
PIEDAD DE LA CIERVA, PIONERA DE LA CIENCIA ESPAÑOLA
Embajada de Noruega, en plena Guerra Civil. Madrid amanece un día más bajo el rumor de las bombas. De entre los muchos españoles que se encuentran refugiados en la embajada de Noruega, Piedad de la Cierva, una joven de 23 años, acaba de cambiar el rumbo de su vida para siempre sin ni siquiera saberlo. La murciana acaba de conocer a José María Otero Navascués , un marino al que no solamente le une la desgracia de la guerra y el refugio en la embajada, sino una pasión desbordante por la ciencia, Otero en los Servicios Técnicos Industriales de Artillería
