RUY LÓPEZ DE SEGURA, UNA VIDA ENTRE 64 ESCAQUES (I)

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Ruy López de Segura

Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría (…) y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso (Libro de la Sabiduría 7, 7-11)

1575, dependencias del Monasterio de El Escorial, aún en construcción.

Cuando Giovanni Leonardo da Cutri mueve el peón al casilla F7, Rodrigo López de Segura trata de disimular una vaga sonrisa de satisfacción, la del cazador cuando presiente la proximidad de la presa. El ajedrez es un juego para valientes y el de Zafra lo ha sido al exponer el alfil a modo de señuelo y el italiano ha caído en la trampa.

Es el turno del sacerdote. Si lo hace bien, la primera victoria española en el Torneo de Maestros de Axedrez estará más cerca, aunque aún se necesitarían dos más antes de ganar el premio —mil ducados, una capa de armiño y que la tierra natal del ganador quede exenta de pagar impuestos por veinte años— y lo más importante, ser considerado como el mejor jugador de ajedrez del mundo.

Da Cutri, que viste de naranja, juega con negras, por blancas el español, que para la ocasión va ataviado con hábito eclesial. Como espectadores, Felipe II, su esposa y varios nobles de la corte que asisten a la partida en medio de un silencio sepulcral, apenas violentado por las respiraciones cadenciosas de los duelistas y el ruido lejano de las obras en un lateral del monasterio.

Apenas llevan seis movimientos y la partida ya parece inclinarse a favor de Ruy. Quizás, piensa el sacerdote, incluso de una forma inesperadamente sencilla. Al igual que él, Da Cutri, un calabrés apodado por su baja estatura il Puttino, es un gran ajedrecista: analítico, paciente, observador, metódico…muchas son cualidades, pero tiene un defecto: que es humano y a veces se equivoca.

Los seis pasos anteriores para llegar a este momento han sido definitivos: el juego se ha iniciado con López de Segura abriendo con el peón en E4 y solo ese movimiento logró concitar la atención del respetable y del rival; no en vano a él se le debe la paternidad de una nueva apertura que se ha dado en llamar española o Ruy López, la que es sin duda mejor tentativa inventada hasta ahora para que las blancas puedan obtener ventaja. Influido seguramente por esa amenaza, Da Cutri ha movido el peón en E5, a lo que el español ha respondido con un gambito de rey, moviendo un peón a F4, acción que debió descentrar al italiano, pues resolvió el lance con por una jugada que, aunque buena, no era la mejor: peón a D6. Con el viento a favor, Ruy ha desplazado el alfil a C4 y la reacción del adversario ha sido disponer el peón en C6. Tras una breve ojeada a la disposición de los trebejos el extremeño ha pasado al ataque avanzando el caballo a F3 en un claro intento por dominar el centro del tablero y el otro se ha defendido con el alfil antes de sucederse los movimientos: D por E5, D por E5, resultando ese último movimiento demasiado impetuoso, ya que Il Puttino ha dejado abierto un camino a favor de la reina que López de Segura ha aprovechado para situar el alfil en F7, dado el poco desarrollo de su rival.

No se ha apagado la sonrisa de Ruy cuando por primera vez el italiano hace un gesto de contrariedad. Apenas un parpadeo, suficiente para que el español sepa que lo tiene acorralado. Antes de mover de nuevo Da Cutri se toma su tiempo, sopesando las distintas opciones que se ocultan en cada uno de los 64 escaques, y al final opta por capturar el alfil con el rey en F7, a lo que el español responde de inmediato: caballo por E5.

— Jaque

Obligado a retirar el rey, el calabrés lo posiciona en D8, una retirada que, ambos lo saben, solo posterga lo inevitable. López de Segura lleva la dama hasta E4 y el adversario trata de retomar la iniciativa saltando con el caballo hasta F6.

Acaba el calabrés de soltar la pieza y ya se ha dado cuenta de su error. Grave, muy grave, tanto como para que vaya a costarle la partida. De todas las opciones para prevenir la entrada de la reina blanca, esa es, sin duda, la peor.

Ruy mueve la reina a E6. Jaque. El rey negro no puede moverse, pues está controlado por la dama. Sintiéndose acorralado, el italiano pone su reina en E7, a lo que el clérigo responde avanzando con la suya a C8. La respuesta calabresa es situar la dama en D8 y Ruy la captura. En un movimiento desesperado Da Cutri se come la reina blanca en D8 con el rey, justo lo que esperaba el clérigo, quien en una jugada maestra hace que el caballo blanco conquiste F7, haciendo doblete: jaque a rey y torre.

