
Pedro Calderón de la Barca (II)
Iniciábamos este relato sobre don Pedro con una referencia a su oficio de soldado, y parece ser que, sin una cierta documentación, nuestro hombre, quizás con la ambición de abrirse camino en el mundo de la milicia, después de escribir en 1637 El galán fantasma, entró al servicio del almirante de Castilla, don Juan Alonso Enríquez de Cabrera, cuando el sitio de Fuenterrabía en 1638. Según investigaciones entró victorioso en Tarragona, se tuvo que retirar del asedio de Barcelona, retornando a Tarragona en donde sufrió hambre y contempló la muerte de compañeros por el sitio de franceses y catalanes. El
