
A Su Excelencia, el Muy Ilustre Señor Virrey de la Nueva España
Yo, Pedro de Rábago y Terán, Capitán del Presidio del Santísimo Sacramento del Valle de Santa Rosa y antiguo Gobernador de la Provincia de Nueva Extremadura, cumplo con informar a Vuestra Excelencia del reconocimiento practicado en las tierras del Río San Sabá, adonde he acudido por mandato de la Superioridad para examinar la conveniencia de establecer nuevos presidios y misiones en favor de la paz de estas fronteras.
Habiendo marchado varias jornadas hacia el poniente, alcancé finalmente la ribera del río San Sabá, cuyas tierras se muestran anchurosas, fértiles y abundantemente provistas de agua. El sitio presenta arboledas, pastos y lomas suaves que permiten observar a gran distancia cualquier movimiento de los indios. Tal disposición lo hace idóneo para la colocación de presidio, así como para el sustento de misiones y rancherías.

Fuimos informados de que en estos contornos se internan con frecuencia los apaches, perseguidos por las naciones del norte: comanches, wichita y otras parcialidades, enemigas suyas. Los informes previos de misioneros y exploradores coinciden en que los apaches muestran disposición a admitir misiones, buscando protección contra los norteños.
Examinada la región, considero que el río San Sabá es sitio ventajoso para un presidio, pues desde él pueden vigilarse los pasos hacia el norte y poniente. Aparte, permite reubicar las misiones de San Xavier, asegurando mejor defensa y provisiones para los naturales, y facilita comunicación con San Antonio y con los parajes ya explorados del río Llano. El paraje cuenta, asimismo, con rutas practicables para carretas y caballos, y posee madera suficiente para fortificaciones.

A la vista de lo observado, hago saber a vuestra excelencia que el paraje del San Sabá es de los más aptos que he reconocido en estas fronteras para presidio y misión, que su elección traería notables ventajas para contener los insultos de los enemigos y para atraer a los naturales al gremio de la Iglesia.
Firmado en el Valle de Santa Rosa de Monclova, año del Señor de 1755.
Pedro de Rábago y Terán, capitán del Presidio del Santísimo Sacramento del Valle de Santa Rosa.
EL PERSONAJE
Aunque se desconocen detalles precisos sobre su nacimiento, se sabe que pertenecía al ámbito del Virreinato de Nueva España, y que desde temprano se integró a la vida militar. Su carrera se orientó hacia la frontera septentrional, una zona marcada por conflictos constantes con grupos indígenas y la necesidad de consolidar la presencia española en territorios vastos y difíciles de controlar.
NUEVA EXTREMADURA
Entre agosto de 1744 y junio de 1754, Rábago y Terán ejerció como gobernador de la provincia de Nueva Extremadura (actual Coahuila, México). Durante su mandato, se encargó de fortalecer presidios, atender disputas internas y coordinar expediciones destinadas a asegurar la frontera frente a ataques apaches.

En esta época, encabezó tres expediciones a la confluencia del río Grande y el río Conchos, región conocida como La Junta de los Ríos. Su objetivo era evaluar la zona y determinar la ubicación ideal para un presidio destinado a proteger seis misiones en constante peligro por ataques apaches.
La región de La Junta de los Ríos albergaba seis misiones que sufrían repetidos ataques de grupos apaches. Estas misiones, esenciales para el asentamiento español en el área, se encontraban al borde del abandono, así que para evitar perder el control del territorio y proteger tanto a los misioneros como a los indígenas aliados, las autoridades virreinales ordenaron una serie de inspecciones militares, comandadas por Pedro de Rábago y Terán, un experimentado oficial fronterizo.
En 1747, se iniciaron los primeros reconocimientos de la región, evaluando la situación de las misiones, las rutas de comunicación y el nivel de amenaza indígena. La segunda fase de sus expediciones incluyó un análisis detallado de los recursos naturales y un estudio de los posibles emplazamientos para una fortificación estable. Estas investigaciones confirmaron la urgencia de establecer un puesto militar sólido.
Tras varios meses de exploración, el 1 de enero de 1748, Rábago presentó su recomendación oficial: construir un presidio en un sitio cercano a la confluencia del río Grande y el río Conchos. Este punto ofrecía ventajas defensivas, controlaba rutas indígenas y permitía abastecer mejor a las misiones.

