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FRANCISCO DE ALDANA

  • Ricardo Aller Hernández
  • 28/07/2026
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Alcazarquivir, agosto de 1578

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,

tras tanto variar vida y destino,

tras tanto de uno en otro desatino

pensar todo apretar nada cogiendo,

Francisco de Aldana lleva horas sentado a la estrecha mesa de la tienda de campaña. Afuera, el viento africano levanta polvo y un lejano rumor de guerra, pero aquí dentro todo es quietud.

tras tanto acá y allá yendo y viniendo,

cual sin aliento inútil peregrino

-¡oh, Dios!-, tras tanto error del buen camino,

yo mismo de mi mal ministro siendo…,

La luz del candil tiembla sobre el papel mientras el escritor se inclina para tomar la pluma  y al mojarla en el tintero el capitán se vuelve poeta. De repente, cada palabra nace de un combate interior, de una claridad que le llega desde lejos, desde ese lugar secreto donde la inspiración y el hombre se encuentran.

hallo, en fin, que ser muerto en la memoria

del mundo es lo mejor que en él se esconde,

pues es la paga de él muerte y olvido,

Afuera el campamento duerme. Los caballos resoplan y a lo lejos parece escucharse el rumor  de conversaciones de unos centinelas. Mañana será la enésima batalla en la que participe con la conciencia de que puede ser la última. Es quizás esa certeza lo que hace que en su mente desfilen los rostros que ama, las tierras vistas, las batallas que lo han marcado… Pero lo que pone en el papel no es ruido, ni sangre, ni furia: es una música grave, una verdad que le arde en la garganta. Y mientras escribe, siente que algo se alinea dentro de él: la vida, la muerte, la memoria, la esperanza. Todo cabe en ese trazo oscuro que deja sobre la página. Todo cabe en ese instante en que la guerra se detiene y la palabra se enciende.

y en un rincón vivir con la victoria              

de sí, puesto el querer tan sólo adonde              

es premio el mismo Dios de lo servido.

Francisco de Aldana

EL PERSONAJE

Con una biografía desigualmente documentada, Francisco de Aldana nació entre 1537 y 1540. Las fuentes sitúan su nacimiento entre Nápoles y la frontera extremeña, en el seno de una familia vinculada al servicio militar. Más certezas hay sobre una infancia transcurrida en Florencia, donde recibió una educación humanista que incluyó lenguas clásicas, filosofía neoplatónica y contacto con círculos intelectuales como el de Benedetto Varchi. En Florencia compuso obras hoy perdidas: diálogos de amor en prosa y verso, tratados de inspiración platónica y escritos doctrinales sobre materias teológicas controvertidas.

<<Su vida estuvo marcada por la memoria de su tío, Bernardo de Aldana, maestre de campo de infantería española desde Italia hasta Hungría, y por el modelo de su padre, Antonio Villela de Aldana, alcaide de distintas fortalezas y orgulloso de que no había “en Italia capitán más antiguo”.>> (Historia Hispánica)

MILITAR Y POETA

Aldana ingresó muy joven en los Tercios y participó en la batalla de San Quintín (10 de agosto de 1557). Con apenas veinte años, Aldana formaba parte de las fuerzas hispánicas que, bajo el mando de Manuel Filiberto de Saboya, se enfrentaron al ejército francés.

Lucrecia de Médicis

En  cuanto a su obra literaria, en 1561 alternó italiano y español en dos composiciones dedicadas a la muerte de Lucrecia de Médicis, reflejo de su doble vocación: las armas y las letras.

O misera bellezza, al ciel salita,

che in terra fosti angelica figura…

En 1563 fue nombrado lugarteniente de su padre en San Miniato. En un poema compuesto para la boda de su hermano Hernando proclamó el orgullo de pertenecer a una estirpe que se atribuía orígenes goticistas y parentesco con los reyes de Sicilia.

De godos reyes nace nuestra sangre,

y en Sicilia su antigua gloria mora.

FLANDES

La familia Aldana mantenía una estrecha dependencia de la Casa de Alba, de la cual “por inclinación natural se llaman criados”, lo que permitió a Francisco ascender con rapidez en los tercios: capitán de infantería, gobernador de artillería, sargento mayor en la campaña de Juan de Austria a Levante y, desde 1574, general de artillería. Participó en el asalto de Jemming, en la toma de Haarlem y en el asedio fallido de Alquemar, donde fue herido. En Flandes trabó amistad con Arias Montano, cuya influencia espiritual marcaría profundamente su obra.

Arias Montano

          Aldana llegó a Flandes cuando la guerra de las Provincias Unidas se encontraba en una fase de tensión creciente. Participó en el asedio de Haarlem (1572‑1573) , participando en operaciones de aproximación, en la construcción de líneas de circunvalación y en los ataques parciales contra las murallas. Tres años después, en 1576, se vio inmerso en el Saco de Amberes.

