
De la Corona de Aragón a la Monarquía Hispánica
Mediterráneo Central y Occidental
La génesis de la presencia fortificada hispánica en el ámbito mediterráneo africano se cimentó a través de la expansión marítima, geopolítica y comercial de la Corona de Aragón durante la Baja Edad Media. Desde el siglo XIII, la política exterior aragonesa impulsada por monarcas como Jaime I y Pedro III el Grande, y consolidada por las maniobras navales de almirantes como Roger de Lauria, articuló una red insular y costera que sirvió de puente logístico hacia el norte de África.
La incorporación de las Islas Baleares al espacio aragonés operó como el nodo de control marítimo indispensable para patrullar el mar de Alborán y las rutas del Mediterráneo occidental.
En este contexto, el archipiélago maltés quedó integrado bajo el dominio de la Corona de Aragón tras la victoria en la batalla naval de Malta en 1283.

La fortificación estratégica de las islas maltesas durante el periodo aragonés se concentró en el Castrum Maris de Birgu (embrión del posterior Fuerte de San Ángel) y en el recinto amurallado interior de Mdina.
Estas estructuras combinaban la arquitectura militar medieval hispano-musulmana y gótica, caracterizada por torreones cuadrangulares de mampostería gruesa y muros levantados para resistir asaltos mediante maquinaria de levas tradicional.
De forma paralela, la Corona de Aragón estableció factorías comerciales fortificadas y enclaves de protección tributaria en la isla de Djerba (Gerba), el archipiélago de las Kerkena, Bizerta y las proximidades de Túnez, donde se erigieron torres de vigilancia para salvaguardar el comercio de coral, cereales y pieles frente a las dinastías háfsidas.
“Los háfsidas, dinastía bereber que gobernó en Ifriquía (la actual Túnez y parte de Argelia y Libia) desde 1229 hasta 1574.
Empezaron como ministros y gobernadores de los almohades.
Luego crearon un estado libre y propio al caer el imperio almohade.
Su capital principal fue la ciudad de Túnez”

Esta estructura insular defensiva experimentó una reorganización radical en 1530, cuando Carlos I de España cedió las islas de Malta y Gozo, junto con la plaza continental de Trípoli, a la Orden de San Juan de Jerusalén en calidad de feudo noble dependiente del Reino de Sicilia.
Con este traspaso, la Monarquía Hispánica externalizó la defensa avanzada de su flanco oriental mediterráneo frente a la expansión naval del Imperio Otomano, propiciando la transformación de las defensas maltesas hacia el modelo bastionado renacentista.
“La Orden de San Juan de Jerusalén, también conocida como los Caballeros Hospitalarios, nació en el siglo XI en Jerusalén como un hospital para cuidar a los peregrinos.
Reconocida oficialmente en 1113 por el papa Pascual II y más tarde se convertiría en una poderosa orden militar.
Hoy en día se le conoce como la Soberana Orden de Malta”
Plazas Fuertes de África. Siglos XVI y XVII
Con la conclusión de la Reconquista en 1492 y la imperiosa necesidad de neutralizar el corsarismo berberisco que asolaba el litoral peninsular, la Corona proyectó una estrategia de ocupación territorial puntual en el norte de África mediante las denominadas Plazas Fuertes.

Concebida por el Cardenal Cisneros y ejecutada por mandos militares como Pedro Navarro y Pedro de Estopiñán, esta política priorizó la toma y fortificación de enclaves portuarios estratégicos en lugar de la conquista del interior magrebí.
“Francisco Jiménez de Cisneros o Giménez de Cisneros, conocido como el cardenal Cisneros (Torrelaguna, 1436-Roa, 8 de noviembre de 1517) fue cardenal, arzobispo de Toledo, regente de Castilla, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la Orden Franciscana”
El despliegue cronológico de esta red defensiva dio lugar a una cadena de baluartes presidiales:

