
JULIÁN ROMEA, ACTOR, ESCRITOR Y POETA
Madrid, 1839 La mañana despierta turbia en el descampado donde dos hombres ponen su honor en sendas pistolas. Julián Romea avanza con el abrigo cerrado hasta el cuello y el corazón palpitando orgullo herido y fatalismo. Cada paso le devuelve la frase insolente de Ignacio Escobar, esa reseña que lo humilló en público y lo obliga a defender su honor. <<El señor Romea, tan dado a los excesos de gesto como a la afectación de voz, parece olvidar que el teatro exige arte y no alardes de vanidad.>> Los padrinos ya aguardan bajo las encinas. Escobar también acaba de llegar.









