
Durante su reinado, Carlos III impulsó más de cuarenta expediciones a distintos lugares del mundo. Su objetivo era medir, nombrar y cartografiar los territorios del imperio, además de estudiar su flora, fauna, geografía y población. Detrás de todo esto estaba la idea ilustrada de gobernar con ayuda de la razón y de la observación. Carlos III quería ampliar el conocimiento, pero también reforzar el prestigio político de la monarquía a través de la ciencia.
Como resultado de esta política surgieron o se reforzaron distintas instituciones científicas y culturales, como las Reales Academias, los observatorios, los jardines botánicos, los gabinetes científicos y las colecciones reales. Todos estos espacios ayudaban a ampliar el saber y, al mismo tiempo, servían para conservarlo y difundirlo.

El programa impulsado por la Corona daba mucha importancia al valor público del conocimiento. También fomentó la organización de la ciencia en instituciones estables, apoyó expediciones y exploraciones por todo el mundo, prestó atención a la arqueología y al patrimonio, y buscó aplicaciones prácticas en ámbitos como la agricultura, la industria y la salud. En conjunto, la ciencia pasó a formar parte del proyecto de reforma del Estado.
Estas expediciones permitieron conocer mejor los territorios americanos y asiáticos, clasificar nuevas especies, mejorar la cartografía del imperio y reforzar la presencia científica española en el ámbito internacional.
De entre todas las expediciones promovidas por Carlos III, estas son algunas de las más representativas del impulso que la Corona dio a la ciencia:
Expedición Botánica al Virreinato del Perú (1777–1788)

Dirigida por Hipólito Ruiz y José Pavón, esta expedición tenía como objetivo catalogar plantas útiles, estudiar especies medicinales y enviar semillas y dibujos botánicos a Madrid. Entre sus principales resultados destacan la obra Flora Peruviana et Chilensis, miles de láminas botánicas, semillas y ejemplares, además de la creación de redes científicas entre Lima, Madrid y Cádiz.
Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada (1783–1816)

Bajo la dirección de José Celestino Mutis, esta expedición se centró en el estudio sistemático de la flora del Nuevo Reino de Granada. Sus resultados fueron extraordinarios: reunió más de 20.000 láminas botánicas, una de las colecciones más grandes del mundo, y realizó importantes estudios sobre la quina, la canela y otras plantas medicinales. Además, contribuyó a la formación de científicos criollos.
Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803–1810)

Aunque comenzó ya bajo el reinado de Carlos IV, esta expedición fue posible gracias al marco institucional que había dejado Carlos III. Dirigida por Francisco Javier Balmis, buscaba llevar la vacuna contra la viruela a América y Filipinas. Su mayor logro fue convertirse en la primera gran campaña global de salud pública en la historia, con una vacunación masiva en los territorios de ultramar. Ningún otro imperio se preocupó por la salud de sus súbditos más allá de su metrópoli, por la sencilla razón de que no eran considerados súbditos, sino indígenas extranjeros.

Expedición Botánica a Nueva España (1787–1803)
Dirigida por Martín de Sessé y José Mariano Mociño, esta expedición produjo avances muy importantes en el conocimiento del territorio. Entre sus resultados destacan la Flora Mexicana, varios estudios zoológicos pioneros y la elaboración de mapas y descripciones etnográficas.
Expedición mineralógica y minera (1760–1780)

En el ámbito minero también hubo iniciativas destacadas, como la expedición vinculada a Fausto y Juan José de Elhuyar en Nueva España. Su finalidad era modernizar la minería, estudiar las vetas e introducir técnicas europeas que hicieran más eficaz la explotación de los recursos.
A estas se sumaron otras expediciones de exploración y delimitación territorial, como la del Orinoco y el Amazonas, dirigida por José Solano y Bote y Francisco Requena; la expedición al Estrecho de Magallanes, encabezada por Antonio de Córdoba; y el reconocimiento de la costa noroeste de América, realizado por Juan Francisco de la Bodega y Quadra.
Gracias a estos viajes se mejoró la cartografía del imperio, se pudieron negociar mejor los tratados fronterizos y se reforzó la presencia española en zonas disputadas, como el Pacífico norte y la Amazonía.
Expediciones zoológicas y naturalistas


En el campo de la historia natural también sobresalieron figuras como Juan Ignacio Molina, en Chile; Félix de Azara, en el Río de la Plata, considerado uno de los mejores naturalistas del siglo XVIII; y Alessandro Malaspina, cuya expedición entre 1789 y 1794 fue una de las grandes empresas político-científicas del final del siglo.
Para terminar, estas expediciones pueden compararse con las grandes empresas científicas y marítimas de Francia e Inglaterra, protagonizadas por algunas de las figuras más conocidas de la época.
La expedición de Malaspina (1789–1794) fue probablemente la más completa del imperio español, porque unió investigación científica, observación del territorio y análisis político y administrativo del mundo virreinal.


La del inglés James Cook (1768–1779) fue una de las grandes empresas marítimas británicas, en la que la ciencia se combinó con la apertura de nuevas rutas y la expansión territorial, así como una apropiación al estilo inglés; Hawai fue la isla a la que Ruy López de Villalobos pudo haber llegado en 1555, y Australia fue descubierta por Pedro Fernández de Quirós, nombrándola la Terra Australis Incognita. O sea, Cook aparte de robar los mapas españoles depositados en Luzón, Filipinas, se apropió de islas ya descubiertas y cartografiadas por españoles.
El final de cada una de estas expediciones también fue muy distinto: la de Malaspina se vio frenada por razones políticas, la de Cook terminó con su muerte en Hawái, y la de Lapérouse acabó envuelta en el misterio tras su desaparición en el Pacífico.
La expedición del francés Lapérouse 1785–1788) fue la apuesta científica francesa más ambiciosa de su tiempo, pensada para competir con Inglaterra y completar el conocimiento del Pacífico.
Una obra de reciente aparición es Expediciones científicas españolas del siglo XVIII (Edaf, 2023) de Agustín R. Rodríguez González, relata con gran detalle las iniciativas científicas de la Corona española.

Francisco Gilet
