
Rebelión de los indios Pueblo (10 de agosto de 1680)
A las siete de la mañana del 10 de agosto de 1680, Antonio de Otermin, gobernador de la provincia de Santa Fe de Nuevo Méjico, se encontraba ya en su despacho, cuando el dragón de cuera Pedro Hidalgo, fue introducido en su presencia. Portaba muy malas noticias. Hidalgo había sido testigo de unos de los primeros asesinatos de una larga serie. Un fraile franciscano en la localidad de Teusque habia sido muerto violenteamente ante sus ojos. A apenas nueve kilómetros de la capital Santa Fe. Dos días antes, Otermin había sido informado por varios indios que no deseaban verse envueltos


