Trabajo de Final de Curso de Historia de España 2025
Autor Pedro Ochoa Rodrigo

Fueron cinco visitas entre 1982 y 2003 y siempre demostró un amor grande a nuestro país y a su población.
Citamos dos frases en las que demuestra su aprecio a nuestra España.
«¡Hasta siempre, España, tierra de María!».
«Os aliento a un renovado empeño en la vivencia de vuestra fe y a hacer de los valores cristianos y éticos, que han configurado vuestro ser como nación, un factor de cohesión social, de solidaridad y de progreso. ¡Que Dios bendiga a España! ¡Que Dios bendiga a todos los hijos e hijas de esta noble nación!».
Juan Pablo II realizó cinco viajes a España a lo largo de su pontificado. Estos viajes, que tuvieron lugar entre 1982 y 2003, fueron eventos de gran magnitud, congregando a multitudes y dejando una profunda huella en la sociedad española.
A continuación, se detallan los cinco viajes:
- 1. 1982:

Este fue el primer viaje de un Papa a España y se caracterizó por una visita extensa a diversas ciudades, incluyendo Madrid, donde se celebró una misa multitudinaria en la Plaza de Lima y un encuentro con jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu. También hubo peregrinaciones a Toledo, para un encuentro con el apostolado seglar, y a Zaragoza, para un acto mariano en la Plaza del Pilar.
- 2. 1984:

El segundo viaje se centró en la devoción mariana, con una visita a la Virgen del Pilar en Zaragoza.
- 3. 1989:
Este viaje tuvo como foco principal el encuentro con los jóvenes en el norte de España, con eventos en diferentes ciudades.
- 4. 1993:
El Papa participó en el Congreso Eucarístico Internacional en Sevilla, un evento de gran relevancia religiosa y social.
- 5. 2003:

El último viaje fue una visita de despedida, marcada por la canonización de cinco beatos españoles en Madrid y la despedida del papa a los españoles.
Estos viajes, además de su significado religioso, reflejaron el cambio social y cultural que España estaba experimentando en ese período.
Los cinco viajes a España del beato Karol Wojtyla
27.04.2011
(Joaquín Luis Ortega, en Diario de Burgos).- La relación personal de Juan Pablo II con España, con su pueblo y con su Iglesia, se articuló fundamentalmente a través de las visitas realizadas por Karol Wojtyla a nuestra tierra en los 25 años largos de su pontificado.
Nada menos que cinco viajes – uno por lustro – a una España que nunca, a lo largo de su historia, había recibido una visita papal. Cinco visitas intensas y vibrantes fueron moldeando su conocimiento de nuestras cosas y su relación con el catolicismo español en la bisagra cronológica entre los siglos XX y XXI. A lo largo de todas ellas, fue creciendo la sintonía y quedó patente el atractivo pastoral del peculiar «estilo Wojtyla».

Primer viaje: octubre-noviembre de 1982. En el quinario de los viajes de Juan Pablo II a España, el primero, del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982, fue el más largo e intenso. Sin duda, el más importante. El viaje había padecido el retraso de más de un año por el atentado que sufrió el papa el 13 de mayo de 1981, en la plaza de San Pedro. Por fin pudo realizarlo tomando por motivo especial la clausura del IV Centenario de Santa Teresa de Jesús.

El papa, pletórico de fuerza física y de vigor espiritual, a pesar del atentado, corrió en España las siete partidas. En sucesivas jornadas y partiendo de Madrid, visitó los lugares teresianos y sanjuanistas de Castilla y León; Loyola y Javier en el País Vasco y Navarra; Andalucía y Extremadura, Valencia y Cataluña, Castilla-La Mancha, Aragón y finalmente Galicia para postrarse a los pies de Santiago y reivindicar, allí, la identidad cristiana de España y de Europa. En sólo diez días Karol Wojtyla había visitado a la Virgen en sus santuarios de El Pilar, Montserrat, Guadalupe, Los Desamparados y otros. Había congregado a los cristianos en estadios como el Bernabeu, el Nou Camp o La Romareda. Había hablado a los sacerdotes, a los obispos, a los obreros, a los intelectuales, a los enfermos y a los jóvenes. Y había dicho en su despedida en Santiago: «¡Hasta siempre, España, tierra de María!».
Es de notar que España recorría entonces las etapas de su transición de la dictadura a la democracia. Unos días antes de su llegada, el PSOE había desbancado en las urnas al gobierno de UCD. El papa fue recibido por un gobierno en funciones. Juan Pablo II, ante la sorpresa de no pocos, en su discurso de llegada a Barajas y en el del Palacio Real, saludó los progresos de la democracia en España, exhortó a los católicos a participar en la vida pública colaborando con las autoridades legítimas y defendió, ante éstas, el papel de la tradición cristiana en la vida nacional. La renta espiritual de este viaje, que algunos calificaron de «titánico», fue muy abundante. En pocos días Juan Pablo II, religiosamente profundo y humanamente cercano, había realizado la proeza de conquistarse a muchos españoles que le habían recibido con no pocas reticencias. Había sido recibido como un huésped y se marchaba como un amigo.

