
LA LOTERÍA DEL NIÑO
En el desván, donde la luz entra de refilón por las rendijas en hilos finos iluminando el polvo acumulado, el niño rebusca entre cajas que crujen con cada movimiento. No busca nada en particular, sólo curiosear entre los recuerdos de los abuelos, cuando en su exploración sus dedos tropiezan con un pequeño rectángulo de papel endurecido por el tiempo que, concluye el pequeño tras una ardua investigación, parece ser un viejo décimo del Sorteo de El Niño, concretamente del año 1952. El papel es áspero, casi frágil, y el número impreso —18.280— aparece centrado, en tinta oscura El niño pasa









