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Fortificaciones de España en el Mediterráneo y el Atlántico Africano (2/3)

  • Vicente Medina
  • 26/08/2026
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Fortaleza del Monte Hacho. Ceuta

La Unión Ibérica (1580–1640)

Defensa Hispano-Portuguesa

La unión dinástica aeque principaliter de las coronas peninsulares bajo el reinado de Felipe II en 1580 dio origen a la integración defensiva de los imperios ultramarinos de España y Portugal bajo la Casa de Austria.

Durante los sesenta años de la Unión Ibérica, el entramado fortificado portugués en África pasó a formar parte del dispositivo estratégico de la Monarquía Hispánica.

Esta red de plazas fortificadas abarcaba puntos neurálgicos en el continente:

San Miguel de Luanda
  • Norte de África: Tánger, Ceuta, Mazagão (El Jadida), Arzila.
  • Costa atlántica y subsahariana: La isla de Arguin (Mauritania), el archipiélago de Cabo Verde, la fortaleza de San Jorge da Mina (Elmina, Ghana), la isla de San Tomé y la fortaleza de San Miguel de Luanda en Angola.

La integración militar facilitó la inspección y modernización de estas fortalezas por parte de los ingenieros reales de la Corona de España, entre los que destacaron Filippo Terzi, Tiburzio Spannocchi y la familia Antonelli.

Se ejecutaron intervenciones de ampliación balística y consolidación abaluartada en Mazagão, Tánger y Ceuta con el fin de contrarrestar tanto la presión del baluarte artillero de las potencias navales holandesa e inglesa como las acometidas de los sultanatos marroquíes.

“sultanatos marroquíes han sido gobernados por sucesivas dinastías islámicas desde el siglo VIII.

Los principales Estados dinásticos históricos incluyen a los idrisíes, almorávides, almohades, meriníes, wattásidas, saadíes y la dinastía alauí, la cual ha estado en el poder desde el siglo XVII hasta la actualidad.

  • Idrisíes (789–974): Primera dinastía islámica independiente de Marruecos; fundaron la ciudad de Fez.
  • Almorávides (1040–1147): Imperio bereber que unificó Marruecos y al-Ándalus desde Marrakech.
  • Almohades (1121–1269): Movimiento religioso bereber que sucedió a los almorávides y expandió su dominio por el norte de África.
  • Meriníes (1244–1465): Impulsores de la cultura y constructores de madrazas en Fez.
  • Wattásidas (1472–1554): Dinastía bereber sucesora de los meriníes en el norte marroquí.
  • Saadíes (1549–1659): Dinastía jerifiana que derrotó a Portugal en la batalla de Alcazarquivir, o batalla de los Tres Reyes.

(ocurrió el 4 de agosto de 1578 en el norte de Marruecos).

En ella se enfrentaron las tropas de Portugal y los bandos marroquíes de la dinastía saadí, provocando la muerte de tres soberanos y un gran desastre político: el rey portugués Sebastián I, el sultán Abu Marwan Abd al-Malik I y su exiliado sobrino, Muley Áhmed)

  • Alauíes (1660–presente): Dinastía actual que transformó el sultanato en el moderno Reino de Marruecos.

(alauí o alauita (en árabe: علوي ʿAlāwī) es la dinastía actualmente reinante en Marruecos.

Su denominación procede del nombre de su fundador, Alí o Mulay Alí al-Sharif que se convirtió en sultán de Tafilalet en 1631.

Su hijo Mulay Mohámed al-Rashid bin Sharif (1664-1672) consiguió unificar y pacificar el país.

Asimismo, descendiente de un jerife de Tafilalet, que a su vez descendiente de Mahoma a través de la línea de Alí ibn Abi Tálib y Fátima az-Zahra (hija de Mahoma).

Alí ibn Abi Tálib fue el cuarto sucesor (califa) de Mahoma)”

Plaza / TerritorioOrigen Histórico DefensivoAportación Militar de la Unión Ibérica (1580–1640)Evolución Post-1640 y Causalidad Jurídica
CeutaOcupación portuguesa (1415)Modernización del Foso San Felipe y frente abaluartado de las Murallas RealesPermanencia en España. Fidelidad jurada a Felipe IV en 1640; ratificada en el Tratado de Lisboa (1668).
TángerOcupación portuguesa (1471)Refuerzo de baluartes marítimos y de la kasbahRetorno a Portugal en 1640; cedida a Inglaterra en 1661 como dote de Catalina de Braganza.
Mazagão (El Jadida)Fortaleza portuguesa (1514)Construcción del recinto abaluartado de traza italianaRetorno a Portugal en 1640; evacuada definitivamente en 1769.
ArguinFactoría fortificada (1455)Cobertura conjunta de las rutas comerciales atlánticasCapturada por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales (WIC) en 1633.
San Pablo de LuandaFortaleza de San Miguel (1576)Modernización de las defensas portuariasRetorno a Portugal tras la Guerra de Restauración (expulsión de los holandeses en 1648).

