
JUAN DE UGALDE
El río Nueces ruge entre la maleza del sur de Texas. Es 1855 y, a su orilla, Reading Wood Black y un pequeño grupo de colonos acaban de decidir establecer aquí un asentamiento permanente. A los pocos días comienza la construcción de Fort Encina, un fuerte sencillo levantado con madera y adobe sobre el que van surgiendo las primeras viviendas de familias dedicadas a la ganadería y a la agricultura, atraídas por la posibilidad de sobrevivir en una tierra aún inestable y fronteriza. El asentamiento crecerá lentamente con personas procedentes de distintos orígenes y distintas lenguas y, con el tiempo,









