Jerónimo de Ayanz y Beaumont

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Jerónimo de Ayanza y Beaumont

Nació en Guenduláin (Navarra) en 1553

En 1567 pasó a la Corte como paje de Felipe II, donde accedió como consecuencia de la actuación de su padre en la batalla de San Quintín. Aquí se formaría, destacando en el ámbito militar y político, así como en el de las letras, las artes y las ciencias.

En 1571 emprendió su carrera militar, que desarrolló bajo las órdenes de de D. Juan de Austria en Túnez y la Goleta; en 1574 en la Lombardía bajo el mando de Alejandro Farnesio. En 1578 participó en la batalla de Gembloux y en el asalto de la ciudad de Zierikzee, donde dio comienzo su leyenda como militar al vencer a sus atacantes después de haber resultado gravemente herido.

En 1581, en Lisboa,  tuvo la capacidad de hacer fracasar una conjura francesa que pretendía asesinar a Felipe II. En 1582, participó bajo las órdenes de Álvaro de Bazán en la batalla de la Isla Terceira. En 1589 intervino en la defensa de La Coruña contra los ingleses.

Apodado el caballero de las prodigiosas fuerzas, por su fuerza hercúlea y valor, mantuvo siempre una gran sintonía con Felipe II,  quién en recompensa por sus hazañas le concedió el hábito de caballero de la Orden de Calatrava a los 26 años y las encomiendas de Ballesteros (Ciudad Real) y Abanilla (Murcia). Ocupó asimismo cargos públicos como regidor perpetuo de Murcia (1587) y gobernador de Martos (1595) en Jaén, lugares donde impulsó sectores económicos como las obras públicas, la agricultura y la ganadería. Se trasladó a Madrid en 1597 al ser nombrado administrador general de las minas españolas.

Esta es fuerza, señor, de la prudencia.

La fuerza corporal al cuerpo alcanza,

Como la que se vio por excelencia

En el gran don Jerónimo de Ayanza.

Pero la fortaleza de Ayanz no era su única cualidad.  Tenía, además, dotes musicales y artísticas que le hacían brillar en la Corte. Componía canciones que él mismo interpretaba a la vihuela con una formidable voz de bajo. En el arte de la pintura, no sólo manejaba hábilmente el pincel, según el testimonio de Pacheco, sino que intentó crear en Valladolid un Museo y Academia de Bellas Artes, donde se pudiesen mostrar las colecciones reales, al mismo tiempo que se formaba y se examinaba a los futuros pintores. Aunque no se conserva cuadro suyo, tenemos los dibujos de sus invenciones que muestran su conocimiento en la materia.

Una mente superdotada que, siendo Comendador de la Orden de Calatrava, administró tres encomiendas de la Orden, tras lo cual fue nombrado gobernador de Martos, donde permaneció hasta 1597 y donde revitalizó la cría de caballos.

En 1597 fue nombrado administrador general de las minas del reino, que en aquel momento eran 550 en la Península más las que se explotaban en América. Recorrió los yacimientos mineros y practicó ensayos de los minerales con procedimientos de su invención. Como consecuencia de haber sufrido un accidente por el que estuvo a punto de morir por los gases tóxicos desprendidos durante una inspección minera, llegó a idear sistemas para poder respirar en aire viciado.

El ámbito de sus descubrimientos científicos se centra en el periodo muy corto, comprendido entre 1598 y 1602. En este periodo se significó por ser el precursor del diseño y uso de la máquina de vapor… y del registro de patentes, ya que con él se inauguró el mismo.

La contaminación en el interior de las minas fue un asunto que le llevó a inventar un sistema de desagüe que permitía aprovechar la energía generada por el agua contaminada por el lavado del mineral para elevar el agua acumulada en las galerías, aplicando el principio de presión atmosférica.

En esencia la fuerza del vapor era un principio conocido de antiguo, siendo que su utilización como fuerza motriz está documentada en el siglo I, y en el siglo XII existía un órgano en la catedral de Reims que funcionaba con vapor. Lo novedoso de  Ayanz es que utilizó esa fuerza para impulsar fluidos que eran extraídos de manera continua, al tiempo que introducía aire fresco. Una aplicación que puso en práctica a principios del siglo XVII en la explotación minera de Guadalcanal.

Y es que con la máquina de vapor creó un sistema parecido al del aire acondicionado, utilizando nieve para generar aire fresco, consiguiendo crear una corriente en la mina, para la que fue ideado, pero que era de aplicación igualmente exitosa en cualquier otro habitáculo, como de hecho hizo en su propia casa. 

También ideó molinos de viento y  hornos metalúrgicos para usos domésticos, industriales y militares; una campana para bucear que probó en Valladolid el 2 de agosto de 1602 en presencia de Felipe III, en los que un buzo pudo estar debajo del agua por tiempo indefinido y que acabó siendo aplicado para los buscadores de perlas en 1605 y que funcionaba mediante el diseño de lo que posteriormente llamaríamos la botella de aire comprimido, inventada 250 años después por James Elliot y McAvity Alexander … e incluso llegó a diseñar un submarino.

El ámbito de sus aportaciones a la ciencia y a la industria abarca otros aspectos: métodos metalúrgicos, balanzas de precisión, hornos, destiladores, sifones, instrumentos para medidas de rendimiento en máquinas, molinos hidráulicos y eólicos, molienda por rodillos metálicos que se desarrollarían en el siglo XIX, presas de arco y bóvedas, bombas hidráulicas de husillo y para achique de barcos o eyectores y máquinas de vapor, bombas para el riego; la estructura en arco para las presas de los embalses; un mecanismo de transformación del movimiento que permite medir el denominado «par motor», es decir, la eficiencia técnica, algo que solo siglo y pico después iba a volver a abordarse.

De gran interés fueron también los equipos de desagüe y el horno para destilación de agua de mar aplicados en los barcos.

Todos los avances tecnológicos llevados a cabo por el inventor, 48 en total, fueron realizados entre 1598 y 1602, y en todos queda manifiesta su preocupación por resolver cuestiones como la eficiencia energética o la salud de los mineros.

El 13 de noviembre de 1610 presentó una invención que había realizado para determinar la longitud de un barco en alta mar y demostró la imposibilidad de las agujas de marear fijas, aduciendo razones que se adelantan a la teoría del magnetismo terrestre.

El 23 de marzo de 1613 moría en Madrid. Sus restos se trasladaron a Murcia, en cuya Catedral reposan.

Cesáreo Jarabo

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