
BARCOS PARA LA HISTORIA: GALEÓN SAN MARTÍN
De pechos sobre una torre que la mar combate y cerca, mirando las fuertes naves que se van a Inglaterra, las aguas crece Belisa llorando lágrimas tiernas, diciendo con voces tristes al que se aparta y la deja: «Vete, cruel, que bien me queda en quien vengame de tu agravio pueda». «—No quedo con solo el hierro de tu espada y de mi afrenta, que me queda en las entrañas retrato del mismo Eneas, y aunque inocente, culpado, si los pecados se heredan; mataréme por matarle, y moriré porque muera—». «Vete, cruel, que bien me queda en quien vengarme de
