
A la muerte de Sancho III el Mayor de Navarra dejó el testamento escrito en el que legaba el reino de Pamplona a su primogénito, García Sánchez III (que incluía Álava y la parte más occidental de Castilla: Montes de Oca, La Bureba, Trasmiera y Las Merindades); su hijo Ramiro heredó el condado de Aragón; Gonzalo recibió Sobrarde y Ribagorza y Fernando, el condado de Castilla.


Fernando venció en la batalla de Tamarón (1037) a Bermudo III de León y se convirtió en rey de dicho reino. Las relaciones entre los hermanos fueron cordiales, pero tras varias décadas se deterioraron. Fernando I buscaba unificar la extensión original de Castilla y García III, que había segregado Álava de Castilla, a su vez, había realizado donaciones de territorios de sus dominios castellanos a monasterios de la zona. De igual forma, había creado una sede episcopal en Álava independiente de los obispados castellanos de Valpuesta y Oca.
La Historia Silense, narra la envidia que el rey García tenía sobre su hermano Fernando tras haber sido nombrado rey de León. El hecho decisivo para la ruptura de las relaciones entre los dos hermanos, según la Silense, fue la visita que Fernando hizo a Nájera con la intención de ver a su hermano que se encontraba enfermo. En esta situación los pamploneses intentaron aprehender a Fernando sin éxito. Algún tiempo después García visitó a su hermano en León y éste lo encerró en el Castillo de Cea. Pocos días después García escapó y comenzó a preparar a su ejército para declarar la guerra a su hermano, para ello llegó incluso a pedir ayuda a las taifas que le eran fieles como la de Zaragoza.
Los Anales Compostelanos (del siglo XIII) nos dan el 1 de septiembre de 1054 como fecha de la batalla, en la que murió el rey García III. Un documento del rey Ramiro I de Aragón coincide en la fecha.


Los dos ejércitos se encontraron en Atapuerca, muy cerca de Burgos. Durante la noche un grupo de caballeros del rey Fernando I se apoderaron de un collado cercano para prepararse para la batalla del día siguiente. La contienda fue dura con dardos y espadas. Los caballeros apostados en el collado acometieron, lanza en ristre, contra las tropas de García, a las que consiguieron dividir. Los leoneses fueron directos al rey al que consiguieron derribar de su montura. Al ver su posición de desventaja las tropas taifas decidieron retirarse, aunque, en la retirada, muchos fueron capturados.
Según la Historia Silense, el rey Fernando I había dado orden de no matar a los nobles pamploneses ni al rey. La orden no se cumplió y García III falleció a causa de graves heridas. Los Anales Compostelanos dicen que el asesino del rey fue un noble pamplonés llamado Sancho Fortún que había sido ofendido por el rey por haber mancillado a su esposa. Los restos mortales de García III fueron enterrados en la iglesia de Santa María de Nájera.
Como consecuencia del fallecimiento del rey, su hijo Sancho IV fue proclamado nuevo rey de Pamplona y Nájera; como era menor de edad estuvo tutelado por su madre Estefanía.
Fernando I recuperó algunos territorios del antiguo condado de Castilla. Como la frontera con Pamplona quedó asegurada, Fernando I se pudo dedicar a extender su reino atacando a las taifas Badajoz y Zaragoza y ampliando los límites hacia el sur.
José Carlos Sacristám