Segundo viaje: octubre 1984. Apenas transcurridos dos años, Juan Pablo II volvía a poner su pie en España. Esta vez en una visita fugaz – sólo a Zaragoza – pero llena de sentido hispanista y misionero. Iba Karol Wojtyla hacia la América Hispana para inaugurar en Santo Domingo y Puerto Rico las celebraciones del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización del nuevo continente. Su alto en Zaragoza lo aprovechó para hacer un elogio a la acción evangelizadora de España a través de los siglos y especialmente en tierras americanas. Era el lugar y el tiempo oportunos para lanzar lo que él llamó siempre la «nueva evangelización». La estancia papal fue breve pero intensa.

Tercer viaje: agosto 1989. De nuevo, en agosto de 1989, Juan Pablo II aterrizaba en Galicia. El viaje se debía a la convocatoria, en Compostela, de la IV Jornada Mundial de la Juventud. El papa convivió un par de jornadas con jóvenes de todo el mundo, en un encuentro lleno de hondura y de espontaneidad en el que mostró una vez más su sintonía con la juventud de nuestro tiempo. Esta visita contó con un estrambote asturiano. Juan Pablo II pasó unas horas en Oviedo y sacó tiempo para visitar a la Santina de Covadonga, haciendo también una excursión privada a los lagos y las cumbres de aquellas montañas.

Cuarto viaje: junio 1993. Sevilla, Huelva y de nuevo Madrid fueron la meta de un cuarto viaje a España. En tierras andaluzas rindió homenaje a la Eucaristía en el Congreso Internacional que tuvo lugar en Sevilla al año siguiente de celebrarse allí la Exposición Universal. En Huelva visitó los lugares colombinos y clausuró un Congreso Mariano Internacional, cerrando la estancia con una memorable visita a la Virgen del Rocío en su Santuario de Almonte. La visita a Madrid le dio la oportunidad de consagrar la nueva catedral de la Almudena y de celebrar una canonización – la del sacerdote y fundador Enrique de Ossó – en plena plaza de Colón.