- Melilla (1497): Ocupada por Pedro de Estopiñán, se erigió en el primer núcleo permanente de la Corona de Castilla en el litoral norteafricano.
- Cazaza y Mazalquivir (1505): Puntos clave para el abrigo de la flota militar en la bahía de Orán.
- Peñón de Vélez de la Gomera (1508): Conquistado por Pedro Navarro para anular un prominente refugio corsario.
- Orán (1509): Capturada bajo el patrocinio directo del Cardenal Cisneros.
- Peñón de Argel, Bugía y Trípoli (1510): Enclaves defensivos destinados al control de la navegación en el Magreb central y oriental.
- La Goleta y Túnez (1535): Tras la Jornada de Túnez dirigida por Carlos V, el fortín de La Goleta (La Goulette) fue transformado en una obra de ingeniería renacentista para bloquear el acceso al canal de la laguna tunecina.
Estas plazas sufrieron una rápida transición tipológica. Las antiguas murallas medievales de tapial e influencia islámica fueron demolidas o reforzadas con el sistema abaluartado de traza italiana. Se incorporaron muros de perfil bajo y gran grosor, terraplenes de tierra y piedra diseñados para absorber los impactos de la artillería de pólvora, fosos secos e inundables de gran amplitud, y baluartes angulares en punta de diamante que eliminaban los ángulos muertos y posibilitaban el fuego cruzado.
Orán, Mazalquivir y el Magreb Central
El complejo defensivo constituido por Orán y Mazalquivir representó la cúspide de la ingeniería militar hispánica en la costa argelina. La topografía de la bahía de Orán exigió la proyección de un entramado defensivo multinivel conectado mediante caminos cubiertos y galerías subterráneas de mina.
El elemento fortificado dominante de este complejo fue el Castillo de Santa Cruz, erigido en la cumbre del cerro del Murchadjo a más de 350 metros sobre el nivel del mar.

La obra, impulsada por el gobernador Martín de Córdoba y finalizada en 1589 bajo la dirección del capitán general Pedro de Padilla, dotó a la plaza de un reducto inexpugnable que dominaba la bahía y los accesos terrestres.
El recinto oranés se complementaba con una red de fortines interconectados:
- El Fuerte de la Mona (Fort de la Mona).
- El Fuerte de San Gregorio.
- El Fuerte de San Fernando.
- El Castillo Viejo.
- El Castillo de San Felipe.
Tras resistir numerosos asedios otomano-berberiscos, Orán cayó temporalmente en manos del Bey de Mascara en 1708 durante la Guerra de Sucesión Española, pero fue recuperada de forma decisiva en 1732 por la expedición del Conde de Montemar.
Sin embargo, el terremoto que asoló la ciudad en 1790 destruyó gran parte de las defensas y recintos habitacionales.
El elevado coste económico de su reconstrucción y el desgaste de la guarnición llevaron a Carlos IV a decretar la evacuación formal y la cesión de la plaza al Beylik de Mascara en 1792, replegando las tropas y pertrechos hacia Ceuta y Melilla.
| Plaza / Fortificación | Año de Creación / Ocupación | Tipología Arquitectónica | Función Estratégica Dominante | Estado de Mantenimiento y Grado de Protección |
| Melilla la Vieja | 1497 | Sistema abaluartado multinivel (ss. XVI-XVIII) | Control del Mar de Alborán y cabecera presidial | Excelente. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y Conjunto Histórico-Artístico. |
| Peñón de Vélez de la Gomera | 1508 | Fuerte insular/peninsular sobre peñasco rocoso | Interdicción del corsarismo y vigilancia fronteriza | Operativo. Destacamento permanente del Ejército de Tierra español. |
| Peñón de Alhucemas | 1673 | Fortaleza insular sobre islote amurallado | Proyección defensiva en la bahía de Alhucemas | Operativo. Destacamento permanente del Ejército de Tierra español. |
| Islas Chafarinas | 1848 | Torre de Isabel II, baterías y cuarteles | Control de la frontera marítima oriental e investigación | Reserva Nacional. Uso militar limitado y estación biológica. |
| Castillo de Santa Cruz (Orán) | 1589 | Traza italiana de alta montaña con baluartes angulares | Control topográfico y protección de la bahía de Orán | Notable. Restaurado por el Ministerio de Cultura de Argelia; Monumento Nacional. |
| Fuerte de La Goleta (Túnez) | 1535 | Bastión abaluartado renacentista de corte imperial | Bloqueo del acceso al canal de la laguna de Túnez | Parcial. Lienzos de muralla y baluartes integrados en el tejido urbano portuario. |
Conservación y Protección Patrimonial
El estado de conservación del patrimonio fortificado español en el Mediterráneo africano muestra marcadas diferencias según la administración estatal vigente.

En las plazas de soberanía española (Melilla, Peñón de Vélez de la Gomera, Peñón de Alhucemas e Islas Chafarinas), el nivel de preservación es óptimo.

