
Se ha debatido mucho sobre la figura de Sancho el Mayor, acerca de si fue el último rey prefeudal o el primer rey feudal. En realidad, culmina todo el recorrido andado durante el siglo X, creando una posición estable y preeminente de la monarquía de Pamplona. Además de consolidad la hegemonía interna, destacó también por su proyección exterior, con su constante injerencia en el reino leonés. Alfonso IV, Ramiro I o Sancho I no habrían sido reyes sin su consentimiento.

En la corte de Sancho III participaban los tres obispos del reino – Pamplona, Aragón y Nájera- a los que se sumarán los castellanos, a finales de la segunda década del siglo XI, cuando el monarca asuma la dirección de Castilla. Como ya hicieron reyes anteriores, impulsó la creación de cenobios con destacada actividad agrícola y ganadera como el de San Juan de la Peña en Aragón, Leire en Navarra o San Millán de la Cogolla. Toma partido en que se cumpla la regla benedictina en los monasterios, como impone en 1028 en San Juan de la Peña o en 1030 en Yuso. Su actuación contribuyó de forma decisiva a la expansión de la norma benedictina en España.
El reino pamplonés experimenta un crecimiento económico, cultural y urbano gracias al desarrollo del Camino de Santiago. En este periodo se acuña moneda en Nájera que, unido al debilitamiento y alejamiento del asentamiento islámico, hace vigorizar la economía y la demografía de La Rioja, acentuando así el dinamismo de Nájera.
Sancho III refuerza la frontera, con el definitivo establecimiento entre 1010 y 1020 de los castros de Nájera, Funes y Valdonsella y con el avance ribagorzano. Gracias a la estabilidad que consigue podrá centrar su atención en otros reinos cristianos, para establecer un entramado de parentescos familiares entre las casas reales y las condales.

Relacionados de este modo, los distintos territorios van buscando su estabilidad, y de esta manera, Sancho III contribuye a consolidar la independencia castellana al pactar las fronteras con su suegro en 1016. Por el extremo occidental, el mismo Sancho García había ampliado los límites entre el Pisuerga y el Cea aprovechando la minoría de Alfonso V. El consejo de regencia reclama la intervención de Sancho III, quien adquiere posesiones en Castilla y da acceso a su corte a barones y obispos castellanos.

El anterior conflicto propicia la entrada del ejército pamplonés en tierras leonesas. La coronación de Vermudo III (1027-1037), con once años de edad, avivó la tensión: la nobleza gallega estaba totalmente revuelta, los obispos de Lugo y Santiago se posicionaron contra el monarca. Dada la situación, la regencia del menor, invocando lazos familiares, solicita la ayuda de Sancho III, y este aprovecha la coyuntura para imponer su criterio sobre León.
En 1017 interviene en Ribagorza para asistir a la condesa Mayor. Refuerza la frontera meridional y expulsa a los musulmanes del valle de Ésera. En 1025 la condesa lega testamentariamente el condado al rey Sancho III. La consolidación de la expansión del territorio de Boltaña (Huesca) y el curso del río Cinca permitirá el nacimiento político de Sobrarde. El monarca no intervendrá en los territorios al este del Ribagorza, aunque sabe aprovechar la minoría de edad de su cuñado el conde Berenguer Ramón I de Barcelona. Cuando el conde adquiere la mayoría de edad se siente honrado de participar en la corte pamplonesa. A partir de esta postura del conde, la escribanía real proclama en 1033 que el soberano, Sancho III, reina desde Zamora hasta Barcelona.

De igual manera intervino en Gascuña, el duque Sancho Guillermo V, acepta la superioridad y el patrocinio de Sancho III, participa en su corte y le facilita el vizcondado de Labaourd. El monarca pamplonés tuvo un destacado interés por el norte, pero con la necesaria moderación. Tuvo un encuentro en Saint Jean d`Angely, hacia 1020, con el duque de Gascuña, Sancho V, el duque de Aquitania, Guillermo V y el rey de Francia, Roberto II. Mostraba así, su carácter receptivo hacia los modelos culturales del entrono francés, impulsados por la orden de Cluny y la emergente feudalidad.
Sancho el Mayor perfiló el vasallaje feudal como quedó claro con el conde de Barcelona, el duque de Gascuña e incluso el conde de Castilla y el rey de León. La relación con los condes también avanzó hacia el feudalismo a través de las tenencias. En definitiva, culminó una época y anunció una nueva.

José Carlos Sacristán