 

 

Control Marítimo, Rutas Comerciales y Vulnerabilidades Imperiales

Pese a la integración operativa de la defensa, la administración interior de las plazas africanas portuguesas permaneció bajo la órbita de las instituciones de Lisboa a través del Consejo de Portugal, respetando las leyes de extranjería del sistema polisinodial hispánico.

No obstante, la escuadra naval coordinó escoltas conjuntas para proteger el tráfico de flotas.

Las fortalezas de Cabo Verde y Arguin se utilizaron como escalas logísticas de reabastecimiento para los navíos de la Flota de Indias y la Carreira da Índia.

Esta colaboración fortaleció el dominio defensivo sobre el Estrecho de Gibraltar y las rutas ecuatoriales.

Sin embargo, la inclusión de Portugal en la Monarquía Hispánica convirtió a sus plazas africanas en objetivo militar directo de los enemigos de la Casa de Austria, particularmente de la República Holandesa y la corona inglesa.

La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales (WIC) emprendió ofensivas destinadas a arrebatar las fortalezas de San Jorge da Mina, Arguin y Luanda, tensionando la capacidad de respuesta naval de la alianza ibérica.

1640 y el Tratado de Lisboa de 1668

El estallido de la Revolución Portuguesa el 1 de diciembre de 1640 desató la Guerra de Restauración y la proclamación de Juan IV de Braganza.

Mientras las fortalezas ultramarinas de África, Asia y Brasil se alinearon con la nueva dinastía lusitana, la plaza fortificada de Ceuta resolvió mantener su adscripción a la Corona de España.

Francisco de Almeida

El gobernador de la plaza, Francisco de Almeida, junto al concejo municipal, el clero y la guarnición militar, rehusaron jurar fidelidad al duque de Braganza y decidieron mantenerse bajo la autoridad de Felipe IV de España.

Esta determinación respondió a condicionantes estratégicos, económicos y sociales:

  • Dependencia logística del entorno andaluz: La subsistencia de la guarnición y la población de Ceuta dependía de los envíos de víveres, municiones y pertrechos desde los puertos de Málaga, Cádiz y Sevilla.
  • Composición de la guarnición: Tras seis décadas de unión dinástica, los oficiales y soldados portugueses destinados en Ceuta habían establecido lazos matrimoniales y patrimoniales con familias de la Andalucía occidental.
  • Vulnerabilidad militar fronteriza: La proximidad de las fuerzas del sultanato marroquí hacía inviable la supervivencia de la plaza sin el soporte del ejército permanente de la Monarquía Hispánica.

Durante los veintiocho años de contienda hispano-portuguesa, España volcó recursos financieros y militares para asegurar el dominio de Ceuta frente a los asedios exteriores.

El marco jurídico definitivo quedó fijado en el Tratado de Lisboa de 1668, negociado por Gaspar de Haro y Guzmán en representación de la regente Mariana de Austria y ratificado por ambas coronas.

Mediante este acuerdo de paz, España reconoció la independencia del Reino de Portugal, mientras que Portugal cedió formalmente y a título perpetuo la soberanía, el territorio y las fortificaciones de Ceuta a la Corona de España.

Ceuta: Murallas Reales, Monte Hacho y Fuertes Neomedievales

La adscripción permanente de Ceuta a España propició la continua superposición de estructuras que la convirtieron en un complejo fortificado de primer orden.

Foso San Felipe

El elemento central de este entramado está configurado por el conjunto de las Murallas Reales y el Foso San Felipe. Este frente abaluartado, que aísla la península de la Almina del continente, incluye:

  • El Baluarte de los Mallorquines.
  • El Baluarte de la Coraza Alta.
  • El Baluarte de San Pedro.

Este conjunto de baluartes en punta de diamante, murallas de mampostería y cortinas artilladas permitió a la plaza soportar el Gran Asedio de Ceuta (1694–1727) impuesto por el sultán Mulay Ismaíl.

