Miguel Enríquez recibe la Medalla de la Real Efigie (12 marzo 1712)

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Miguel Enríquez

Miguel Enríquez fue uno de los personajes extraordinarios que produjo el Imperio Español. Nacido en 1674, en San Juan de Puerto Rico, fruto de los amores de Graciana Enríquez, esclava negra liberada y de padre blanco desconocido, su familia era de lo más pobre. Sin embargo el Imperio le ofreció la posibilidad de medrar y subir en el escalón social de forma estratosférica. Si el destino le hubiera hecho nacer en el Imperio Británico, un mulato, de padre desconocido, no hubiera tenido la más mínima posibilidad de escalar en la sociedad de la época, por muchos apoyos y estudios que tuviera. Sin embargo, Miguel, no solo logró amasar una fortuna, si no que llegó a enviar cartas al rey de España. Veamos como sucedió.

Su padre, es una incógnita histórica, pero lo cierto es que fue escolarizado y aprendió a escribir en forma suficiente como para poder redactar documentos complejos. Alguien tuvo que pagar esas “misas’ y no pudo ser su madre. Su padre a buen seguro estuvo vigilante y aportó capital. Sin embargo, en aquellos tiempos, a temprana edad se debía ser capaz de sobrevivir y Miguel a los diez años era aprendiz de zapatero. Y así estuvo hasta los 16, cuando ingresó en el ejército, cosa bastante habitual en aquellos tiempos. Durante 10 años, mantuvo su ocupación principal de zapatero, con su servicio al ejército, y poco sabemos de sus actividades, pero en 1700 ocurrió algo.

Este algo pudo terminar con su carrera definitivamente, ya que se le acusó de vender contrabando en su casa. Enríquez fue condenado a un año de trabajos forzados en el Castillo San Felipe del Morro y se le impuso una multa de 100 piezas de ocho. No recurrió. Pagó la multa y solicitó cambiar la sentencia por un servicio en el Cuerpo de Guarnición de Elite de artillería. No parece muy probable que con las ganancias como zapatero, pudiera pagar todo. Más bien se presume que las ganancias como contrabandista fueran bastante pingues o que su padre siguiera ayudándole en la sombra.

Al año siguiente cambió su suerte. En 1701, llegó el nuevo gobernador Gutierrez de la Riva, con la orden directa de evaluar el costo de construir un buque diseñado para finalizar con el comercio de extranjeros que amenazaban la economía de la zona. No se sabe la razón, pero desde el primer momento, Enríquez trabajó a las órdenes de Gutierrez y consiguió que en 1704 se iniciara la construcción de la nave y que el apareciera como responsable de la operación, que consistía en hacer el corso sobre las naves extranjeras y repartir el botín entre la Corona Española y los socios del barco. La operación tuvo un gran éxito y Enríquez pasó de zapatero y contrabandista a comerciante influyente y corsario.

En el servicio a la Corona, se convirtió en el corsario más agresivo de Puerto Rico, siendo mencionado en una carta de 1705, elogiando el trabajo realizado. EL rey Felipe V, elogió su actividad y de paso reclamó las armas capturadas a las víctimas. Enríquez operaba con dos buques, pero estos eran repuestos rápidamente en el caso de perdida por captura o naufragio. No eran barcos pequeños y mantenía tripulaciones entre 100 y 200 marinos por buque.

Diez años mas tarde de su paso como condenado por el Castillo del Morro, Enríquez recibía el nombramiento oficial de Capitán de Mar y Guerra y era el personaje más activo en la defensa de Puerto Rico, no solo porque su flote garantizaba la defensa de la zona, sino porque además era prestatario del gobierno en caso de destrozos causados por tormentas y tifones. Era el principal proveedor de víveres y suministros militares de Puerto Rico e indispensable para el gobierno de la isla. Ello le empezó a provocar la inquina de las clases altas de la sociedad insular, como era de esperar. Sin embargo el nuevo gobernador Danio, escribió a Felipe V solicitando un reconocimiento honorifico de sus logros. Después de consulta con el Consejo de Indias, el 12 de marzo de 1712 se le concedió la Medalla de la Efigie Real y se le nombró caballero. Nada mal como logro, para un mulato de padre desconocido.

Pero la situación había empezado a cambiar un año antes con la llegada de un nuevo gobernador. Juan de Ribera. Con este se iniciaron una serie de acontecimientos que se repitieron durante muchos años. Podrían escribirse decenas de series televisivas con todas las intrigas que se repitieron a la llegada de nuevos gobernadores. A pesar de la inquina de la alta sociedad local, Enríquez logró mantenerse y acrecentar su fortuna y fue más bien el cambio de la política internacional y el fin del corso en el Atlántico, que llevó a la decadencia de Enríquez.

Acusado de contrabando a gran escala, en 1735 se refugia en el Convento de Santo Tomas para evitar ser encarcelado en El Morro. Allí permaneció 8 años pero no ciertamente inactivo. Escribió hasta seis veces directamente al Rey solicitando la revisión de su caso. Nunca obtuvo respuesta y el que había sido el verdadero gobernador en la sombra durante más de veinte años, terminó sus días en una celda del monasterio, protegido por los frailes dominicos. En octubre de 1743, moría repentinamente, el que había sido el mayor propietario de Puerto Rico.

Enríquez tuvo una vida agitada y acabó en la ruina, pero si hubiera nacido en Inglaterra, nunca hubiera salido de la miseria. El racismo del Imperio Británico le hubiera impedido salir del hueco en que había nacido. En el denostado Imperio Español, llegó a ser el más rico de los habitantes de las Antillas.

Manuel de Francisco Fabre

https://es.qwe.wiki/wiki/Miguel_Enríquez_(privateer)

https://www.monografias.com/docs/Biograf%C3%ADa-Miguel-Enr%C3%ADquez-PK423FYBY

https://en.wikipedia.org/wiki/Miguel_Enr%C3%ADquez_(privateer)

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