Skip to content
España en la historia

España en la historia

  • Inicio
  • COLECCIONES
    • 1.200 años fundación de Murcia
    • AERONAVES PARA LA HISTORIA
    • BARCOS PARA LA HISTORIA
    • CASTILLOS DE ESPAÑA
    • DE ARTE Y ARTISTAS
    • DE REYES Y REINAS
    • DE SANTAS Y SANTOS ESPAÑOLES
    • EL NUEVO MUNDO ESPAÑOL
    • ESPAÑOLES EN EL NUEVO MUNDO
    • LA VIRGEN EN ESPAÑA
    • NO FUERON SOLOS
    • VIII ANIVERSARIO CATEDRAL DE TOLEDO
    • VISIGODOS EN HISPANIA
  • Categorías
    • Episodios
    • Efemérides
    • Personajes
    • Isabel la Católica
    • Colaboraciones
    • EBOOKS
  • Hazte socio
  • Hazte voluntario
  • Noticias
  • Quiénes somos

BATALLA DE OTUMBA

  • Ricardo Aller Hernández
  • 08/07/2026
  • No hay comentarios
Si te gusta, compártelo:

8 de julio de 1520

No amanece del todo. El cielo es una franja gris que apenas deja ver los llanos interminables de Temalcatitlán. Mientras me ajusto la coraza, me parece escuchar el eco lejano de los muertos que hemos dejado en el camino. A mi alrededor, los hombres respiran hondo, como si cada bocanada pudiera ser la última; algunos murmuran oraciones, otros afilan en silencio lo que queda de sus armas. Es entonces cuando miro mis manos. Tiemblan. No lo niego: temo morir aquí, tan lejos de todo. Temo caer en manos de los mexicas y que esta sea la última vez que vea amanecer.

Cierro los ojos y vuelvo a oírlo: el chapoteo del agua negra en los canales, los gritos que nos perseguían desde los templos, el peso de los compañeros que se hundían y no podíamos salvar. Veo a los que quedaron atrás, a los que no pudieron correr, a los que se ahogaron con el tesoro que creyeron que los protegería. Y algo dentro de mí se enciende, como una brasa que se niega a apagarse. Si sobreviví a aquello, me digo, no será hoy cuando me quiebre.

Atruenan los tambores en la distancia, anunciando un ejército que viene hacia nosotros. Miles. Decenas de miles. Cortés pasa cerca de mí y veo en él una mirada que vimos en Tlacopan, cuando lloró por los muertos.

Miro a lo lejos. Los mexicas ya están aquí. Trago saliva. Siento el miedo, sí, pero también algo más: una furia tranquila, una determinación que no tenía antes. No quiero morir, pero si he de hacerlo, que sea peleando. Que sea con los ojos abiertos.

Hernán Cortés

          Ajusto el yelmo. Tomo la lanza. Respiro hondo. Los llanos de Temalcatitlán despiertan.

Comienza la batalla.

ANTECEDENTES

Noviembre de 1519. Hernán Cortés había logrado imponerse al huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin, poco después de su entrada en Tenochtitlan. Este sometimiento político permitió a Cortés consolidar su presencia, obtener información estratégica y preparar el terreno para los acontecimientos que, meses después, desembocarían en la matanza de Tóxcatl, la muerte de Moctezuma, la Noche Triste y, finalmente, la batalla de Otumba.

Las intenciones de Cortés sufrieron un vuelco inesperado cuando llegó a Veracruz la expedición de Pánfilo de Narváez., a quien le había ordenado capturar al extremeño y enviarlo de regreso a Cuba como prisionero. Como respuesta, Cortés decidió marchar a su encuentro, derrotándolo y convenciendo a sus soldados de unirse a la empresa de conquista.

Pedro de Alvarado

          Antes de partir hacia Veracruz, Cortés había dejado a Pedro de Alvarado al mando de los españoles que permanecieron en Tenochtitlan. Fue entonces cuando los mexicas celebraban el ritual del mes tóxcatl, dedicado a Tezcatlipoca.

Los españoles, temiendo una conspiración, cerraron las entradas del recinto del Templo Mayor. En pleno desarrollo de la fiesta, atacaron a los participantes y estos respondieron con tal firmeza que los hombres de Alvarado y sus aliados tlaxcaltecas, superados por la reacción, tuvieron que refugiarse en el palacio de Axayácatl. Aquel episodio pasaría a la historia como la matanza de Tóxcatl, o del Templo Mayor.