En la zona oriental de la península ceutí se eleva la Fortaleza del Monte Hacho.

El recinto amurallado abarca una extensión de más de 108 hectáreas y dispone de un perímetro amurallado de casi dos kilómetros jalonado por 41 torreones circulares.

La ciudadela que corona la meseta fue reconstruida sustancialmente en 1771 para dotar a la guarnición de un último reducto defensivo.

Finalmente, tras la Guerra de África (1859–1860), la frontera de Ceuta fue blindada con la construcción de los Fuertes Neomedievales del Campo Exterior:

  • Fuerte de Isabel II.
  • Fuerte de Mendizábal.
  • Fuerte de Aranguren.
  • Fuerte de Piniés.
  • Fuerte de Francisco de Asís.
  • Fuerte del Renegado.

Estas torres de mampostería troncocónica, proyectadas con patio central y dos o tres plantas defensivas, se erigieron para garantizar el control de los pasos fronterizos.

Estado de Conservación y Protección de Ceuta

Las fortificaciones de Ceuta se hallan protegidas bajo la figura de Bien de Interés Cultural (BIC) y cuentan con Planes Especiales de Protección.

Las Murallas Reales y el Foso San Felipe se encuentran en un estado de conservación excelente tras su restauración integral, utilizándose como espacio museístico y cultural.

Fortaleza del Monte Hacho

La Fortaleza del Monte Hacho se mantiene conservada al albergar instalaciones militares de la Plaza.

Los Fuertes Neomedievales presentan diversos estados de restauración, habiendo sido rehabilitados recintos como Isabel II, Mendizábal y Aranguren para fines institucionales y comunitarios.

Isla de Perejil, otro pedazo de la España olvidada

La Isla de Perejil (conocida en árabe como Laila o Tura) es un elemento singular dentro del sistema defensivo y geopolítico de España en el norte de África. Aunque de reducidas dimensiones (aproximadamente  y  de superficie), su posición estratégica a solo 250 metros de la costa continental africana y a unos 8 kilómetros al noroeste del casco urbano de Ceuta la vinculó estrechamente a la historia militar de Ceuta y del Estrecho de Gibraltar.

La Isla de Perejil se halla indisolublemente unido a la plaza de Ceuta:

  • Periodo Portugués (1415–1580): Tras la conquista de Ceuta por el Reino de Portugal en 1415, el islote pasó a ser utilizado como punto de observación avanzada y fondeadero defensivo por las fuerzas lusitanas para controlar los pasos marítimos del Estrecho.
  • La Unión Ibérica (1580–1640): Con la unificación de las coronas hispánica y portuguesa bajo Felipe II, Perejil quedó integrado dentro de la red defensiva del Estrecho. En 1610, las autoridades militares españolas destacaron tropas temporalmente en el peñasco para realizar obras de fortificación y contener la piratería berberisca.
  • Adscripción a España tras 1640: Cuando Ceuta juró fidelidad a Felipe IV en 1640 y declinó sumarse a la independencia portuguesa, el islote de Perejil mantuvo su dependencia jurídica y militar de la plaza ceutí, estatus que se consolidó internacionalmente tras la firma del Tratado de Lisboa de 1668.

Pese a ser un peñasco inhóspito, el islote conserva vestigios de ingeniería militar y elementos naturales aprovechados tácticamente:

Islote de Perejil

  • Torre y Aljibe Hispano-Lusos: En la ladera orientada hacia la caleta sur del islote se encuentran las ruinas de una pequeña torre defensiva de mampostería y un aljibe subterráneo, construidos durante el periodo portugués y reforzados durante la Unión Ibérica para garantizar agua potable a las pequeñísimas guarniciones de vigilancia.
  • Cueva Natural: La orografía de la isla alberga una cavidad natural de dimensiones considerables, capaz de alojar hasta 200 personas.

Históricamente fue empleada como refugio de tropas, apostadero de vigías y fondeadero resguardado ante los temporales del Levante.

  • Proyectos del Siglo XIX: En 1887, la Dirección General de Ingenieros del Ministerio de la Guerra de España redactó planes para la ocupación permanente del islote e instalación de una batería artillada y un faro defensivo. Aunque estas obras no se ejecutaron de forma definitiva, reforzaron el interés militar del enclave dentro del esquema de Plazas Fuertes.

