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ELEUTERIO SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, “EL LUTE”

  • Jaime Mascaró Munar
  • 11/07/2026
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Eleuterio Sánchez Rodríguez, el Lute, es un escritor español de origen merchero que se hizo famoso tras ser condenado por atraco y asesinato durante el régimen franquista, siendo considerado el más famoso delincuente común del franquismo. Fue un hombre cuya vida estuvo marcada por la lucha contra la injusticia y la represión en la España de la dictadura y uno de los delincuentes más buscados de la época.

Familia merchera

Eleuterio nació el 15 de abril de 1942 en una chabola del barrio de Pizarrales de Salamanca, en el seno de una familia merchera, un grupo social con siglos de historia en nuestro país. Fue el segundo de los seis hijos de David, que estaba preso por un robo cuando él nació, y Serafina, sordomuda, y hermano de Raimundo, Manuel y Esperanza. Fue bautizado en la parroquia de Santibáñez de la Sierra, donde habían llegado sus padres trabajando como hojalateros, y recibió el nombre de Eleuterio por expreso deseo de su padrino, que así se llamaba y que puso esta condición para serlo. Creció en un ambiente de extrema pobreza y, acuciado por el hambre, robar se convirtió en algo normal para sobrevivir. «Mi primer delito fue en Salamanca, cuando tenía 7 años. Un niño se comía un bocadillo de chorizo, le di un manotazo y se lo quité. Cuando hay hambre, se pierden los prejuicios y la moralidad», contó en una ocasión.

Con 18 años, se casó por el rito merchero con su novia, Consuelo García, Chelo, y en 1962, llegó su primogénito, José María. Aquel mismo año, Eleuterio fue detenido y encarcelado por robar dos gallinas para alimentar a su familia. ​Tras pasar unos meses en la prisión de Badajoz, se trasladó con Chelo y su hijo a Madrid. En la capital, nació su segundo hijo, David, poco antes del episodio que le dio notoriedad y cambiaría la vida cuando el 5 de mayo de 1965, él y dos hombres más atracaron una joyería de la calle Bravo Murillo. En la huida, se produjo un tiroteo en el que murió el vigilante de la tienda y fueron robadas 120 000 pesetas.

Al poco, cuando la Policía fue a detenerlos, Eleuterio y sus compañeros usaron sus armas contra los agentes y, en el cruce de disparos, resultó muerta una niña de 7 años. Sánchez fue acusado y sometido a un juicio, en el que el 28 de mayo se le declaró culpable y condenado a la pena capital tras un juicio sumarísimo militar, en el que tuvo por defensor a un teniente que no había acabado la carrera y donde se le aplicó la ley de Bandidaje, sentencia que fue conmutada por 30 años de reclusión.

Su gran fama mediática vino de la mano de sus fugas, la primera de ellas en 1966 desde un tren donde era custodiado y trasladado a Madrid por la Guardia Civil para testificar en un juicio. Tras un año en el penal del Dueso, Eleuterio, dispuesto a recuperar la libertad, se lanzó del tren en marcha y, aunque se rompió un brazo, cruzó a nado el Canal de Castilla. Tras conseguir estar 12 días fugado, lo detuvieron y lo devolvieron a la cárcel. Esta fuga sumó 21 años más a su condena, convirtiéndole en un personaje popular con un apodo del que siempre ha renegado. «Eleuterio Sánchez soy yo, mientras que el Lute, la forma despectiva en que me bautizaron las autoridades franquistas, pasó a ser un personaje mitificado por el pueblo, que recreaba la gesta de David frente a Goliath», afirmó.

Después de aquella fuga, fue recluido en la cárcel de El Puerto de Santa María que tenía fama de ser una de las más duras. En esa prisión, aprendió a cantar, leer y a escribir, porque según manifestó, “me daba una vergüenza terrible explicarle mis intimidades a un payo para que las escribiera», y con el tiempo, empezó a estudiar bachillerato, aunque los vigilantes no se lo ponían fácil y, a menudo, lo enviaban a las celdas de castigo para que no pudiera ir a las aulas. Con todo, pudo empezar la carrera de Derecho.

Pese a ello, El Lute no perdía la esperanza de fugarse y, con otros cuatro presos, se pusieron a fabricar herramientas, con el material de los talleres que hacían en prisión, para hacer un túnel. Las tuvieron listas a finales de 1970 y decidieron que el día de la huida coincidiría con Nochevieja, ya que a los presos se les permitía salir de sus celdas y celebrar una pequeña fiesta. Fue su segunda fuga y su búsqueda fue seguida con gran interés por la prensa, lo que acrecentó su fama, hasta que finalmente el 2 de junio de 1973 fue detenido de nuevo y no volvió a escapar.