<<Pues algunos intentaban salir: allí en la entrada los herían, loos apuñalaban. Otros escalaban los muros; pero no pudieron salvarse. Otros se metieron en la casa común: allí s´se pusieron en salvo. Otros se entremetieron entre los muertos, se fingieron muertos para escapar. Aparentando ser muertos, se salvaron. Pero si entonces alguno se ponía en pie, lo veían y lo acuchillaban.

La sangre de los guerreros cual si fuera agua corría: como agua que se ha encharcado y el hedor de la sangre se alzaba al aire, y de las entrañas que parecían arrastrarse.

Y los españoles andaban por doquiera en busca de las casas de la comunidad: por doquiera lanzaban estocadas, buscaban cosas: por si alguno estaba oculto allí; por doquiera anduvieron, todo lo escudriñaron. En las casas comunales por todas partes rebuscaron.>> (Fray Bernardino de Sahagún, Códice Florentino)

Moctezuma

Cuando Cortés regresó de Veracruz, acompañado por parte del ejército de Narváez y reforzado con nuevos aliados tlaxcaltecas, encontró una Tenochtitlan profundamente agraviada por la matanza de Tóxcatl. En un intento desesperado por calmar los ánimos, Cortés persuadió a Moctezuma para que se dirigiera a su pueblo desde la azotea del palacio. Pero los tenochcas, que ya no reconocían su autoridad, lo recibieron con insultos y proyectiles. Moctezuma murió poco después, En su lugar fue elegido Cuitláhuac, decidido a expulsar a los españoles de la ciudad.

La hostilidad se intensificó hasta el punto de que Cortés tuvo que organizar una retirada nocturna bajo una llovizna persistente, entre el 30 de junio y la madrugada del 1 de julio de 1520: la jornada que pasaría a la historia como la Noche Triste.

<<El soldado avanzaba tambaleándose, con la sangre seca en la camisa y el miedo pegado a la garganta. Entonces la vio: quieta entre los cuerpos, mirándolo como si él fuera un extraño surgido de otro mundo. Aquellos ojos, increíblemente azules, lo atravesaron con una mezcla de compasión y desdén, como si adivinaran que ni la victoria ni la derrota importaban ya.>> (Arturo Pérez-Reverte, Ojos azules)

Calzada de Tlacopan

Los españoles emprendieron la huida por la calzada de Tlacopan, la vía más corta para abandonar la ciudad, utilizando vigas y tablas del palacio de Axayácatl como puentes improvisados para salvar las cortaduras de la calzada. Los siete u ocho mil hombres que componían la columna marchaban divididos en tres grupos: la vanguardia de Gonzalo de Sandoval, el cuerpo central dirigido por Cortés y la retaguardia bajo Pedro de Alvarado y Juan Velázquez de León.

Lograron cruzar los canales de Tecpantzinco, Tzapotlan y Atenchicalco, pero fueron descubiertos al llegar a Mixcoatechialtitlan, donde comenzó el combate.

El paso por el canal de los Toltecas, en Tlaltecayohuacan, fue devastador: muchos españoles y tlaxcaltecas cayeron al agua, se perdieron cuarenta y seis caballos, toda la artillería y buena parte del tesoro de Moctezuma. Las cifras de muertos varían según las fuentes, pero se estima que solo una tercera parte de los fugitivos logró sobrevivir. Entre los caídos estaban Blas Botello, Francisco de Morla, Francisco de Saucedo y Juan Velázquez de León.

<<Avanzaba entre los cuerpos como quien camina dentro de un sueño roto. El aire olía a sangre y a humo, y cada paso era una apuesta contra el cansancio y la muerte. Entonces la vio otra vez, inmóvil entre las sombras, con esos ojos imposibles que parecían no pertenecer a este mundo. No había reproche en su mirada, tampoco piedad: solo una calma antigua, como si supiera que todo aquello estaba decidido desde mucho antes de que él llegara.>> (Arturo Pérez-Reverte, Ojos Azules).

 Al amanecer, los supervivientes se reunieron en Popotla; al ver el desastre, Cortés «se le saltaron las lágrimas de los ojos» (Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España).

La columna continuó hacia Tlacopan (hoy Tacuba) y descansó en el monte de Otocampulco, aunque pronto tuvieron que retirarse al ser atacados por los tepanecas. Pasaron la noche en Acueco y, al reanudar la marcha al día siguiente, los mexicas los acosaron con gritos de guerra.

