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GENOCIDIO ISLÁMICO (2/2)

  • Cesáreo Jarabo
  • 27/10/2026
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El Corán ¿manual de terrorismo?

Vamos a analizar los sentimientos manifestados en el Corán, sin prejuicios, ateniéndonos exclusivamente a la literalidad de los textos, y siguiendo el escrito de Mahoma, teniendo en cuenta que el Corán es inmutable; no admite interpretaciones: no es permisible interpretar el Corán excepto con la Sunnah que vino en una forma mutawaatir (palabra que se deriva de la palabra tawaatur, lo que significa la sucesión, uno después del otro), significando que no es permitido interpretar lo mutawaatir excepto con lo mutawaatir”, nos recuerda  Muhammad Naasir-ud-Deen-Al-Albaanee. Resumiendo, si en un sura dice “a” sobre un asunto, y en otra dice “j” sobre el mismo asunto, no hay contradicción; sencillamente vale “j” y no “a”.

Por otra parte, es sumamente difícil abstraerse del estudio del Corán a la hora de abordar cualquier aspecto de cualquier tipo de legalidad islámica, ya que todo se inspira, inexorablemente, en el texto “revelado”, que fue dictado por Mahoma a lo largo de 20 años, recogido de memoria y posteriormente escrito por sus primeros compañeros. El califa Otmán estableció un texto único con 114 suratas o capítulos, a los que hay que añadir las palabras, gestos o silencios del profeta.

La inamovilidad del Corán queda manifiesta por el hecho de, a pesar de que el mundo árabe fue conocedor de la cultura griega mucho antes que el mundo cristiano, que había perdido su referencia en el siglo V, con el retroceso que significó la caída en la Edad Media, no encontró en ella enseñanzas que pudiesen ser compatibles con el Corán. Sí es de agradecer al mundo árabe la salvaguarda de estos textos.

No debemos extrañarnos de la concepción jurídica inamovible de los textos si tenemos en cuenta que para los musulmanes el lenguaje no es una mera convención humana, sino algo creado por Dios para adecuarse a los objetos, y el Corán, como palabra de Dios, es el vehículo perfecto para transmitir al hombre exactamente lo que aquel quería transmitir.

Así, la tarea principal del estudioso musulmán es comprender lo que Dios quiso decir en el Corán y el significado de las palabras de Mahoma… Comprender, no interpretar, llevando el asunto hasta términos como saberse de memoria el Corán; hasta el extremo de transmitir con precisión la forma verbal exacta del mismo. Aspecto que, aunque en principio caiga fuera de la doctrina del Islam, lleva inexorablemente a un colonialismo cultural del mundo árabe sobre los pueblos que domina.

Hammurabi

La ley del Talión, tomada del código de Hammurabi, es fundamento del derecho penal islámico “Sura 2, La Vaca aleya 173. ¡Oh creyentes! os está prescrita la pena del talión por el asesinato. Un hombre libre por un hombre libre, un esclavo por un esclavo, una mujer por una mujer.  Aquel a quien le sea aplazada esta pena (del talión) por su hermano, debe ser tratado con humanidad, y se debe a su vez obrar generosamente respecto de aquel que le haya hecho el aplazamiento”.

Lo que marca el carácter del Islam es la pena de muerte: es condenado a muerte el ateo, el brujo, a los que no se admite el arrepentimiento; y, sobre todo, el que reniegue de su fe musulmana (aunque en este caso sí se admite el arrepentimiento). Y lo mismo sucede con quién no rece. Parece que lo único que se halla libre de pena humana es el hecho de no realizar el peregrinaje a la Meca.

Se permite matar a los prisioneros bárbaros. No se matará a las mujeres ni a los niños, y se evitará matar a los monjes, salvo que hayan combatido. (Al Qayrawani).

El odio queda reiteradamente manifiesto a lo largo del Corán. Así, la sura 2 dice en su aleya 92: El que sea enemigo del Señor, de sus ángeles, de sus enviados, de Gabriel y de Miguel, tendrá a Dios por enemigo; porque Dios odia a los infieles.

