
MURCIA Y SU SEMANA SANTA
Huerta de Murcia, Viernes Santo Antes de que suene el gallo, Juan sale a la calle y la huerta lo recibe con su aire frío y el perfume del azahar. La luna todavía cuelga sobre los limoneros, y el murmullo lejano del agua en la acequia acompaña sus pasos. A lo lejos, ve las siluetas de sus compañeros auroros acercándose por el camino. Son pocos y muchos de ellos mayores, pero cada uno lleva en la voz la memoria de los que ya no están. Una vez reunidos, el maestro auroro levanta la campana y el sonido metálico rompe la





