
Polo de Medina, poeta festivo y satírico
Murcia, 1625 Salvador Jacinto Polo de Medina abandona el palacio de los marqueses de Espinardo cuando la tarde comienza a declinar. Tras él quedan los salones iluminados, las conversaciones, los versos recitados y las disputas literarias que tanto apasionan a la nobleza murciana. El aire huele a tierra húmeda y a azahar. A un lado del paseo, los álamos elevan sus copas hacia el cielo dorado; más allá, una fuente devuelve la luz del sol en destellos en los que el joven cree encontrar más poesía que la que ha podido encontrar en las voces que hace un rato hablaban