A continuación, afirma algo terrible: Dios odia a los infieles. Eso es algo sumamente significativo, que justifica todas las barbaridades imaginables.

Mahoma dice en la sura 2, La Vaca versículo 187: Matadlos doquiera que los halléis y expulsadles de donde ellos os hayan expulsado.

La tentación de la idolatría es peor que la carnicería en la guerra. No les libréis combate junto al oratorio sagrado, a no ser que ellos os ataquen. Si lo hacen, matadlos. Tal es la recompensa de los infieles.

El odio es manifiesto. El desarrollo de la doctrina sigue por los mismos derroteros; así, en las oraciones relatan: “abandonamos a quienes no creen en ti” … “tu castigo alcanzará a los incrédulos” (Al Qayrawaní”)

Pero, en cualquier caso, los mejores alegatos contra el Islam están en la lectura literal del Corán. Así, por ejemplo, también en la Sura La Familia de Imran dice en la aleya 27: Que los creyentes no tomen por amigos (o aliados o patronos) a infieles más bien que a creyentes. Los que lo hiciesen no deben esperar nada de parte de Dios, a menos que no tengan que temer algo de su parte. Y en la aleya 29. Sabed que Dios no ama a los infieles.

Al tanto, el Corán prohíbe a los musulmanes ser amigos, aliados o criados de no musulmanes.

También es destacable la aleya 114. ¡Oh creyentes! No forméis uniones íntimas más que entre vosotros; los infieles no dejarían de corromperos: desean vuestra pérdida. Su odio se deja ver en sus palabras; pero lo que sus corazones ocultan todavía es peor. Ya os hemos hecho ver pruebas evidentes de ello, si es que sabéis comprender.

La reiteración que queda aquí expresada es un resumen minucioso del texto coránico, donde se insiste una y otra vez en los mismos conceptos.

He marcado hasta el momento el sentimiento de odio que caracteriza el Corán, y quiero pasar a otros aspectos, pero me resulta dificultoso, porque el odio es la amalgama de todo el texto.

Así, en la Sura Las Mujeres, hace un alegato contra el arrepentimiento.

La Aleya 22 dice: El arrepentimiento no le sirve de nada al que hace constantemente malas acciones y al que, al acercarse la muerte, exclama: Me arrepiento. No les sirve de nada a los que mueren infieles. Para éstos hemos preparado un castigo doloroso.

Hemos hablado del perdón y del arrepentimiento como dos extremos que no tienen cabida en el Corán, y hemos hablado de que las leyes se basan en el Corán. El resultado legislativo es obvio, y las relaciones que marca el Corán para los no creyentes, también resultan obvias, pero veamos que nos dice exactamente el Corán al respecto:

La Sura Las Mujeres, en su Aleya 91 reza: Han querido haceros infieles como a ellos, a fin de que seáis todos iguales. No forméis uniones con ellos hasta que hayan dejado su país por la causa del Señor. Si vuelven, realmente, de una manera manifiesta, a la infidelidad, cogedles y condenadle a muerte dondequiera que los halléis. No busquéis entre ellos protector ni amigo.

Se trata de una ideología terrorista sin humanidad que incita al asalto, a la violencia; así, la aleya 102 de ésta misma sura dicta: Cuando entréis en campaña, no habrá ningún pecado en abreviar vuestras oraciones, si teméis que los infieles os sorprendan: los infieles son vuestros enemigos declarados.

Y se previene frente a aquellos que puedan relajar esta postura; así, en la misma Sura Las Mujeres, la aleya 143: ¡Oh creyentes! No toméis amigos entre los infieles más bien que entre los creyentes ¿Queréis suministrar a Dios un argumento contra vosotros, un argumento irrefrutable?, y lo que espera a los infieles lo refleja en la aleya 150. Aquéllos son verdaderamente infieles. Hemos preparado para los infieles un suplicio ignominioso.

