
3.- Arquitectura y decoración escultórica exterior
3.1.- Volumen exterior y fachadas
Podemos decir que la catedral de Toledo se encuadra, al menos cronológicamente, dentro del periodo clásico de la arquitectura gótica. La privilegiada localización geográfica de la ciudad, que vivió asedios romanos, visigodos y árabes, le dio una personalidad propia. Su asentamiento granítico favoreció para la construcción de la catedral, a pesar de los grandes desniveles que caracterizan Toledo.

El emplazamiento de la catedral ocasionó problemas urbanísticos debido a la complejidad urbanística que presentaba la ciudad. La catedral no dejaba de ser un buque dentro del urbanismo mudéjar, árabe y de sinagogas que ya estaban edificadas. El claustro ocupó parte de la alcaná, que era la zona principal donde se situaban los comercios de los judíos.

El arzobispo Jiménez de Rada mandó edificar el antiguo Palacio Episcopal que se encontraba unido con la catedral por un puente. El edificio, con el tiempo, sufrió modificaciones, hasta la realizada por el cardenal Lorenzana en el siglo XVIII. La sobria fachada contrasta con el arco renacentista atribuido a Alonso de Covarrubias. El Ayuntamiento preside la plaza de la catedral, en su construcción intervino Juan de Herrera, arquitecto del monasterio de El Escorial. Como detalle anecdótico cabe destacar que Jorge Manuel Theotocopuli, el hijo del Greco, diseñó la segunda planta.
La catedral de Toledo, con sus diferentes anexos, como el claustro, las grandes capillas funerarias, las dependencias administrativas y la residencia episcopal, constituye un elemento urbano único. Su cátedra obispal se convirtió en referencia espiritual para la población. La cantidad de actividades culturales, religiosas y artísticas que provenían de la misma, ayudaron al crecimiento de la ciudad y de la comarca, incluso llegó a tener una influencia muy destacada en los obispados limítrofes.
Durante el siglo XV los trabajos se ralentizaron, esto produjo un cambio en los gustos, y además hubo que solucionar el mal resultado que dio la piedra blanca original, que se estaba deshaciendo con el paso del tiempo. Este es el motivo por el que la fachada de la catedral no tiene una estructura y estética uniforme.
3.1.2.- Torre de las Campanas

Su esbeltez y majestuosidad representa una imagen inconfundible en Toledo, fue construida entre 1340 y 1422. Supuso un auténtico reto por el elevado coste económico y las dificultades técnicas que llevó consigo. Los paramentos de granito fueron extraídos de las canteras de Guadajaraz. Fue elevada con el impulso del arzobispo Pedro Tenorio, consta de seis cuerpos que alcanzan los 92 metros de altura.
La planta cuadrada se eleva mezclando estilos gótico y mudéjar. Hanequín de Bruselas y sus colaboradores Egas Cueman y Juan Guas remataron el cuerpo de planta ochavada. Los contrafuertes acaban transformándose en pináculos y una aguja de hierro culmina la estructura.
Una escalera interior de caracol nos lleva a las salas del reloj y del campanario. La torre del campanario tiene varias campanas con timbres específicos para las distintas celebraciones que han de anunciar. La más célebre de todas es la Campana Gorda, que es la mayor de España, tiene más de tres metros de diámetro y un peso de diecisiete toneladas; fue fundida en 1753 por Alejandro Gargallo. Se tardó una semana en llevarla desde la calle San Justo hasta la plaza de la catedral y se izó en cuatro horas mediante un sistema de poleas.

Se produjo una grieta en el primer día que fue a tañer con lo que desde entonces guarda silencio, pero su presencia sigue impresionando. Se dice que en el momento que sonó, el estruendo hizo que los vidrios del crucero temblasen y la torre se estremeció.
3.2.- Portadas
Las dimensiones de la catedral hicieron que los trabajos de construcción de las portadas se llevasen más tiempo del estimado. Por este motivo, la mayor parte de la decoración de las mismas se realiza entre los siglos XIV y XV. En ellas se sumaron una gran cantidad de estilos procedentes de Italia, Borgoña, Flandes y Alemania.
Las tres portadas de la fachada occidental, la fachada principal, se iniciaron en el siglo XIV. Son las Puertas del Perdón, del Juicio Final y del Infierno

3.2.1.- Puerta del Perdón, del Infierno y de la Torre
Recibió este nombre por los cautivos que la cruzaban al ser indultados. En esta puerta, el mainel, o parteluz, está presidido por la imagen del Salvador que destaca por ser muy estilizada, síntoma claro del manierismo artístico que representa. Las jambas acogen a los doce apóstoles. El marco de las puertas se decora con castillos y leones, símbolo de la corona de Castilla.
El tímpano recoge el tema de Descensión, escena que está presente por toda la catedral de Toledo. En ella se aprecia como San Ildefonso, de rodillas, recoge la casulla que le impone la Virgen María, que ha bajado desde el cielo para recompensarle por la ferviente defensa que el santo hizo de su virginidad.
En la Puerta del Infierno o de los Escribanos, a la derecha, se representa la Déesis: Cristo Pantocrátor en el centro, flanqueado por la Virgen y San Juan Bautista, junto a un grupo de ángeles que portan los instrumentos de la Pasión.
La Puerta de la Torre, a la izquierda, del Sol o de las Palmas, es llamada así porque a través de ella pasaba la procesión del Domingo de Ramos

3.2.2.- Puerta del Reloj

Es la puerta más antigua del templo, quedó acabada hacia el año 1299, se encuentra en el brazo norte del crucero que originalmente se llamó de las Ollas o de los Reyes. En su ejecución intervinieron varios maestros anónimos.
El tímpano se divide en cuatro frisos con veinticuatro escenas que se leen de abajo a arriba y de izquierda a derecha. La iconografía exalta la divinidad de Cristo a través de las teofanías relativas a su infancia y vida pública. En el parteluz una Virgen sonriente entrega una rosa al niño.
3.2.3.- Puerta de los Leones

La puerta de los Leones se encuentra en el extremo sur del transepto y destaca por su monumentalidad. Se realizó entre los años 1452 y 1465 por Hanequín de Bruselas y participaron maestros venidos del norte de Europa tales como Juan Alemán, Egas Cueman y Juan Guas.
Recibe su nombre por las seis figuras tenantes de estos animales que rematan las columnas de las verjas. Las hojas de bronce que recubren las puertas, al igual que los aldabones, fueron fundidas por Francisco de Villalpando a mediados del siglo XVI.
Se atribuye a Egas Cueman la representación del parteluz del Sueño de la Virgen. Sobresalen los acusados efectos en tres dimensiones del tímpano. Las arquivoltas son ocupadas por cuarenta y dos ángeles que tocan distintos instrumentos musicales. Las figuras debieron adaptarse al espacio y a la dificultad de tener que ser talladas en una sola pieza. Esto hizo que el conjunto presente una alteración en el tamaño y las formas de los instrumentos.

Las similitudes con el vecino monasterio de San Juan de los Reyes donde Cueman y Guas trabajaron, son evidentes. Los pares de nervios de las bóvedas generan una figura igual a la que dejaron en el claustro del monasterio.
3.2.4.- Puerta Llana
Es de estilo neoclásico y se abrió en el año 1800 bajo el mecenazgo del Cardenal Lorenzana. Se la llamó Llana por estar a ras del suelo. Su fachada exterior representa la forma de un templo griego formando un pórtico con dos columnas de capiteles jónicos entre pilastras. Esta puerta es paso obligatorio para la procesión del Corpus Christi en la que exhibe la custodia de Juan de Arce.

José Carlos Sacristán
