
Las Cortes de Toledo de 1480
El Consejo de Castilla, que se encontraba vigente desde que en 1385 fuese creado por Juan I, conoció en el reinado de Enrique IV una serie de dificultades que limitó en extremo su funcionalidad. Las ordenanzas de 1459 otorgaban capacidad legal al Consejo, pero de una forma tan sutil que de hecho lo dejaban inoperativo, lo que posibilitó un crecimiento del poder nobiliario que dejó muestras de su poder en las ordenanzas de 1465, en las que se atribuía a los nobles la potestad de dar validez a las decisiones del rey y del Consejo, lo que ocasionó conflictos