<<Íbamos peleando y huyendo, y ellos siempre sobre nosotros, dándonos grita y guerra.>> (Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España).

En Calacoaya, los españoles atacaron a sus habitantes, después cruzaron los llanos de Atizapán, subieron a Teocalhueyacan y, tras otra escaramuza, siguieron hacia Cuautitlán y Tepotzotlán, bordeando el valle por el norte para dirigirse finalmente hacia Tlaxcala.

Tras cruzar Zumpango, pasaron la noche del 5 de julio en Aychqualco. Al día siguiente, en Aztacuemecan, la retaguardia fue atacada y los mexicas mataron el caballo de Cristóbal Martín de Gamboa, que se convirtió en la primera carne que los españoles comieron desde su huida de México. Tras otra refriega, pasaron la noche en Tonaxipan.

OTUMBA, DIARIO DE UNA BATALLA

Amanecer del 8 de julio de 1520, llanos abiertos de Temalcatitlán, un sitio abierto, sin barrancos ni lugar para protegerse, lo que lo convierte en un buen lugar para luchar.

Los exploradores tlaxcaltecas avisan de que un enorme ejército se aproxima.

<<Los historiadores más rigurosos hablan de fuerzas de veinte mil guerreros para Tenochtitlan y otros tantos entre las otras dos ciudades de la triple alianza, Tacuba y Texcoco.>> (Pablo Martín Gómez, Hombres y armas en la conquista de México)

 Los mexicas avanzan con tambores, estandartes y gritos. Al frente marcha el cihuacóatl Matlatzincátzin, portador del estandarte real, símbolo de mando y corazón espiritual del ejército.

<<Íbamos peleando y huyendo, y ellos siempre sobre nosotros, dándonos grita y guerra.>> (Bernal Díaz del Castillo)

09:00. Los mexicas lanzan una lluvia de flechas, dardos y piedras. Los españoles forman un cuadro defensivo. La caballería española, muy reducida, intenta mantener a raya a los atacantes. Los tlaxcaltecas resisten como pueden, pero la presión es enorme.

<<Estábamos tan fatigados que no esperábamos sino la muerte.>> (Francisco de Aguilar, Relación breve de la conquista de la Nueva España)

10:00. Los españoles retroceden varios metros. Muchos soldados están heridos y Cortés comprende que, si la línea se rompe, serán aniquilados.

<<Parecía que toda la tierra venía contra nosotros.>> (Francisco de Aguilar, Relación breve de la conquista de la Nueva España)

11:00. Cortés reúne a los jinetes y a los soldados más experimentados, a quienes explica su plan desesperado: atacar directamente al portaestandarte mexica. Si cae el estandarte, caerá el ejército.

<<Los españoles, viendo el estandarte, acometiéronlo con gran furia.>> (Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Historia de la nación chichimeca , crónica indígena-novohispana del siglo XVII)

11:30. Cortés, acompañado por Sandoval, Alvarado y los pocos jinetes que quedan, lanza una carga frontal. Los mexicas, sorprendidos por el impacto de los caballos, se abren momentáneamente.

<<Y fue tan recio el encuentro, que los pusimos en gran turbación.>> (Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España)

12:00. En medio del caos, Cortés alcanza al cihuacóatl y lo derriba. Un soldado español remata al líder mexica y se apodera del estandarte. La visión del estandarte caído provoca desorden y desconcierto en las filas mexicas.

<<El estandarte que traían por señal de guerra les fue tomado.>> (Hernán Cortés, Segunda Carta de Relación)

12:30. Sin su comandante y sin su símbolo de mando, los guerreros comienzan a retirarse.

<<Y muerto su capitán, comenzaron a huir desordenados.>> (Bernardino Vázquez de Tapia, Relación de méritos y servicios)

La caballería española persigue para abrir un corredor de escape. Los tlaxcaltecas aprovechan para recuperar heridos y asegurar la retirada.

13:00. La batalla termina y los españoles continúan su marcha hacia Tlaxcala.

