Archivo General de Indias, contenido

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Original del Tratado de Tordesillas

Si días atrás nos referíamos a los motivos de la fundación del Archivo, es decir, a la imposibilidad de ampliación de espacio también habría que añadir que, en la época de la Ilustración, el encargo de Carlos III para la redacción de una historia del Descubrimiento, también pretendía dar réplica veraz a los escritos del francés G.T. Raynal, de 1770, o de W. Roberstson de 1777. Respuesta para asentar la historia de la gesta española en su verdadero e histórico contexto; descubrimiento, conquista, evangelización, colonizació, mestizaje, derecho de Indias y engrandecimiento de la Corona, con el consecuente provecho para sus súbditos.

En octubre de 1785 comienzan a llegar al rehabilitado edificio de la Lonja, los primeros documentos que se van incorporando a los fondos de las instituciones relacionadas con las Indias. Todo ello trajo consigo que el archivo se convirtiese en el mayor depósito documental, imprescindible para conocer la administración española en el mundo descubierto, tanto las llamadas Indias como las Filipinas. En los inicios se adoptó la decisión de establecer 1760 como fecha divisoria de la documentación histórica diferenciada de la administrativa. Así pues, los documentos anteriores a esa fecha debían ser remitidos al Archivo, mientras los posteriores permanecían al servicio de las instituciones u organismos que los habían producido.

Entre 1827 y 1863 recibieron de Madrid importantes remesas del Consejo de indias, de las Secretarías de Estado y del Despacho de indias, que completan el cuerpo de las anteriores, en especial los papeles del Juzgado de Arribadas y Comision Interventora de la Hacienda Pública. Entre 1864 y 1887 ingresan los papeles del Ministerio de Ultramar, en concreto los referentes a la Dirección General de la Renta de Correos, es decir el correo marìtimo regular entre España y las Indias. En 1888-1889 llegaron los llamados papeles de Cuba, la Luisiana y la Florida, procedentes de la Capitanía General de La Habana, única documentación traída a España de archivos formados y generados en las colonias ultramarinas. La Subsecretaría de Instrucción Pública permitió que el archivo perdiera su carácter de generalidad indiana a favor de engrosar el Archivo Histórico Nacional, a donde fueron las secciones de Ultramar y escribanía de Cámara.

Resultado de esa política es que, en la actualidad el Archivo es el mayor que existe sobre la actividad española en las Indias y en las Filipinas. Ello representa más de 43.000 legajos, es decir, más de 80 millones de páginas, junto con más de 800 mapas y dibujos, surgidos de las administraciones americanas y asiaticas. Solo algunos documentos proceden directamente de organismos ultramarinos (Capitanía General de Cuba, siglos XVIII-XIX, repatriados de La Habana tras la derrota en la Guerra hispano-estadounidense) o de particulares relacionados con la administración de ultramar (como los del XV duque de Veragua, descendiente directo de Cristóbal Colón, siglos XV-XVIII, adquiridos en 1930; los general Polavieja, uno de los últimos capitanes generales de Filipinas, 1876-1898; o los del virrey del Perú, Abascal, 1804-1859). Nos hallamos, pues, ante la documentación que  proporciona la información veraz acerca de la historia política, social, económica, eclesial, artística, urbanística, geográfica de todo cuanto hizo España en aquellas tierras, sin tapujo alguno.

Aparte de ese elemento histórico, entre sus estanterías se resguardan una cantidad ingente y de extremo valor histórica como textos autógrafos de Colón, de Vasco Nuñez de Balboa, de Hernán Cortés, de Magallanes, de Pizarro, que, como expresa su actual director Manuel Ravina Martín ; «Hay verdaderas joyas. Su valor más importante es que son testimonio de la Historia. Es lo que somos, lo que hemos hecho”.

Por tales razones es consultado anualmente por miles de investigadores, que se ocupan de temas tan variados como la historia de los pueblos precolombinos; los intercambios comerciales, el tráfico marítimo, los cambios alimenticios tras la llegada de los españoles, la planificación de las nuevas ciudades o la Administración española del Nuevo Mundo. El referido director actualmente del Archivo Ravina Martín, dice ; «Cada día se abren nuevas vías de investigación. Los documentos hablan, pero hay que preguntarles. Hasta ahora, por ejemplo, apenas se había hablado de la presencia de las mujeres en América y ahora sí se está prestando atención a ese tema: a qué se dedicaban, que hacían, qué estudiaban, etc.”

Tal afluencia constante de documentación obliga a una remodelación reiterada de las dependencias y espacios destinados a la custodia y salvaguarda de tan ingente y trascendente de documentación. Ampliación que ha llegado a incluir la Cilla próxima, así como un pequeño sótano, según la dirección del arquitecto Antonio Campos Alcaide, con la adecuada intención de lograr una redefinición del programa funcional del edificio, así como una actualización de las instalaciones. Con la intención de salvaguardar el edificio sin ninguna alteración espacial. Tales actuaciones realizadas entre 1999 y 2005, deberán tener su continuidad, sin duda alguna, para dar eficaz y actualizada respuesta a uno de los mayores tesoros, el Archivo General de Indias, verdadera salvaguarda de nuestra historia.

Francisco Gilet

Bibliografía.

GONZÁLEZ GARCÍA, Pedro (et al) (1995). Archivo General de Indias.

Julia Murga (2009-10-17). «El Archivo general de Indias: historia de un continente

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