
Oh glorioso San Cecilio, obispo y mártir, insigne patrón de nuestra ciudad de Granada, tú que fuiste luz brillante en los comienzos de nuestra fe y entregaste tu vida defendiendo el Evangelio.
Te rogamos que mires con amor a todos los que acudimos a ti con devoción. Intercede ante el Señor por nuestras familias, por nuestros hogares y por nuestra ciudad de Granada.
Alcánzanos del Todopoderoso la gracia que hoy te pedimos (haz aquí tu petición) y, sobre todo, la fortaleza necesaria para mantenernos firmes en el amor a Dios y a nuestros hermanos en medio de las dificultades.
Enséñanos, glorioso patrón, a vivir nuestra fe con la misma valentía y entrega con la que tú lo hiciste. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
(Oración a san Cecilio de Granada)

EL PERSONAJE

La Granada del siglo XVI atravesaba un proceso de cambios tras la reconquista y la progresiva implantación de instituciones cristianas. San Cecilio es presentado por la tradición como uno de los siete varones apostólicos, discípulos del apóstol Santiago enviados a evangelizar a Hispania por san Pedro y san Pablo.
Tras la conquista de los reinos musulmanes y la reorganización eclesiástica que siguió a la llamada Reconquista, la Iglesia buscó enlazar la nueva diócesis de Granada con unos orígenes cristianos remotos, vinculados a la comunidad de Ilíberis. En ese contexto, una de las primeras parroquias creadas en la ciudad fue la de san Cecilio, aunque la tradición local veneraba como patrón a san Gregorio Bético o de Elvira.
SAN GREGORIO
En la segunda mitad del siglo IV vivió en tierras granadinas un obispo cristiano llamado Gregorio de Elvira, también conocido como Gregorio Bético. Su existencia está sólidamente documentada: lo mencionan San Jerónimo y San Isidoro de Sevilla en su Misal Breviario, y sabemos que asistió al Concilio de Rímini en el año 359. Los calendarios antiguos fijan su muerte el 24 de abril, fecha en la que los cristianos hispanorromanos, y más tarde los godos y los mozárabes de Granada, celebraron su festividad entre los siglos V y XI. El obispo Usuardo lo incluyó en su calendario del año 858, y el arzobispo granadino Recemundo de Ilíberis, Rabí Ben Zaid, lo recogió también en su Calendario Hispano‑Mozárabe de 961.

<<Gregorius Eliberritanus episcopus, vir doctrinae et vitae praeclarus, qui in concilio Riminiensi fidem catholicam strenue defendit.” (“Gregorio, obispo de Ilíberis, varón ilustre por su doctrina y su vida, que en el concilio de Rímini defendió con firmeza la fe católica.”)

En ese calendario no aparece ninguna referencia a San Cecilio. Recemundo solamente menciona que, entre el 27 de abril y el 3 de mayo, los mozárabes podían honrar a los varones apostólicos enviados por San Pedro y San Pablo a predicar en Hispania tras la muerte de Cristo. De ellos, únicamente cita por su nombre a san Torcuato.
<<Entre el día séptimo antes de las calendas de mayo y el día previo a las nonas, se permite a los iliberritanos hacer memoria de los varones apostólicos que Pedro y Pablo enviaron a Hispania; Torcuato es el primero entre ellos mencionado.>>
La tolerancia religiosa que permitió la supervivencia del cristianismo mozárabe en Granada se quebró en 1099, cuando los almorávides prohibieron cualquier oración ajena al islam y destruyeron la basílica mozárabe situada extramuros de la Puerta de Elvira. Con ello desapareció también la festividad de San Gregorio.
LOS SIETE VARONES POSTÓLICOS
Por el Mediterráneo occidental circuló durante siglos la leyenda que afirmaba que san Pedro y san Pablo habrían consagrado a siete obispos venerables para predicar por Hispania.
<<De Hispania dicitur quod a septem viris apostolicis primum evangelium accepit.>> (“Se dice de Hispania que recibió primero el evangelio de siete varones apostólicos.”). San Isidoro de Sevilla

