MONTEROS DE ESPINOSA, GUARDIA REAL

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Monteros de Espinosa

Desde la famosa guardia pretoriana de los Césares o la del mismísimo rey Salomón, siempre han aparecido en la historia personas destinadas especialmente a la guarda y custodia de los reyes y los monteros de Espinosa figuran entre ellos. Su aparición histórica tiene su punto de leyenda, similar al drama de Hamlet.

Un escudero del conde de Castilla, Sancho García, allá por 1006 le puso en guardia sobre las perversas intenciones de su madre, Ava de Rivagorza, que no era otra sino matar a su propio hijo, casarse con “el rey de los moros” y entregarle a su nieto e hijo de Sancho García, García Sánchez de Castilla las propiedades y castillos. Agradecido el conde castellano por la información del sirviente,  le otorgó Espinosa en heredamiento, villa perteneciente a la comarca de Las Merindades, en Burgos, pudiendo trasmitir tal privilegio a sus descendientes con el título de empleo y sueldo de guardianes del Rey, tanto de día como de noche. Puede que tal relato sea más parte de leyenda que de historia, pero lo cierto es que, hasta Felipe el Hermoso, las responsabilidades de los monteros no se limitaron solamente a la noche.

La villa de Espinosa cobró gran prestigio al ser sus habitantes los elegidos para ocupar tan preciado lugar en las proximidades del rey. Una villa que había sido arrasada años atrás por los ataques del califa Abderramán y que, allá por 1588, recibió el encargo de confeccionar las velas de la Grande y Felicísima Armada de Felipe II, quien, durante su agonía diez años más tarde estuvo custodiado día y noche por su guardia de monteros.

Sus responsabilidades consistían en custodiar la alcoba de los reyes, cerrar el palacio, guardar las llaves y no consentir que nadie se mantuviese cerca de las dependencias reales. Debían escoltar en sus viajes a los reyes y demás familia real. En tiempos de los Reyes Católicos su número llega a cuarenta y ocho, mientras que su nieto Carlos I los sustituye por los archiveros dee Borgoña que ya traía de Flandes al mando del capitán Martín Preboste de Malinas.

Los monteros de cámara, hidalgos y naturales de la dicha villa burgalesa, nunca usaron ni armadura ni armas pesadas, solamente una espada corta, bracamarte, un estoque medieval, junto con un escudo ligero. Si se trataba de guardias nocturnas se acompañaban de linternas y faroles de mano.

Carlos I, en la Alegoría del emperador Habsburgo (cuadro de Pieter Brueghel el Viejo conocido como “La Torre de Babel”), figura escoltado por su pareja de monteros. Fueron las Cortes de Castilla las que exigieron que los usos y costumbres del reino castellano prevaleciesen ante la nueva dinastía, con presencia especial de los monteros de Espinosa. Su capitán era el mismo rey Carlos I, compartiendo con los flamencos dicha custodia. Usaban calzas y jubón del mismo color y por encima sobreveste o tabardo con gules, mientras cubrían la cabeza con las monteras o birretes comunes a los caballeros cristianos. Se adornaban de pluma de búho o avestruz y nudo de siemprevivas. Un dato curioso; fue que Enrique I dejó en Carta fechada en 1206 que, junto con otras concesiones, se les entregase paño colorado real para la vestimenta. En tal color irían vestidos hasta la unión con el reino de Aragón cuando también se añadiría el gualdo, que, con los Borbones, seria sustituido por el azur de la librea, al estilo francés, de más fácil y económico mantenimiento.

Con el acceso al poder del Régimen liberal, se estableció el ayuntamiento constitucional con el nuevo nombre de Espinosa de los Monteros, en el Partido de Villarcayo perteneciente a la región de Castilla la Vieja.

Fue al exiliarse Alfonso XIII y proclamarse la república en 1931 cuando quedo disuelto este cuerpo de guardia que ya no volvería a constituirse. Fue una compañía del Ejército de Tierra, integrada en el Grupo de Honores de la Guardia Real, en 1975, con Juan Carlos I, la que adoptó el título de “Monteros de Espinosa”.

Ese recuerdo es cuanto queda de aquella guardia de hidalgos de Espinosa, instaurada por Sancho García de Castilla, en el siglo XI, para resguardarse de las maquinaciones de su madre y el “rey de los moros”.

Francisco Gilet

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4 thoughts on “MONTEROS DE ESPINOSA, GUARDIA REAL”

  1. Sea o no cierta la leyenda de la creación de los Monteros de Espinosa»; personalmente y después de haber indagado sobre ello, no parece estar lejana de la realidad. Si bien, lo cierto es que Sancho I García, con ayuda de su madre, Ava de Ribagorza, sí conspiró contra su padre, García I Fernández (el que aparece en la leyenda de «Los siete Infantes de Lara), dicho lo cual, hoy, Espinosa de los Monteros es una muy preciosa villa, desde la que se podemos acceder a ese encanto de la Naturaleza como es la «cueva Guareña»

  2. Precioso relato (sin garantías de que sea real). Por apuntar algo, la actual compañía «Moteros de Espinosa» dentro de La Guardia Real, comparte servicios con otra Cía. de Infantes de Marina «Mar Océano» y una escuadrilla de Ejército del Aire : «Plus Ultra». Efectivamente desde el rey Juan Carlos I .

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