La abstinencia en España en la Cuaresma

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Debido a su acendrada defensa de la fe católica desde tiempos inmemoriales, España ha gozado de ciertos privilegios. Uno de ellos fue la dispensa de abstenerse de comer carne durante la Cuaresma, otorgada por bula del Papa Julio II, concedida en 1509, a los Reyes Católicos. Esa concesión, única en el mundo y que permitía a los españoles comer carne y huevos durante este tiempo penitencial, fue prorrogada por los sucesivos pontífices, hasta que fue abolida por Pablo VI, tras el Concilio Vaticano II. Eso sí, los fieles venían obligados a satisfacer algunos estipendios —variando en función del poder económico de cada cual—, para contribuir al sostenimiento de las iglesias.

Papa Julio II

Y es que la Cuaresma, preparación para la conmemoración de la Pasión y Crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo, invita a los cristianos a estos gestos de penitencia y sacrificio, como son el ayuno y la abstinencia de comer carne.

Con el tiempo, a partir de 1799, la legislación papal fue aliviando las normas en cuanto al ayuno y abstinencia, dispensando de las mismas a quienes realizaban trabajos físicos, o bien a los pobres de solemnidad, sin necesidad de tener que satisfacer las correspondientes limosnas.

Parecido caso era el de aquellos que disfrutaban de la Bula de la Santa Cruzada y su indulto de carne, quienes sólo debían realizar vigilia cada viernes de Cuaresma, guardar ayuno el Miércoles de Ceniza y ayunar con abstinencia el Viernes Santo. Así, podían consumir huevos, productos lácteos y pescado cualquier día, incluso los de ayuno.

Como señalábamos antes, en 1966, durante el papado de Pablo VI, se suavizaron las reglas de ayuno y abstinencia para los católicos de todo el mundo, aunque manteniendo el carácter penitencial del viernes y la obligación de abstenerse de comer carne, de lo que se liberó a los menores de 14 años (anteriormente era obligatorio para los niños desde los 7), y se hicieron más livianas las normas del ayuno de Cuaresma. En ese año, la Conferencia Episcopal Española anunció la desaparición de esa Bula de la Santa Cruzada.

 Jesús Caraballo

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