<<Francisco de Aldana, hombre de gran prudencia, procuró con todas sus fuerzas atajar el desorden de los soldados, amonestándolos que no diesen ocasión a tan grande daño.>> (Juan Bautista de Morales)

Estas experiencia influyeron en su obra poética, dándole un tono grave y meditativo:

¿Qué tengo yo que ver con las cosas del mundo?

Aquí no hallo sino cadenas para la vida.

En 1576, escribió que “el hábito de mi soldadesca ya se rompió”. Sin embargo, tras ser reivindicado en Madrid, recibió la tenencia de la fortaleza de la Mota en San Sebastián, pero apenas pudo disfrutarla, ya que Felipe II lo envió a reconocer las defensas del norte de África y luego a Lisboa para disuadir a don Sebastián de Portugal de su proyecto de cruzada. Pero Aldana quedó fascinado por el joven rey, convencido de que su valor era “el que tiene menester la soldadesca cristiana”.

<<Entre los capitanes españoles que acompañaron al rey portugués, Aldana fue tenido por hombre de juicio y gran ánimo>>  (Juan de Silva y Figueroa, Relación de la jornada de África)

Esa convicción por unirse a la cruzada se reflejó en la versión final de las Octavas a Felipe II, donde la figura alegórica de la Guerra expone un panorama estratégico de la Monarquía y propone soluciones que incluyen la alianza con el “Gran Sebastián”.

A ti, gran rey, la espada y la corona

igual te sirven, guía del cristiano.

SU OBRA

Francisco de Aldana

La obra poética de Aldana, aunque breve, permite reconstruir un itinerario poético coherente que acompaña su vida militar, su formación humanista y su evolución espiritual. Ordenada cronológicamente, su producción revela un tránsito desde la lírica italiana hacia la meditación moral y, finalmente, hacia una profunda aspiración contemplativa que culmina poco antes de su muerte en Alcazarquivir.

Alma Venus gentil, que al tierno arquero

hijo puedes llamar, y el niño amado

madre puede llamarte, encadenado

al cuello alabastrino el brazo fiero:

yo, tu siervo Damón, pobre cabrero,

más no pudiendo dar de mi ganado,

a tus aras y altar santo y sagrado

ofrezco el corazón de este cordero;

en memoria del cual, benigna diosa,

por el Amor te pido, y juntamente

pedirte quiero Amor, por Venus tuya,

que el pecho helado y frío de mi hermosa

pastora enciendas todo en llama ardiente

tal que su curso enfrene y no más huya.

Probablemente, su obra más importante fue la Epístola a Arias Montano (1577). En hexámetros latinos, el poeta formula una defensa de la vida contemplativa y una crítica de la acción exterior.

¡Ojalá pudiera llevarte conmigo, Montano,

a los lugares secretos del alma,

a las altas quietudes de la mente!

A estas obras se suman las Octavas a Felipe II, de tono político y moral, y diversas composiciones ocasionales que completan su producción.

Pues que al fin, gran señor, vuestra victoria 

al cielo ofrece eterna la memoria.

María Luisa Cerrón Puga

En los últimos meses de su vida, antes de la campaña africana, Aldana escribió elegías y meditaciones finales donde se percibe una serenidad grave, casi premonitoria.

Durante un tiempo se creyó que L’Antilla, una fábula pastoril situada en los paisajes toscanos y descubierta por María Luisa Cerrón Puga (1984) en un volumen misceláneo de la Biblioteca Nazionale Braidense no es obra de Aldana, sino de Michelangelo Buonarroti il Giovane, sobrino del gran Miguel Ángel, compuesta hacia 1600 en el marco de las reuniones en Antella (Bagno a Rapoli) de un grupo de amigos intelectuales y literatos ‘gentiluomini’ conocidos como los Pastori Antellesi, aunque esta obra influyó en la Epístola a Cosme.

Que el alma, cuando en sí misma se recoge, halla un mundo mayor que el que vemos.

ALCAZARQUIVIR, DIARIO DE UNA BATALLA

¿Qué tengo yo que ver con las cosas del mundo?

Aquí no hallo sino cadenas para la vida.

En 1578, tras recibir orden directa de Felipe II, Aldana se incorporó a la expedición de don Sebastián de Portugal. Llegó a Arzila el 31 de julio y, portando la celada con la que Carlos V entró en Túnez, alcanzó al ejército portugués a comienzos de agosto, confiándole el mando del ejército cristiano.

4 de agosto de 1578, al amanecer en la llanura del Majazín. El ejército portugués, agotado por la marcha y mal abastecido, se despliega en la llanura. Francisco de Aldana, general del contingente español, permanece cerca del rey Sebastián.