Cuando Granada fue reconquistada, san Cecilio era uno de esos siete varones apostólicos: Isicio, Torcuato, Tesifón, Segundo, Eufrasio e Indalecio. Hasta 1501 pocos habían oído hablar de él, pero ese año se decidió levantar la Parroquia de San Cecilio en la Antequeruela, probablemente sobre una antigua gima musulmana o sinagoga judía. No fue de las primeras parroquias cristianizadas, sino la décimo cuarta del programa catequizador impulsado por Cisneros.
“En la colación de la Antequeruela se erige iglesia bajo la advocación de Sancto Cecilio, sobre casa antigua de moros.” (Actas de erección parroquial, Granada, 1501)
EL CONCILIO DE ELVIRA Y LA OPERACIÓN MORISCA
Los cristianos granadinos sabían que el primer concilio ibérico se celebró en Elvira, antes del año 314. Sus actas confirman la existencia de una comunidad cristiana en Ilíberis y mencionan a un obispo llamado Flavianus.
<<Flavianus episcopus Iliberritanus interfuit.>>
En 962, un año después del calendario mozárabe de Recemundo, apareció en tierras riojanas el Códice Emilianense, uno de los primeros textos en romance castellano. En él se enumeran los supuestos obispos de Granada, comenzando por Cecilio.
“Obispos de Ilíberis: Cecilius primus, Patricius secundus… Flavianus nonus.”
El ascenso de San Cecilio se produjo gracias al impulso de la comunidad morisca en el último cuarto del siglo XVI. Los moriscos necesitaban argumentos religiosos e intelectuales para convencer a Felipe II de que sus linajes eran de un cristianismo antiguo y arábigo, alegando que su historia era paralela a la de san Cecilio: un predicador venido de Tierra Santa, primer arzobispo de Granada, martirizado por orden de Nerón en el año 56.

El principal artífice fue Alonso del Castillo, médico y traductor morisco al servicio del Arzobispado, la Inquisición y la Chancillería. Tras la Guerra de las Alpujarras, trabajó como traductor para Felipe II y obtuvo empleo en la biblioteca de El Escorial, donde se dedicó a reunir libros árabes y reliquias. Allí coincidió con el monje jerónimo Ambrosio de Morales, cronista del Reino y autor de la Crónica General de España.
Morales había estudiado la tradición de los varones apostólicos, pero apenas mencionaba a san Cecilio.
<<De Cecilio sólo sé que tiene iglesia en Granada.>> (Ambrosio de Morales, Crónica General de España, libro IX, cap. XIII)
Castillo conocía bien estas lagunas y también sabía que los arzobispos granadinos llevaban décadas buscando restos del santo.
EL SACROMONTE
El 21 de marzo de 1588, durante unas obras en la antigua mezquita mayor de Granada, se desmontó la Torre Turpiana, un minarete reutilizado como campanario tras la conquista. En el interior apareció una caja de plomo cuidadosamente sellada y dentro se encontraron un pergamino supuestamente escrito por San Pedro, un lienzo con la imagen de la Virgen y un hueso humano, que se dijo pertenecía a san Esteban protomártir.
Tras el hallazgo, Granada quedó fascinada por la posibilidad de poseer reliquias apostólicas. Así, entre 1595 y 1599, comenzaron a aparecer en el Monte Valparaíso (actual Sacromonte) los célebres Libros Plúmbeos y una colección de restos óseos atribuidos a san Cecilio, Isicio y Tesifón.

<<La operación, iniciada por Alonso del Castillo y continuada por su yerno Miguel de Luna, fue alimentada por círculos moriscos y cristianos viejos, y encontró un aliado decisivo en el arzobispo Pedro de Castro, profundamente crédulo y convencido de su predestinación.>> (Gabriel Pozo Felguera, El Independiente de Granada)

Las planchas de plomo narraban el martirio de San Cecilio, quemado en el año 64, y fijaban su festividad el 1 de febrero. El Concilio provincial de 1600 declaró auténticas las reliquias. En 1601, el Cabildo municipal lo proclamó patrón de Granada y en 1610 se inauguró la Abadía del Sacromonte, destinada a custodiar reliquias, libros y estudiantes.
<<Cecilio, obispo y mártir, quemado en las cuevas de Ilbira en el año segundo de Nerón.>> (Libros Plúmbeos del Sacromonte)
La devoción popular se volcó con el nuevo santo. En 1599, durante la epidemia de peste, los Caballeros Veinticuatro subieron al Sacromonte a pedir su intercesión, desplazando san Cecilio definitivamente a San Gregorio.
<<En la gran pestilencia del año de XCIX subieron los Veinticuatro al Monte Santo a rogar a Cecilio, nuevo patrón, por la salud de la ciudad.>> (Relación del Cabildo, Granada, año 1599)
Los Libros plúmbeos, tras múltiples debates y revisiones, fueron finalmente condenados como falsos por un breve apostólico de Inocencio XI en 1682.
La fiesta litúrgica de San Cecilio, que se celebraba el 1 de mayo junto a los otros seis varones apostólicos, se trasladó al 1 de febrero, fecha del martirio según una de las láminas halladas. Para custodiar y venerar los restos, el arzobispo Pedro de Castro impulsó la creación de la Abadía del Sacromonte, donde se conservan actualmente.

Ricardo Aller Hernández
FUENTES:
*https://www.elindependientedegranada.es/cultura/san-cecilio-patron-granada-inventado-moriscos
*https://es.wikipedia.org/wiki/Cecilio_de_Granada

1 thought on “SAN CECILIO DE GRANADA”
La versión de que los libros plúmbeos son falsos es la «versión oficial», y, además, simplificada.
Hay (hubo) mucho de verdad en ellos y mucha inquina en combatirlos como norma general y sin apelación.