<<Todos dimos muchas gracias a Dios que escapamos de tan gran multitud de gente, porque no se había visto ni hallado en todas las Indias, en batalla que se haya dado tan gran número de guerreros juntos, porque allí estaba la flor de México y de Tezcuco y todos los pueblos que están alrededor de la laguna, y otros muchos sus comarcanos, y los de Otumba, Tepetezcuco y Saltocán, ya con pensamiento de que aquella vez no quedara roso ni velloso de nosotros.>> (Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España)

DOS FUENTES

Fernando de Alva Ixtlilxóchitl

Entre las fuentes más valiosas sobre la batalla destacan las de Bernal Díaz del Castillo, soldado español que participó en la campaña, y el Códice Ramírez, una crónica indígena‑novohispana elaborada en el entorno del clero y la nobleza mexica cristianizada. Ambos coinciden en los hechos esenciales, pero difieren en el enfoque, la interpretación y el peso simbólico del combate.

Para Bernal Díaz, su relato subraya el agotamiento de los españoles y la desesperación del momento. Bernal insiste en la acción directa: la carga de los jinetes, el combate cuerpo a cuerpo y la toma del estandarte real como un acto de valentía individual. En cambio, el Códice Ramírez reconoce la fuerza mexica y la gravedad del combate, pone el acento en la importancia del estandarte real, emblema del mando y del orden guerrero, pero interpreta la derrota como la pérdida de un símbolo sagrado más que como un fracaso táctico.

<<Y con la caída del capitán que lo llevaba, comenzó gran turbación entre los mexicanos.>> (Códice Ramírez)

Otra versión de la batalla la ofrece Fernando de Alva Ixtlilxóchitl en  Historia de la nación chichimeca y Relaciones históricas. Descendiente directo de la casa gobernante de Texcoco, Alva presenta a su antepasado Ixtlilxóchitl II como un aliado fundamental de Cortés y, en algunos pasajes, como pieza clave en la victoria de Otumba.

<<Y entendiendo por don Fernando (Ixtlixochitl) lo sucedido, después de haber tenido una gran batalla con Cuitlahuatzin su tío, que ya era rey, después de la muerte de Moctezuma, dio aviso a sus fronteras para qué le diesen a Cortés toda ayuda necesaria que quisiesen.>>

Ricardo Aller Hernández

FUENTES

*Bernal Díaz del Castillo – Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

*Hernán Cortés – Cartas de Relación (1519–1526).

*Códice Ramírez (también llamado Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España).

*https://ejercito.defensa.gob.es/museo/HECHOS_HISTORICOS/HECHOS_HISTORICOS/07.07_julio._OTUMBA.html

*https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Otumba

*https://www.abc.es/espana/20150407/abci-batalla-otumba-hernan-cortes-201504061952.html

*https://muyinteresante.okdiario.com/historia/63789.html *Arturo Pérez-Reverte- Ojos Azules, Seix Ba

650 Visitas totales
414 Visitantes únicos
Si te gusta, compártelo:
Imagen de Ricardo Aller Hernández

Ricardo Aller Hernández

Más artículos de este autor
AntAnteriorVisitas, abusos y mortandad de indios (1)
SiguienteVisitas, abusos y mortandad de indios (2)Siguiente

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

BUSCADOR

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« Jun    

ENTRADAS RECIENTES

Entradas recientes
  • Visitas, abusos y mortandad de indios (y 3)
  • IX. A. Isabel la Católica como mujer
  • JUICIO DE RESIDENCIA A HERNÁN CORTÉS
  • Roncesvalles acoge los restos del rey Sancho VII el Fuerte.
  • Visitas, abusos y mortandad de indios (2)
  • FOFÓ, EL PAYASO DE LA TELE
  • ELEUTERIO SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, “EL LUTE”
  • FRANCISCO VÁZQUEZ DE CORONADO Y LUJÁN
  • BATALLA DE OTUMBA
  • Batalla de las colinas de San Juan (1 julio 1898)
  • Visitas, abusos y mortandad de indios (1)
  • Santiago y el copatrocinio de las España
  • El fraile paulino Mariano Díez Tobar, inventor del cinematógrafo
  • Fortificaciones de España en Norteamérica (y 3)
  • CARLOS III, REY EXPEDICIONARIO
  • Fortificaciones de España en Norteamérica (2)
  • ARCHIDUQUE LUIS SALVADOR, PADRE DEL TURISMO EN MALLORCA
  • Batalla de Cagayan, Filipinas ( junio 1582)
  • FRASES HECHAS (VI)
  • La encomienda de indios (y 2)

Secondary Menu

©2019 Enraizados