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Pablo de Santa María (1.350-1.435)

  • Francisco Iglesias
  • 04/11/2026
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Concilio de Constanza

Pablo de Santa María fue un personaje, poco conocido, que tuvo una gran transcendencia tanto en la Historia de la Iglesia como en la Historia de España, sobre todo en la primera. De alguna manera, su vida desmonta la leyenda negra antiespañola y confirma toda la problemática que existió, en toda Europa, en torno al pueblo judío y que salpicó a nuestra gran reina la Sierva de Dios Isabel La Católica. Isabel heredó un grave conflicto, que resolvió ajustándose, benévolamente, a las directrices de la Iglesia de su época.

San Vicente Ferrer

            Pablo nació como Salomón Ha-Leví hacia finales del año 1350, muy posiblemente en la ciudad de Burgos, en el seno de una familia acomodada judía proveniente de la Corona de Aragón. Su padre fue recaudador de impuestos para la Corona de Castilla, ocupándose que su hijo recibiera una esmerada educación tanto en Ciencias como en Filosofía. El joven Salomón destacó rápidamente en la importante Aljama de Burgos, alcanzando la posición de rabino.

            En el año de 1388, siendo ya Gran Rabino de Burgos, y debido a su proximidad al rey Juan I de Castilla, fue miembro de la delegación que el monarca envió a Inglaterra, como garantías, con motivo del enlace matrimonial de su hijo Enrique con Catalina de Lancaster. Fue, a partir de este momento histórico, cuando comenzó su gran influencia en la Castilla de los Trastámara, de Enrique III y de Juan II, abuelo y padre de Isabel I.

            Aunque existe cierta controversia, acerca de su Conversión al Cristianismo, fue bautizado el 21 de Julio de 1391. Hubo debate, y todavía lo hay, sobre las razones que le movieron a este Gran Acto. Los hechos posteriores de su vida creo que demuestran, claramente, la sinceridad de su Bautismo en Cristo. No fueron miedos, temores o intereses políticos y económicos, los que estuvieron detrás; aunque se escriba o insinúe. Fueron sus estudios, su probable relación con San Vicente Ferrer, y sobre todo la Gracia de Dios, los que le guiaron hacia Cristo. Es cierto que esta Conversión conmocionó y produjo división en la Comunidad Judía, incluida su propia familia. Intentó que los de su antigua fe le siguieran a la Nueva.

Segismundo de Luxemburgo
Benedicto XIII,

            Tras su Conversión viajó a París, donde se instaló y residió durante tres años, doctorándose en Teología y ordenándose Sacerdote. Durante esta estancia fue cuando comenzó su contacto con el Cardenal de Aragón, Pedro de Luna. Tras ser elegido éste como “Papa de Aviñón”, Benedicto XIII, Pablo fue llamado para colaborar en la Curia. Allí, en Aviñón, permaneció durante cuatro años. En este periodo fue cuando el rey de Francia, Carlos 6º, decretó la expulsión de los judíos de su reino, muchos de los cuales fueron a refugiarse al amparo de Benedicto. De Santa María, aprovechando la ocasión, fue uno de los predicadores que más se esforzó en convencerlos para la Conversión.

            Es necesario explicar que, aunque primeramente Pablo de Santa María apoyó al “Papa Luna”, Benedicto XIII, ante las Coronas de Aragón y Castilla, se fijó como meta terminar con el Cisma de la Iglesia Católica. Durante esta etapa del conflicto, el rey de Castilla, Enrique III, lo nombró Capellán Real. Posteriormente, con fecha de 30 de Julio de 1403, el Papa Benedicto le nombró Obispo de Cartagena y su embajador en la Corte de Castilla.

            Como quiera que el Cisma no se solucionaba, al contrario, se enconaba todavía más, el emperador Segismundo de Luxemburgo solicitó al rey Fernando de Aragón, hermano del ya fallecido Enrique III de Castilla, a la sazón regente de Castilla, su firme apoyo para terminar el conflicto. Fernando tomó la decisión de nombrar una comisión de cuatro obispos: dos castellanos, uno de ellos Pablo de Santa María, y dos aragoneses, que estudiaran el asunto. La conclusión fue clara: era necesaria la abdicación de Benedicto XIII. Éste fue acompañado por Pablo hasta su nueva residencia en Peñíscola, el 9 de Noviembre de 1415, al mismo tiempo que Santa María era nombrado Obispo de Burgos.

            Los obispos castellanos y aragoneses solicitaron hasta en tres ocasiones la abdicación del “Papa Luna”. Ante la negativa de éste, le retiraron su obediencia. El 4 de Febrero de 1416, el Obispo Pablo de Santa María juró una resolución, en la localidad francesa de Narbona, para participar en el Concilio de Constanza que depuso definitivamente a Benedicto XIII.

Scrutinium Scripturarum
Fernando I de Aragón

            Paralelamente a los sucesos religiosos, Pablo de Santa María fue un personaje clave en la Administración de Castilla, durante la Regencia de Fernando I de Aragón y Catalina de Lancaster. Formó parte del consejo regente junto a Juan Grajal (Obispo de Sigüenza), Enrique Manuel de Villena y Per Afán de Ribera. A partir del ascenso al Trono de Juan II, en el año de 1419, su influencia directa en la Corte fue disminuyendo, si bien aumentaba la de sus cinco hijos: Gonzalo, María, Alfonso, Pedro y Álvar. Todos ellos educados en la Fe Cristiana, aunque habidos en su matrimonio anterior a su Conversión. Dicho matrimonio fue anulado por la Iglesia, por la negativa de la esposa y madre al Gran Acto.

            Pablo de Santa María continuó como gran Obispo de Burgos hasta su muerte el año de 1435, en dicha ciudad y, siendo enterrado en el desaparecido Convento de San Pablo (Orden de los Predicadores). Curiosamente le sucedió como Obispo de Burgos su hijo Alfonso.

            Su obra literaria, aunque no muy extensa, refleja su pensamiento, su época y la Historia. Es de destacar su ensayo, si así se le puede denominar, Scrutinium Scripturarum. Escrita al final de su larga vida, trata sobre Judaísmo y Cristianismo, redactado en forma de diálogo entre un judío y un cristiano.

            La vida y obra de nuestro gran personaje demuestran la falsedad y manipulación del supuesto antisemitismo de los reyes castellanos y aragoneses de aquella época.

            Dios tenga en su Gloria a su hijo Pablo de Santa María.

        Francisco Iglesias Guisasola

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