Diogo do Couto,

<<Era hombre de letras y valor, muy sentido su fin por los que le conocían>> (Diogo do Couto, Décadas da Ásia)

Aldana advierte la debilidad de la posición: el río a la espalda, terreno abierto, y un enemigo numéricamente superior. Su consejo previo de evitar el combate frontal ya no tiene efecto.

<<Aldana, capitán de gran experiencia, veía con dolor la determinación del rey, porque entendía que aquella jornada no podía tener buen fin>> (Frei Bernardo da Cruz,  Crónica da Jornada de África,1584)

08:00. Las fuerzas del sultán Abd al‑Malik, mejor organizadas y con caballería ligera muy móvil, comienzan a envolver los flancos portugueses.

Aldana observa la maniobra y ordena a sus hombres mantener la cohesión. Su experiencia en Flandes le permite identificar el riesgo de cerco.

09:00. Sebastián ordena avanzar, la línea portuguesa se estira y pierde profundidad.

Aldana intenta frenar el ímpetu del rey, pero Sebastián insiste en mantener la ofensiva.

El contingente español, bajo mando de Aldana, conserva mejor disciplina que otras unidades, pero empieza a quedar aislado.

10:00. La caballería del sultán golpea los flancos portugueses. Aldana dirige personalmente la defensa de su sector. El ejército portugués empieza a fragmentarse.

11:00. Las tropas italianas y parte de la infantería portuguesa ceden. Aldana reorganiza a sus hombres para cubrir el hueco, pero la presión es demasiado fuerte.

El rey Sebastián, viendo el desorden, se desplaza hacia el centro, seguido por Aldana.

12:00 Las fuerzas marroquíes completan la envoltura. Aldana comprende que la batalla está perdida. Aun así, mantiene la resistencia para proteger al rey.

13:00. La formación portuguesa se deshace.Aldana combate espada en mano, rodeado de sus hombres.

El rey Sebastián desaparece entre la multitud de combatientes. Aldana intenta abrirse paso hacia él,  consciente de que “no quedará hoy hombre con vida de nosotros”.

14:00. El contingente español, reducido y exhausto, forma un pequeño núcleo defensivo.

Aldana es herido, pero continúa luchando, engolfado “entre los enemigos, haciendo el oficio de tan buen soldado y capitán como él era”.

<<Peleó con ánimo firme y cayó entre los primeros, sin haber dado un paso atrás>> (Jerónimo de Mendonça, Jornada de África,1607)

La derrota es total: no hay retirada posible, el río bloquea la fuga.

15:00. Aldana cae finalmente en el combate, rodeado de sus soldados.

<<Murió en Alcazarquivir como soldado valiente, y su muerte fue muy sentida por ser hombre de armas y letras>> (Menéndez Pelayo, Antología de poetas líricos castellanos)

Ahmed al-Mansur Reconociendo el Cuerpo del Rey Sebastián

16:00. El ejército portugués queda destruido. El rey Sebastián muere o desaparece.

Tras la muerte de Franscisco de Aldana, su hermano Cosme emprendió la ardua tarea de reconstruir una obra dispersa, fragmentaria y en parte perdida en la guerra y por el propio Aldana, quien, reacio a publicar, había destruido poemas juveniles y evitado que se copiaran sus versos.

Cosme reunió materiales dispersos, borradores, copias parciales y versiones dobles, pero nunca logró unificar los dos volúmenes que anunció. Las ediciones póstumas —Milán 1589, Madrid 1591 y 1593, y otras milanesas de 1595— constituyen hoy el corpus complementario que conserva la voz del divino Aldana.

EL DIVINO ALDANA

<<Aldana, ingenio grave y levantado>> (Quevedo, Epístola satírica y censoria)

Miguel de Cervantes calificó a Aldana como “el Divino”, y Francisco de Quevedo elogió su erudición y elegancia.

Cervantes lo menciona en el Canto de Calíope (Libro VI de La Galatea), donde enumera a los poetas más altos de su tiempo. Allí lo llama “el divino Aldana”, una de las alabanzas más intensas que Cervantes concede a cualquier poeta contemporáneo.

«…el divino Aldana,

de ingenio y pluma rara

y soberana.»

Ricardo Aller Hernández

FUENTES:

*https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Aldana

*https://historia-hispanica.rah.es/biografias/1326-francisco-de-aldana

*https://raex.es/index.php/actividades/2159-francisco-de-aldana-el-guerrero-poeta-de-los-tercios-que-murio-en-tierra-del-moro.html

*https://www.lcc.uma.es/~perez/sonetos/aldana.html?utm_source=copilot.com

*https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sonetos–20/html/001401e8-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html

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