
EL DÍA QUE DIOS HABLÓ ESPAÑOL (Relato)
Holanda, otoño de 1585. —¿En lekker?…¿Y bien, don Francisco? Antes de responder, Francisco Arias Bobadilla echó un vistazo a su alrededor con las manos entrelazadas a la altura del pecho. A su derecha, el río Mosa se extendía hasta donde alcanzaban su ojos, dejándose engullir por la espesa bruma holandesa que lo absorbía todo, capaz de filtrarse en el más grueso coleto y calar los huesos de los tres tercios que desde hacía unos días se encontraban acampados en la isla de Bommel, entre los pueblos de Dril, Rosan y Herwaardefl, mientras a su izquierda el ruido de la corriente

