Francis Drake ataca La Coruña (4 de mayo de 1589)

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A pesar de ser una de los mayores acontecimientos de fines del siglo XVI, la derrota de la armada inglesa al mando de Sir Francis Drake, frente a una débil guarnición de segunda categoría, como La Coruña en 1589, ha sido un episodio que apenas ha tenido eco en nuestros libros de texto y desde luego, no ha tenido ninguno en los del Imperio Británico.

Todo se había gestado el año anterior. La Armada Invencible de Felipe II, había sufrido graves bajas debido fundamentalmente a un verano lleno de tormentas. De las 154 naves que componían la armada español/portuguesa, se perdieron dos en combate y 61 en naufragios, casi todas ellas en las costas irlandesas. Aparte de asesinar a los náufragos, poco hicieron los ingleses para derrotar a la armada. De todas formas y a pesar del fuerte impacto que hubo en las filas inglesas, ya que murieron más de 5000 embarcados debido a las graves deficiencias en la organización de los buques ingleses, la Reina Isabel I de Inglaterra, decidió que era un buen momento para obtener un suculento botín, atacando a lo que restaba de la flota y después provocando una rebelión en Portugal para poner un títere al frente de las posesiones portuguesas.

Las finanzas inglesas se encontraban agotadas y a la reina, se le ocurrió la idea de organizar la campaña como una empresa comercial para financiarla. Empresa comercial en el más estilo moderno de la palabra. Se constituyó una empresa con un capital social de 80.000 libras, se emitieron acciones y estas se vendieron públicamente. Un 25% las compró la reina, un 12% el gobierno de las Provincias Libres (holandeses) y el resto se las adjudicaron varios nobles, mercaderes, navieros y gremios. Todos esperaban grandes beneficios.

El plan era sencillo. Para no gastar mucho dinero en víveres, las naves llevarían pocas provisiones. Primero se lanzarían sobre los puertos de San Sebastián, Santander y La Coruña, donde se sabía que había naves pertenecientes a La Armada Invencible en proceso de reparación y carenado. Saquear todo lo que se encontrase en estas poblaciones, para obtener víveres. Continuar viaje hacia Lisboa. Allí provocar una sublevación a favor de su gobernante títere, Antonio de Portugal, prior de Crato y después continuar hacia las Azores, para ponerlas bajo el control de la Reina Isabel I.

Ahora solo hacía falta encontrar a un jefe capaz de organizar una flota de entre 150 y-200​ naves y más de 20000 hombres.​ El cargo recayó en Francis Drake. Probablemente la peor elección. Drake era un notable marino y eficaz corsario, pero no es lo mismo dar la vuelta al mundo con seis naves, de las cuales, sola una retornó a puerto, con la única preocupación que buscar el próximo puerto donde robar lo necesario para continuar viaje, que coordinar la logística de miles de hombres. Tal fue la desorganización, que ni siquiera hay registro fiable de la composición de la flota. La salida fue caótica. El resto no fue mejor.

La flota se vio envuelta en diversos motines menores, comenzando por el propio Drake, que no siguió las órdenes expresas de atacar San Sebastián y Santander, para destruir lo que restaba de la Armada Invencible y se dirigió directamente hacia La Coruña, probablemente con la idea de hacerse con oro y plata, que según falsas noticias se almacenaban en dicho puerto, y con avituallarse con el contenido de los almacenes del arsenal gallego, ya que de este puerto salían regularmente pequeñas flotas hacia el norte del Atlántico. El objetivo parecía fácil de alcanzar. La Coruña no era más en aquella época, que un puerto seguro, con una pequeña ciudadela en su parte alta, y una guarnición de alrededor de 100 hombres.

Sin embargo, su jefe, el gobernador de la ciudad, Juan Pacheco de Toledo, II marqués de Cerralbo, consiguió en tiempo record organizar una fuerza de unos 1500 hombre, a base de las milicias locales, los hidalgos armados y civiles voluntarios y minúscula fuerza naval de un galeón, una nao, una urca, un galeoncete y dos galeras. Después de un enfrentamiento inicial para dificultar la entrada a la ría, Pacheco ordenó incendiar el galeón, llevar su dotación a la ciudadela y el resto de barcos mas agiles, se quedaron resguardados en Betanzos.

Los ingleses desembarcaron en la ciudad de La Coruña, con pocas dificultades, la saquearon y masacraron a más de 500 civiles inocentes que se habían quedado en sus casas. Desde la ciudadela, vieron todo lo sucedido y tomaron buena nota. Cuando al día siguiente, las tropas inglesas se lanzaron contra las débiles murallas de la ciudadela, se encontraron con una defensa cerrada. Militares y civiles, juntos y con determinación, hicieron frente a la marea humana que les atacaba.

Entre los civiles se encontraban numerosas mujeres, entre ellas se hizo famosa  María Mayor Fernández de la Cámara y Pita, más conocida como María Pita. Sea cierto o no que fue a la raíz de la muerte de su marido, el caso es que se hizo con una alabarda, atacó a un alférez ingles, lo mató, le arrebató el estandarte y lo ondeó en señal de victoria. La acción desmoralizó a los atacantes, que se retiraron el puerto y acabaron abandonado la ría, rumbo a su siguiente objetivo.

Maria Pita fue reconocida oficialmente siendo nombrada por Felipe II, Alférez Perpetuo.

Drake siguió con su desorganizada armada hacia Lisboa, donde el cuerpo expedicionario sufrió una severa derrota. A su retorno se le procesó y fue degradado por la reina Isabel I de Inglaterra.

A cada uno, lo suyo.

Manuel de Francisco Fabre

https://en.wikipedia.org/wiki/English_Armada

https://es.wikipedia.org/wiki/Invencible_Inglesa

https://www.loc.gov/rr/rarebook/catalog/drake/drake-9-begoftheend.html

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