Dicha recomendación llevó al nacimiento del Presidio de la Junta de los Ríos Norte y Conchos, ubicado cerca de lo que hoy son Presidio (Texas) y Ojinaga (Chihuahua).
Las exploraciones de Rábago y Terán no solo permitieron fundar el presidio, sino que también aportaron información estratégica sobre el territorio, clave para permitir la estabilización de las misiones, frenar los ataques apaches y facilitar futuras expediciones y asentamientos.
EL PRESIDIO DE LA JUNTA DE LOS RÍOS NORTE Y CONCHOS
La construcción del presidio no comenzó hasta 24 de diciembre de 1759, cuando llegó a la zona el capitán Alonso Rubín de Celis para ejecutar el proyecto.
La obra se completó el 22 de julio de 1760, fecha en la que el presidio sufrió su primer ataque indígena, lo que confirmó la necesidad de su existencia.
El presidio fue construido entre los pueblos indígenas de San Francisco de los Julimes y Nuestra Señora de Guadalupe, reforzando la presencia española en una de las zonas más vulnerables de la frontera.
En 1766, apenas seis años después de su construcción, el presidio fue abandonado y trasladado a Julimes, en el curso del río Conchos.

Sin embargo, la importancia estratégica de La Junta provocó que en 1772 el rey ordenara su restablecimiento en su emplazamiento original, donde volvió a funcionar desde 1773 bajo el nombre de Presidio del Norte.
A lo largo del siglo XIX, el asentamiento militar original evolucionó hasta convertirse en la población de Ojinaga, que recibió ese nombre oficialmente en 1865. La ciudad conserva hasta hoy la memoria histórica del presidio original.
SAN XAVIER
Tras concluir su mandato como gobernador, Pedro de Rábago fue nombrado capitán del Presidio del Santísimo Sacramento del Valle de Santa Rosa de Monclova, donde tuvo que hacer frente a las disputas internas que afectaban a las misioneros de San Xavier, ubicadas en lo que hoy es el condado de Milam, Texas, con su sobrino, Felipe de Rábago y Terán, a causa de una errática administración del presidio y por maltrato a los indígenas.

A su llegada a San Xavier, el 11 de agosto de 1754, Pedro encontró las misiones en una situación deplorable, lo que obligó a Pedro a reorganizar la zona y recomendar la reubicación de las misiones hacia lugares más seguros. Estas tensiones terminaron desembocando en un traslado forzado de misiones y presidios hacia el río San Marcos en 1755, decisión por la cual sería posteriormente reprendido por el virrey, aunque no destituido.
SUS ÚLTIMOS AÑOS
Rábago y Terán realizó exploraciones en las regiones del río Llano y el río San Saba (actual Texas), áreas de gran relevancia estratégica para la corona española en su intento de controlar territorios bajo constante amenaza indígena.

Juan Francisco de Güemes y Horcasitas fue el virrey de Nueva España que autorizó las misiones de San Xavier.
Estas exploraciones se realizaron en un contexto de profunda inestabilidad en las misiones de San Xavier y en medio de la expansión de grupos apaches hacia el centro de Texas.
El río Llano, situado en el centro de Texas, era una zona poco conocida por las autoridades coloniales. Rábago exploró su curso y los territorios circundantes para evaluar la presencia y movilidad de grupos indígenas, la disponibilidad de recursos naturales y la posibilidad de fundar nuevas misiones o presidios.
<<Las fuentes destacan que Rábago y Terán recorrió y estudió activamente la zona del río Llano, en relación con su tarea de reorganizar el sistema misional tras la crisis de San Xavier. >> (wikiwand.com)
En cuanto a la exploración del río San Saba, territorio frecuentado por apaches, el área ya había sido reconocida en 1753 por el teniente Juan Galván y el padre Miguel de Aranda, cuyos informes hablaban del potencial misionero y estratégico del lugar, correspondiéndole a Rábago la evaluación del terreno.
Entre finales de 1754 y comienzos de 1755, Rábago recorrió la región del San Saba y el Llano, realizando un estudio detallado del territorio: rutas, puntos críticos para la defensa y áreas con condiciones favorables para asentamientos españoles.

Su análisis de la región del San Saba contribuyó a la posterior fundación de la Misión de San Sabá (1757) y permitió identificar la presencia apache, lo que sirvió para ajustar el sistema defensivo español en la zona.
<<Rábago no llegaría a ver los resultados plenos de sus exploraciones, pues murió en 1756 víctima de una epidemia mientras organizaba el traslado de misiones hacia el río San Marcos.>> (alchetron.com)
Mientras coordinaba la reorganización del sistema misional y presidial en la zona del río San Marcos, Pedro fue víctima de una epidemia que afectó a los asentamientos recientemente trasladados. Falleció en 1756, dejando tras de sí una trayectoria marcada por la administración compleja de territorios fronterizos, decisiones militares críticas y un profundo conocimiento del paisaje norteño novohispano.

Ricardo Aller
