Muere Francisco Liaño Arjona (18 enero 1753)

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Francisco Liaño Arjona

Francisco Liaño Arjona es un personaje poco conocido en nuestra historia moderna y representa, en nuestra opinión la típica figura del oficial de marina del siglo XVIII, al servicio de la España de aquellos tiempos, seguir su vida, es seguir la vida de muchos de los hidalgos de aquella época, con mucho abolengo y poca fortuna, pero eso no les impedía tener un futuro brillante.

Francisco Liaño procedía de una familia noble extremeña. En 1701 y con solo trece años, solicitó el ingreso en la Orden de San Juan. No sabemos si fue por propia iniciativa o de su familia, pero lo seguro es que no había visto el mar en su vida y entrar en la Orden de San Juan implicaba ponerse al servicio de una asociación cuyo principal actividad estaba en el mar Mediterráneo. El papel de esta Orden en la navegación de este mar, fue crucial. Su organización de carácter militar, religioso y hospitalario, se granjeó el respeto de las naciones europeas por su alto nivel de eficacia de sus escuadras, debidas a un riguroso cumplimiento de sus normas y de exigencia a sus miembros.

En 1530, el emperador Carlos I, había cedido el archipiélago maltés a la Orden de San Juan y desde entonces los intereses de la Corona Española y de la orden, confluían en muchos aspectos, militares, logísticos, estratégicos y también de formacion. Muchos de los oficiales navales españoles se formaron aprovechando los conocimientos de los malteses. Francisco Liaño fue uno de ellos.

Sigamos su recorrido.

En 1706, pago los derechos de pasaje y se embarcó hacia Malta. Allí recibió una formacion básicamente militar, que comprendía la equitación, ejercicios de artillería y tiro al blanco, lucha y combate cuerpo a cuerpo, esgrima, tácticas marítimas, asalto a fortalezas.

Esta era la primera fase, pero no era nada que no se pudiera aprender en su Extremadura natal. Lo interesante para la Corona Española era la segunda fase, que sumergía a los novicios en los secretos del mar. Estas enseñanzas tenían su lado teórico, pero sobretodo era la práctica lo que daba a los novicios su valía muy estimada por la Corona y esa práctica se cimentaba en la participación en cuatro caravanas. ¿Qué eran estas caravanas?

Las caravanas eran los servicios activos de la escuadra que la Orden poseía en Malta. Dichos servicios tenían una duración de seis meses, si la navegación se realizaba en galeras o de hasta un año si las naves eran a vela. Los servicios eran de lo más variado, pudiendo ser vigilancia de rutas comerciales, hostigamiento de reductos de piratas, envío de correspondencia o acompañamiento de convoyes de materiales. Cada año había dos caravanas y solo después de haber participado en cuatro caravanas, los caballeros se consideraban con los grados suficientes. Eran como un examen práctico sobre los conocimientos marítimos y militares. En el caso de que los aspirantes pertenecieran a la Corona Española, la paga corría a cuenta del Rey de España, dado el interés que este tenía en aquella especie de universidad de oficiales navales.

Liaño terminó su formacion en 1710 y después paso al servicio del  Reino de Sicilia, donde ejerció el empleo de capitán de la compañía de la galera capitana que guarnecía la flota. En 1714, pasó al servicio en la Real Armada española, participando en 1715 en la conquista de Palma de Mallorca, en 1717, estaba embarcado con el marqués de Mari en la toma de Cerdeña.

Su presencia también la hallamos en la conquista de Palermo y Messina y en el combate naval del cabo Passaro, donde fue herido y apresado. Una vez canjeado, volvió al servicio activo en la expedición de socorro a Ceuta, en la de Oran, donde dirigió uno de los contingentes de desembarco y fue recomendado para su ascenso.

Y el Mediterráneo se le quedó pequeño, y se le encomendaron nuevas misiones en el Atlántico, donde después de realizar un viaje de ida y vuelta a la América Septentrional, fue ascendido a jefe de escuadra. En 1740, fue destinado al departamento de Cádiz, donde se le encomendó una misión diplomática a Túnez. Después, organizó convoyes de refuerzo para las plazas en África y las Canarias. Entre 1747 y 1749, estuvo al mando del departamento del El Ferrol y en 1750 el de Cartagena. Fue ascendido a teniente general en 1752. Falleció el día dieciocho de enero del año de 1753 de enfermedad mientras ejercía su cargo.

Fue un ejemplo de marino de guerra, experto conocedor de su oficio, en mares tan distintos como lo son el Mediterráneo y el Atlántico que sirvió fielmente a la Orden de San Juan y a la Corona Española.

Manuel de Francisco Fabre

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