¿Y quiénes son los infieles? La amalgama de ideas contradictorias, de forma deshilvanada, va apareciendo a lo largo del texto; así, mientras en la  Sura La Mesa, en la  Aleya 73 relata que “Los que creen y los judíos, los sabeos, los cristianos, en una palabra, todo el que cree en Dios y en el día final y haya obrado el bien, ésos estarán exentos de todo temor y no serán afligidos”, tres aleyas después, en la 76, relata que “Infiel es el que dice: Dios es el Mesías, hijo de María”, y ¿qué actuación deberá tener el creyente respecto a ellos?. La historia nos lo relata. Evidentemente, las aleyas que ya hemos ido relatando, las que relataremos a continuación, y las que he obviado dictan el modo de actuar con los infieles.

La falta de misericordia no es algo que tenga que ser rebuscado en el texto; bien al contrario, es explícita. Así en Sura VI El Ganado, aleya 91 dice: Choaib se alejó diciendo: ¡Oh pueblo mío! Os predicaba los mandatos de Dios y os daba consejos saludables. Pero ¿por qué he de afligirme por la suerte de los infieles?

Dice Mahoma en la sura VIII El Botín, en la aleya 12: Yo sembraré el terror en el corazón de los infieles. Y vosotros, golpeadles en las nucas y en los extremos de los dedos.

Y en la aleya 52: ¡Qué espectáculo cuando los ángeles les quitan la vida a los infieles! Les golpean las caras y los riñones, y les gritan: Id a probar la pena del fuego.

En la Sura VIII, La Inmunidad o el Arrepentimiento, deja manifiesto en la aleya 123: ¡Oh creyentes! Combatid a los infieles que os rodean; que hallen siempre en vosotros una acogida ruda. Sabed que Dios está con los que le temen.

El enemigo, en el Corán, no parece ser el mal, sino los infieles; así, en la Sura XIX María, versículo 86 dice: ¿No ves que enviamos hacia los infieles demonios para excitarlos al mal? Y en la 87: No procures, pues, apresurar su suplicio; nosotros mismos les contamos sus días.

La Sura XXII, La Peregrinación a la Meca, proclama en la Aleya 20: Los fieles y los infieles son dos adversarios que disputan respecto de Dios; pero los trajes de los infieles serán cortados de fuego y el agua hirviendo será derramada sobre sus cabezas.

Llegados a este punto, veamos las referencias que se hacen en los textos a algunos aspectos:

La referencia a los infieles en El Corán se repite 252 veces, y siempre cargando de forma inmisericorde.

Así, por ejemplo, la Sura XXXIV Saba aleya 32 Cargaremos de cadenas el cuello de los infieles. ¿Iban a ser retribuidos de distinto modo que como han obrado?

La referencia a los Enemigos se repite 48 veces en el Corán

La palabra “Castigo” es citada 371 veces en el Corán

La palabra “Amor” es citada 14 veces en el Corán.

La palabra “Amar”: 4 veces en el Corán.

La palabra “Perdón” es citada 167 veces en el Corán, pero ¿en qué contexto?… Veamos un ejemplo:

Sura 9 Aleya 80: Da lo mismo que pidas o no que se les perdone. Aunque lo pidieras setenta veces, Alá no les perdonaría, porque no han creído en Alá y en Su Enviado. Alá no dirige al pueblo perverso. (De remarcar es la cifra que da de setenta veces que se pida perdón y que Alá no perdonará. Recordemos que Jesús dice que hay que perdonar no ya siete veces, sino setenta veces siete), y por supuesto ese principio es recogido por los legisladores.

Un ejemplo el de la negación del perdón por parte del Islam, que se repite hasta en 19 ocasiones, siendo las reiteraciones, en ocasiones hasta con las mismas palabras, en torno a cincuenta.

No obstante, los legisladores ven la existencia del perdón, en concreto en la sura 99 versículo 7, si bien la redacción es “Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá” y la del versículo 8: “Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá.”

Proseguimos con la contabilidad.

Amor y amar… Total… 18 citas, pero qué podemos esperar de quién afirma que: Los infieles oirán en ese día una voz que les gritará: El odio de Dios contra vosotros es mayor que ha sido vuestro odio contra vosotros mismos, cuando, invitados a la fe, no habéis creído. Sura XL El Creyente, Aleya 10.

