
BARCOS PARA LA HISTORIA: EL GENERAL CONCHA
La tripulación se portó bizarramente cuando el barco fue asaltado por los moros en número muy considerable. Ensenada de Busicut, junio de 1913. <<Que no, que no me bajo del barco>>. Carga su fusil el alférez de navío Rafael Ramos-Izquierdo repitiéndose esa frase mientras reniega con la cabeza. A su lado, otros once compañeros, los únicos que quedan en pie tras 14 horas de batalla en las entrañas del General Concha, resisten una vez más las embestidas de los rifeños. Todos están tan cansados que nadie abre la boca, aquí solo hay sitio para que hablen las balas. O quizás
