, matantes tengo, llevo los palos vacíos, la calle del puerto es mía, envido y demás lances propios del catecismo—, algunos con más fortuna que otros. Arrullado por el jaleo, Andrés de Claramonte bebe de un trago medio azumbre de vino turco celebrando su buena
