
Jaime IV, un rey sin Reino
El conquistador Jaime I de Aragón, instituyó heredero a su hijo Jaime, como rey de Mallorca, conde del Rosellón y de la Cerdaña y señor de Montpellier, mientras dejaba el resto de su reino a otro Jaime, también II, de Aragón. A partir de tal momento y acrecentado con la llegada al trono de Pedro III, la ambición de los reyes aragoneses de recuperar el ámbito territorial del reino de Mallorca fue constante. A Jaime II de Mallorca le sucedió su hijo Sancho, quién, con solamente ocho años, tuvo que hacer frente a Pedro III con su asedio y conquista