Silencio y expectación en la sala. Da Cutri, hierático durante casi toda la partida salvo ese pequeño lapsus de hace un rato, se remueve por primera vez en la silla y se lleva las manos a la barba mientras en sus labios se perfilan las dos palabras que más duelen a cualquier ajedrecista: scacco matto.

Y en ese momento, el italiano abandona, ya que se queda con claridad de menos.

EL PERSONAJE

Rodrigo López de Segura, más conocido como Ruy, nació en Zafra en 1530 en el seno de una familia de mercaderes con casa y escudo en la Plaza Grande de la villa.

López de Segura ha pasado a la historia por ser uno de los mejores ajedrecistas de su época. Cuando era joven cayó en sus manos el libro del portugués Pedro Damiano Questo libro e da impare giocare a scachi et de la partite, publicado en 1512, y quedó prendado de aquel juego de estrategia.

Otra Çafra hay en Extremadura, donde hubo un muchacho, que siendo de muy poca edad, era tan gran jugador de ajedrez, que todos le reconocían la ventaja, y quedó el nombre del niño de Çafra (Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española (1611), en la voz “Çafra”.

Aceptando la llamada de Dios, Ruy optó por la vida eclesial y tomó los hábitos, siendo destinado a la parroquia de la Candelaria en Zafra. Por lo que parece, estuvo al servicio de García de Toledo, ayo y mayordomo mayor del príncipe Carlos. Más tarde se convirtió en confesor y consejero de Felipe II.

En 1560 viajó a Roma para asistir al cónclave  que elegiría a Pío IV como pontífice. Por aquel tiempo Italia era la cuna de grandes ajedrecistas y allí tuvo la oportunidad de practicar su gran afición y enfrentarse a los mejores, derrotándolos uno tras otro.

Emulando a su admirado Damiano, Ruy escribió el Libro de la invención liberal y arte del juego del axedrez, publicado en Alcalá de Henares en 1561 y dedicado a García de Toledo, con la intención de que este lo hiciese llegar al príncipe, quien “parecía holgarse de saberlo y verlo jugar”.

En la primera parte del libro el maestro hace un paralelismo entre el ajedrez y la guerra, ofreciendo múltiples consejos para distraer la atención del oponente. En la segunda expone, entre otras cosas, la famosa técnica conocida como apertura española, también llamada apertura Ruy López, y que aún se emplea.

Ninguna cosa de aquestas tocó Damian, siendo juego que lo hacen algunos jugadores, principalmente con los que no saben mucho y aun conmigo mesmo lo jugó, algunas veces, un estremado jugador que se hazía llamar el ‘muchacho de Roma’Y esto, estando en Roma, al principio del pontificado del papa Pío 4, en el año de 1560.

El “estremado jugador” al que se hace referencia era Giovanni Leonardo da Cutri, apodado, Il Puttino, con quien Ruy jugaría al menos dos veces, con sendas victorias en la cuenta del español.

A los 33 años Ruy López de Segura era uno de los mejores ajedrecistas del mundo. Había derrotado a los más prestigiosos jugadores italianos y españoles, como Esquivel, Alfonso Cerón o Pedrosa. Por aquella época regresó a Roma para visitar a Gregorio XIII y tuvo la oportunidad de enfrentarse a Da Cutri, ganándole en dos ocasiones.

El Libro del axedrez abrió la puerta al ajedrez moderno, utilizando un método de análisis de aperturas que ha perdurado hasta nuestros días. Se utilizaron copias manuscritas en Italia y luego se tradujo e imprimió en italiano, alemán, francés, inglés, ruso y otras lenguas, realizándose numerosas ediciones y reimpresiones hasta mediados del siglo xviii.

A la figura de Ruy López se deben dos hitos importantes sobre la teoría del ajedrez. Por un lado, que en el torneo de Madrid de 1575 se practicara el gambito de rey por primera vez (entrega del peón de rey: 1. e4 e5, 2. f4) y por otro, que concibiera una apertura propia que lleva su nombre: apertura Ruy López o apertura española (1.e4 e5, 2.Cf3 Cc6 y 3.Ab5).

Ricardo Aller Hernández

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