El Pastilla, el Lute y el Piojo

Mientras Eleuterio se dejaba ver con algunos compañeros para que los guardas no sospecharan, otros consiguieron abrir un agujero de poco más de 60 centímetros de ancho, por donde empezaron a salir a las 4 de la madrugada. Cuando llegaron al exterior, se dieron cuenta de que el recinto estaba completamente iluminado, con lo cual serían blanco fácil de los vigilantes. Sólo el Lute y un compañero optaron por continuar. «No era más valiente que el resto, pero tenía cadena perpetua y el miedo es inversamente proporcional a tu condena», argumentaba. Aunque le fue más difícil de lo previsto, logró saltar el muro de la cárcel y, tras pasar la noche escondido en el bosque, puso rumbo al sur. Tras su fuga, estuvo escondido durante un gran periodo de tiempo, más de dos años, ayudado por su grupo socia, en los que tuvo tiempo de ir a buscar a sus hijos y llevárselos con él en su huida ya que según contó: «Yo entendía que mi libertad, entre comillas, no tenía sentido si no era estando con mis hijos y haciendo lo que pudiera para darles aliento y cultura, porque estaban recolectando chatarra con su abuelo en estercoleros y basureros y eran absolutamente analfabetos. Quería un futuro mejor para ellos».

Prisión de Cartagena

A pesar de que el despliegue de efectivos fue inmenso, Eleuterio, herido de bala, logró burlar a los agentes durante horas escondiéndose en el colector de aguas. Allí, empezó a escribir las primeras líneas del que sería su libro «Camina o revienta», escrito como testamento creyendo que no iba a salir vivo de aquello. Cuando la Policía dio con él, Eleuterio fue recluido en la prisión de Cartagena, donde terminó sus estudios de Derecho y aprobó la carrera en la UNED. Posteriormente, fue trasladado a Córdoba y, más adelante, a Alcalá de Henares, donde se encontraba cuando, en 1980, se le concedió el régimen de prisión atenuada por buena conducta y, un año después, el indulto, quedando en libertad definitivamente el 20 de junio de 1981.

Mientras se encontraba en prisión Eleuterio escribió y fueron publicados dos libros autobiográficos, Camina o revienta (1977) y Mañana seré libre (1979), a los que posteriormente siguieron Una pluma entre rejas (1981) Entre sombras y silencios (1983), Crónica de un campusiano (1987) y Cuando resistir es Vencer (2013).

Totalmente distanciado de Chelo, a finales de los 70 inició una relación sentimental con la abogada Cristina Bonilla. Ya fuera de prisión y tras haber roto también con la letrada, el salmantino tuvo varias relaciones fugaces, entre las que, según ha relatado él mismo, estuvo la actriz italiana Sophia Loren. A principios de los 80, se enamoró de Carmen Romero, estudiante de Derecho, con la que tuvo un hijo, Eleuterio. Entonces, el Lute trabajó un tiempo para Enrique Tierno Galván como pasante, pero acabó ganándose la vida dando conferencias y como articulista.

En 1988, anunció su ruptura con la madre de su tercer hijo, explicando que se había enamorado perdidamente de una ATS, Carmen Cañavate Hors, a la que conoció trabajando como documentalista para el programa «El perro verde», de Jesús Quintero. Con ella, tuvo dos hijos más: Ismael y Camino. La pareja formalizó su unión en 1997, pero su matrimonio terminó abruptamente. El 2 de marzo de 2006, el Lute fue detenido por última vez por la Guardia Civil en la localidad onubense de Punta Umbría tras una denuncia de su esposa por malos tratos. La Audiencia Provincial de Sevilla confirmó definitivamente su absolución por violencia de género en diciembre de 2008.

El 3 de enero de 2009, el Lute volvió a salir a la palestra en varios medios de comunicación con la petición de que se declarase «radicalmente nulo» el proceso judicial por el que fue condenado a muerte por haber sido un juicio sumarísimo, sin garantías para el procesado y con una ley franquista.

Desde tiempo antes de que se le concediera el indulto, el Lute ya había pasado a formar parte de la cultura popular gracias a la canción que, sobre su figura, grabó el grupo Boney M en 1979 en su álbum Oceans of Fantasy. También ha sido mencionado en múltiples canciones, en teatro (Historia de un hombre libre inspirada en su vida), y series de RTVE como Cuéntame cómo pasó. Actualmente reside entre Huelva y Cáceres, concretamente, entre Niebla y Cabezabellosa con su pareja, Teresa, de la que dice que «ha logrado serenar mi vida». Autor de varios libros, no mantiene una relación fluida con todos sus hijos, algunos de los cuales lo han convertido en abuelo.

La vida del delincuente y prófugo de los años sesenta, fue llevada asimismo a la gran pantalla en los años 80 con El Lute: camina o revienta, película que tuvo su secuela en 1988, El Lute II: mañana seré libre, continuación de la anterior, protagonizadas ambas por Imanol Arias en el personaje y dirigidas por Vicente Aranda, en la que el reencuentro con su familia, tras escapar del penal del Puerto de Santa María, es el comienzo de una continua huida.

Jaime Mascaró Munar

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