Un odio que los lleva a proclamar: Haremos sufrir a los infieles un castigo terrible. Sura XLI Los Desenvueltos. Aleya 26. Y como cada concepto, este principio es reiterado a lo largo del texto; un texto que lleva el odio in crescendo: Sura XLVII Mahoma Aleya 4. Cuando encontréis infieles, matadlos hasta el punto de hacer con ellos una carnicería y estrechad fuertemente las trabas de los cautivos.

Y la aleya 5: Luego ponedlos en libertad o entregadlos mediante un rescate, cuando la guerra haya cesado. Obrad así. Si Dios quisiese, triunfaría de ellos por sí mismos; los exterminaría, pero os hace luchar para probaros a unos por otros. Los que hayan sucumbido en el camino de Dios, Dios no hará perecer sus obras.

En esta misma sura, la aleya 8 dicta: ¡Oh creyentes! Si asistís a Dios en su guerra contra los malvados, él también os asistirá y dará firmeza a vuestros pasos.

Y en la aleya 37: No mostréis cobardía y no llaméis a los infieles a la paz cuando sois los más fuertes y Dios está con vosotros; no os privará del premio de vuestras obras.

Y en la Sura XLVIII La Victoria, aleya 13: Hemos preparado un brasero ardiente para los infieles que no han creído en Dios y en su apóstol.

Y en la Sura LXVI La Prohibición, aleya 9: ¡Oh profeta! Haz la guerra a los infieles y a los hipócritas; sé severo con ellos. La gehena será su morada. ¡Qué detestable mansión!

Y en la Sura LXXIII El Envuelto, Aleya 12: Tenemos para ellos pesadas cadenas y un brasero ardiente. Este juicio es exactamente reproducido en la Sura LXXVI El Hombre, aleya 4.

Las constantes repeticiones que podemos encontrar en el Corán nos indican en esencia dos cosas: El odio y la nulidad intelectual emanados por su autor.

La sura 5:33 Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra, y en la Sura 8:12: ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!» … y en la Sura 47:4 Cuando sostengáis, pues, un encuentro con los infieles, descargad los golpes en el cuello hasta someterlos. Entonces, atadlos fuertemente. Luego, devolvedles la libertad, de gracia o mediante rescate, para que cese la guerra.

Sura 9:5 Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (los idólatras, los cristianos) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes!

Tras la batalla de Badr, donde se produjo tal matanza que el propio Mahoma tuvo que intervenir a fin y efecto de que la misma no le impidiese hacerse con esclavos, manifestó su deseo de que lo librasen de Asmä bint Marwan que componía versos que le desagradaban. Un acólito se encargó de asesinarla y no dudó en presentarse ante su amo para comunicárselo, a lo que Mahoma le respondió: ¡tú has ayudado a Alá y a su Enviado, oh Omayr».

Más ejemplos singulares han pasado a la historia, como el asesinado del poeta Abú Àfak o el de Kaab ibn ‘Áshraf que fueron condenados a muerte por Mahoma por haber manifestado diferencia de criterio. La biografía que de Mahoma escribió Ibn Is´háq, trata ampliamente las campañas y expediciones de los musulmanes en la época del profeta. Entre las expediciones cuenta numerosos asesinatos políticos.

Eso es la génesis de la doctrina musulmana. Más adelante, en el siglo VIII, los califas abasíes harían de Mahoma un profeta rodeado de toda perfección y convirtiendo su violencia en mística religiosa.

El Corán más parece un tratado de terrorismo que una doctrina religiosa. Cierto es que, a lo largo de la obra, que tiene un total de 127136 palabras se cita 1650 veces a Alá; 104 veces la palabra “dios” …y 167 veces la palabra “perdón” … pero relativa a la negación del mismo se repite hasta en 19 ocasiones, siendo la reiteración de ideas, en ocasiones hasta con las mismas palabras, en torno a cincuenta.

Cesáreo Jarabo Jordán

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