Siglos XX:

  • Durante gran parte del siglo XX, el islote careció de una guarnición permanente, aunque estuvo custodiado por destacamentos periódicos de la Compañía de Mar dependientes de la Capitanía Militar de Ceuta (compuestos habitualmente por un cabo y cuatro soldados).
  • Cuando España concluyó el Protectorado sobre Marruecos en 1956, los territorios de soberanía e islas asociadas no formaron parte del acuerdo de transferencia por no haber pertenecido nunca al Protectorado.

Siglo XXI:

Operación Romeo-Sierra
  • Ocupación Marroquí (11 de julio de 2002): Efectivos de la Gendarmería Real y la Marina Real de Marruecos desembarcaron en el islote, izaron banderas marroquíes y establecieron un campamento militar.
  • Operación Romeo-Sierra (17 de julio de 2002): Ante la alteración unilateral del statu quo, el Gobierno español desplegó una fuerza conjunta liderada por el Mando de Operaciones Especiales (MOE) y la Legión, con apoyo naval de la Armada y cobertura aérea.

El desalojo del destacamento marroquí se realizó con éxito y sin que se produjesen bajas ni heridos en ningún bando.

  • Restablecimiento del Status Quo: Mediante la mediación diplomática de Estados Unidos en julio de 2002,

España y Marruecos acordaron retirar sus tropas y retornar a la situación previa.

Estado de Conservación y Situación Jurídico-Patrimonial Actual:

  • Régimen de Soberanía: El islote se halla completamente deshabitado y no cuenta con símbolos de soberanía (banderas ni destacamentos fijos) por ninguna de las dos partes.
  • Estado de las Fortificaciones: Los restos arqueológicos de la torre hispano-portuguesa y el aljibe se encuentran en estado de ruina consolidada, expuestos a la erosión salina del Estrecho de Gibraltar sin un plan de restauración o consolidación estructural activo debido a la delicada situación geopolítica del territorio.
  • Grado de Protección: No figura explícitamente en el Estatuto de Autonomía de Ceuta, y jurídicamente se encuadra como una plaza de soberanía no adscrita administrativamente a un municipio, administrada directamente bajo la responsabilidad del Ministerio de Defensa de España.

Breve conclusión final del presente análisis

El examen de las fortificaciones erigidas por España en las costas e interiores del continente africano y sus archipiélagos adyacentes revela las siguientes dinámicas historiográficas, técnicas y geopolíticas:

  • Adaptación y Transición: Se constata una continua evolución técnica en las estructuras defensivas.

Las torres cuadrangulares de mampostería señorial tardomedieval de Canarias y la Corona de Aragón evolucionaron hacia la traza italiana abaluartada de los siglos XVI y XVII en Orán, La Goleta y Ceuta.

Fortín neomedival

En los siglos XIX y XX, esta tipología fue sustituida por fortines Neomedievales en Ceuta y por la arquitectura táctica modular de los blocaos y hormigón armado en el Rif y Sidi Ifni.

  • Estrategia de Insularidad y Enclaves Portuarios: La proyección hispánica en África dependió sistemáticamente de la articulación de plataformas insulares (Baleares, Canarias) y de asentamientos costeros fortificados de extensión reducida (Plazas Fuertes).

Esta política priorizó el control del tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar y el Atlántico sobre la conquista de los espacios interiores continentales.

  • La Singularidad Histórico-Jurídica de Ceuta: El proceso por el cual Ceuta mantuvo su lealtad a la Corona de España tras la separación de Portugal en 1640, sancionado legalmente en el Tratado de Lisboa de 1668, configuró una trayectoria defensiva particular.

Esta decisión transformó a la ciudad en una de las fortificaciones abaluartadas más desarrolladas del Mediterráneo, articulada en torno al Foso San Felipe y al recinto amurallado del Hacho.

  • Situación Patrimonial: Existe una marcada asimetría en el estado de conservación del patrimonio castrense.

Las defensas ubicadas en las Canarias y en las Plazas de Soberanía (Ceuta, Melilla, Peñones e Islas Chafarinas) gozan de máxima protección legal (BIC) y de una conservación activa.

Por el contrario, los vestigios castrenses continentales cedidos o devueltos (como el destruido Fuerte de Villa Cisneros en el Sáhara Occidental o el teleférico de Sidi Ifni) presentan un proceso acelerado de ruina o de alteración urbanística.

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Vicente Medina Prados

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