Melilla la Vieja ha sido rehabilitada íntegramente mediante Planes Especiales de Protección bajo la figura de Bien de Interés Cultural. Los peñones de Vélez, Alhucemas y las Chafarinas, al mantenerse bajo la gestión de las Fuerzas Armadas de España, conservan sus lienzos de muralla, aljibes y baterías históricas sin intromisiones urbanísticas, requiriendo intervenciones técnicas periódicas para combatir la erosión salina.
En Argelia, el Castillo de Santa Cruz en Orán y los restos de Mazalquivir cuentan con la protección legal de Monumento Nacional. Santa Cruz ha sido objeto de programas de restauración que han rehabilitado sus murallas, galerías interiores y capilla del santuario, constituyendo un hito turístico de la ciudad.
En Túnez, las trazas subsistentes del Fuerte de La Goleta se conservan de forma fragmentaria dentro del enclave portuario, figurando en los inventarios patrimoniales de las autoridades tunecinas.
De la Corona de Castilla a la Monarquía Hispánica
Las Islas Canarias

La incorporación de las Islas Canarias a la Corona de Castilla a lo largo del siglo XV transformó al archipiélago en la plataforma logística imprescindible para la navegación atlántica y en la primera línea defensiva frente a las potencias marítimas europeas y las incursiones berberiscas provenientes de la costa sahariana.
La arquitectura militar en Canarias se inició con estructuras de filiación señorial tardomedieval.

La Torre del Conde en San Sebastián de La Gomera, levantada hacia 1450 por Hernán Peraza, constituye el ejemplo más representativo de esta etapa. Se trata de una torre cuadrangular de mampostería con sillares de cantería roja en las esquinas, concebida para la defensa frente a levantamientos “aborígenes canarios” y asaltos corsarios de pequeña escala.
“aborígenes canarios fueron los primeros pobladores de las Islas Canarias.
Llegaron desde el norte de África antes del siglo V a. C. y eran de origen bereber. Aunque popularmente se les llama «guanches», este nombre solo correspondía a los de Tenerife; cada isla tenía su propio pueblo y nombre específico.
Su cultura desapareció tras la conquista castellana en el siglo XV”
Durante el siglo XVI, el recrudecimiento de las incursiones de armadas enemigas y piratas —destacando el saqueo de Lanzarote por Morato Arráez en 1586 o el ataque holandés de Pieter van der Does a Las Palmas en 1599— motivó la intervención de los ingenieros reales Leonardo Torriani e Tiburzio Spannocchi.
Se proyectó entonces un plan de fortificación abaluartada e instalaciones defensivas costeras:
- Gran Canaria: El Castillo de la Luz, el Castillo de Mata y el Castillo de San Cristóbal se construyeron para cercar la ciudad de Las Palmas, mientras que la Torre de Gando custodió el sector costero oriental.
- Tenerife: Se erigieron el Castillo de San Cristóbal, el Castillo de San Juan Bautista (Castillo Negro) y el Fuerte de Paso Alto, determinantes para repeler los ataques de las escuadras británicas de Robert Blake (1657) y Horatio Nelson (1797).
- Lanzarote: Se construyeron el Castillo de San Gabriel y el Castillo de San José (denominado popularmente «Fortaleza del Hambre», erigido en el siglo XVIII como obra pública para aliviar la hambruna en la isla).
Torre de Santa Cruz de Mar Pequeña

La ambición castellana de dominar la franja costera africana contigua al archipiélago canario dio lugar al levantamiento de la Torre de Santa Cruz de Mar Pequeña.
Erigida por Diego García de Herrera en 1476 o 1478, esta fortaleza constituye la primera construcción militar y el primer enclave donde ondeó el estandarte castellano en la costa continental africana.
La torre funcionó como una factoría fortificada destinada a regular el comercio de cabotaje (intercambio de tejidos, herramientas y grano por oro, esclavos y goma arábiga) y a dar cobertura defensiva a las incursiones berberiscas.
“berberiscos fueron piratas y corsarios musulmanes del norte de África (la costa de Berbería) que atacaron las costas del mar Mediterráneo occidental y del océano Atlántico desde el siglo XVI hasta el XIX. Saquearon pueblos y capturaron prisioneros para pedir rescates o venderlos como esclavos”
Su trazado arquitectónico respondía al modelo de torre militar de mampostería de planta cuadrangular con establos, dependencias de guardia y foso perimetral seco.
La constante presión militar ejercida por las confederaciones tribales amazighs y su aislamiento estratégico provocaron la pérdida y abandono definitivo de la plaza en 1524.
“confederaciones tribales amazighes (bereberes) son grandes uniones de clanes en el norte de África organizadas por lazos de sangre, territorio y defensa mutua.
Históricamente se dividen en grandes grupos como los Sanhaya (nómadas del desierto y zonas montañosas), los Zenata (del norte y este del Magreb) y los Masmuda (del Atlas marroquí), dando lugar a potentes confederaciones como los Aït Atta.”
La localización geográfica de Santa Cruz de Mar Pequeña suscitó profundos desencuentros historiográficos y diplomáticos durante los siglos XIX y XX.
Las autoridades españolas del siglo XIX identificaron equivocadamente la torre histórica con la bahía de Sidi Ifni, lo que sirvió de base para las reclamaciones territoriales recogidas en el Tratado de Wad-Ras de 1860.
“Tratado de Wad-Ras fue un acuerdo de paz firmado en Tetuán el 26 de abril de 1860 entre España y el Sultán de Marruecos Mohammed IV. Este pacto puso fin a la Guerra de África (1859-1860) tras la derrota de las tropas del sultán en la batalla homónima.
- Ampliación territorial: España aumentó los límites de las plazas de Ceuta (hasta la sierra de Bullones) y Melilla.
- Cesión de Ifni: Se cedió a perpetuidad un territorio en la costa atlántica conocido como Santa Cruz de la Mar Pequeña, origen del futuro enclave de Ifni.
- Ventajas comerciales: Se firmaron convenios que otorgaban a España el estatus de nación más favorecida en el comercio”
- Indemnización: Marruecos debió pagar una fuerte compensación económica a España (20 millones de duros/reales), quedando Tetuán bajo ocupación militar española hasta que se saldara dicha deuda.
África Subsahariana y Golfo de Guinea
La proyección atlántica hispánica al sur del trópico se gestionó inicialmente mediante acuerdos de demarcación continental.


Tras el Tratado de Tordesillas (1494), la costa occidental africana permaneció bajo la órbita de expansión portuguesa, hasta que la política exterior ilustrada del siglo XVIII buscó el acceso directo al comercio de materias primas tropicales.
Esta reorientación diplomática se formalizó en el Tratado de El Pardo (1778), suscrito entre las coronas de España y Portugal.
Por este acuerdo, España adquirió las islas de Fernando Poo (actual Bioko) y Annobón, junto con los derechos de comercio en la costa continental de Guinea entre los ríos Níger y Ogooué (Río Muni).
Las expediciones fundacionales sufrieron reveses inmediatos debido a las fiebres tropicales. No obstante, en la segunda mitad del siglo XIX, la Armada Española estableció puestos fortificados de madera y mampostería, almacenes de carbón y baterías de costa en Santa Isabel (Malabo), San Carlos (Luba) y la isla de Corisco, consolidando la presencia de la Guinea Española.
| Plaza / Fortificación | Periodo de Construcción | Tipología Arquitectónica | Función Estratégica Dominante | Estado de Mantenimiento y Grado de Protección |
| Torre del Conde (La Gomera) | c. 1450 | Torre cuadrangular señorial gótica | Defensiva frente a alzamientos y corsarios | Excelente. Restaurada, sede del Museo de Cartografía; declarada BIC. |
| Castillo de Mata (Gran Canaria) | Siglo XVI – XVIII | Baluarte amurallado de traza abaluartada | Defensiva urbana de Las Palmas de Gran Canaria | Excelente. Reintegrado como Museo de la Ciudad y el Mar; BIC. |
| Castillo de San José (Lanzarote) | 1776–1779 | Castillo amurallado de semicírculo y foso | Vigilancia portuaria de Puerto del Arrecife | Excelente. Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC); BIC. |
| Santa Cruz de Mar Pequeña | 1476 / 1478 | Torre de mampostería con foso | Factoría comercial fortificada y cabezal continental | Ruinas arqueológicas (cimientos) en la Laguna de Khenifiss. |
| Baterías de Santa Isabel (Bioko) | Siglo XIX | Baterías de costa y cuarteles continentales | Dominio naval y base colonial en el Golfo de Guinea | Diversos estados. Estructuras integradas en instalaciones portuarias de Malabo. |
Conservación y Protección del Patrimonio

Las fortificaciones atlánticas localizadas en el archipiélago canario gozan de un elevado nivel de protección y conservación patrimonial bajo la figura jurídica de Bienes de Interés Cultural (BIC).
Instalaciones como el Castillo de Mata, la Torre del Conde y el Castillo de San José han sido adaptadas para usos culturales y museísticos.
Por el contrario, los vestigios de la Torre de Santa Cruz de Mar Pequeña en Puerto Cansado (Khenifiss) se reducen a arranques de muros y cimientos enterrados por las dinámicas dunares.
“la investigación histórica y arqueológica contemporánea ha demostrado que el asentamiento fundado por Diego de Herrera se localizaba en la bahía de Puerto Cansado (Laguna de Khenifiss / Naila, Marruecos)”
Aunque el yacimiento se ubica dentro del Parque Nacional Khenifiss, lo que le otorga un marco de protección ambiental estatal en Marruecos, carece de un plan de restauración integral de sus estructuras castrenses.
Vicente Medina Prados