Quinto viaje: mayo 2003. El último viaje del papa Wojtyla a España puede estar todavía en los ojos y en el corazón de muchos españoles. Las escenas del aeródromo de Cuatro Vientos y la canonización, en la Castellana, de cinco Beatos españoles (Pedro Poveda, José María Rubio, Maravillas de Jesús, Angela de la Cruz y Genoveva Torres) dejaron las imágenes de un papa mortificado por múltiples limitaciones físicas pero animoso y hasta juvenil entre los jóvenes. Fue una visita con acentos de despedida entrañable. Era el adiós de un pontífice indomable y de un papa amigo. Era el colofón lógico para una relación con el pueblo y la Iglesia de España que Juan Pablo II fue amasando a lo largo de los cinco viajes con que distinguió a nuestra tierra. Era el ahora Beato Karol Wojtyla el papa al que España había visto más veces y más de cerca en toda su historia.
| Juan Pablo II ha viajado a España en cinco ocasiones, 1982, 1984, 1989, 1993 y 2003. El primer viaje tuvo lugar del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982 y fue el más largo, ya que se prolongó por diez días. Visitó Ávila y Alba de Tormes y celebró una eucaristía por las familias cristianas en el Paseo de la Castellana, que fue el acto más multitudinario en la historia de Madrid, así como un encuentro con los jóvenes en el madrileño estadio Santiago Bernabéu. Estuvo también en Guadalupe, Toledo y Segovia. En Sevilla, beatificó a Sor Ángela de la Cruz fundadora de las Hermanitas de los Pobres. Impuso el crucifijo a varios misioneros y misioneras en Javier, tras su visita a Loyola. Ya en el Pilar de Zaragoza, dirigió el rezo del rosario para el mundo entero. En Montserrat celebró la eucaristía y rezó el Ángelus en la Sagrada Familia de Barcelona. Este apretado programa de actividades se completó en Valencia, donde ordenó a un grupo numeroso de sacerdotes. El último día, Juan Pablo II estuvo en Compostela, donde se reunió con los hombres del mar, en la Plaza del Obradoiro, y tras un acto europeísta, en la catedral, regresó a Roma, desde el aeropuerto de Labacolla. Volvió a España el 10 de octubre de 1984. El mismo día, por la tarde, Juan Pablo II llegó a Zaragoza, como primera escala de su viaje por Hispanoamérica. En la Basílica del Pilar leyó un mensaje dirigido a familiares de misioneros españoles en Latinoamérica y en un acto litúrgico se dirigió a los fieles en el barrio de Actur. A las 9,30 de la mañana, el Papa continuó su viaje hacia la República de Santo Domingo. Su segunda estancia en España, había durado unas quince horas. El tercer viaje tuvo lugar del 19 al 21 de agosto de 1989. El pontífice, que en esta visita vino a España como peregrino, se dirigió desde el aeropuerto santiagués de Labacolla a Santiago de Compostela, donde en el Monte del Gozo presidió la IV Jornada Mundial de la Juventud; y desde la plazuela de San Francisco se dirigió a pie, en peregrinación simbólica, con la esclavina y el bordón de roble, a la catedral; Una vez allí rezó en la cripta rezó ante las reliquias del apóstol Santiago. Desde la capital gallega, se trasladó a Asturias. En Oviedo visitó la catedral y la Cámara Santa y celebró la eucaristía en el aeroclub Yanera. En Covadonga, acompañado del Príncipe de Asturias, leyó una plegaria mariana en la santa cueva y presidió la eucaristía concelebrada por cardenales arzobispos y obispos. Completó su estancia en Asturias con una visita a la zona de los lagos para dirigirse desde Cangas de Onís al aeropuerto de Renón, con destino a Roma. Juan Pablo II visitaría nuestro país en dos nuevas ocasiones. El que sería su cuarto viaje a España se desarrolló del 12 al 17 de junio de 1993. La primera parada se realizó en Sevilla, donde visitó la catedral, en que ordenó a 37 sacerdotes. En el mismo acto clausuró el XLV Congreso Eucarístico Internacional. En Huelva visitó los lugares colombinos y el santuario del Rocío, y en el Monasterio de la Rábida coronó a la Virgen de los Milagros. Antes de trasladarse a Madrid, rezó en la parroquia de Palos de la Frontera, considerada cuna del Descubrimiento. En la capital de España consagró la catedral de la Almudena, primera catedral española consagrada por un Papa y segunda consagrada por Juan Pablo II, después de la de Yamoussoukro (Costa de Marfil), en 1990; y el 16 de junio, en una multitudinaria celebración eucarística en la madrileña plaza de Colón, canonizó al beato español Enrique Ossó, fundador de la compañía de Santa Teresa de Jesús. Los días 3 y 4 de mayo de 2003 fueron los últimos en que Juan Pablo II visitó España. El Pontífice llegó al aeropuerto madrileño de Barajas a mediodía del sábado día 3. Tras ser recibido por los Reyes de España, el Gobierno, autoridades locales y religiosas, se trasladó a la nunciatura, su lugar de residencia, donde por la tarde, se reunió con los Reyes y tuvo un encuentro con el presidente José María Aznar y familia. Por la tarde-noche celebró en el aeródromo de Cuatro Vientos (suroeste de Madrid) una vigilia con los jóvenes, que reunió a cerca de un millón de personas. Igual de multitudinario (otro millón de personas, según cálculos oficiales) fue la ceremonia de canonización que el Pontífice presidió en el madrileño centro de Colón a media mañana del domingo 4 de mayo, en la que canonizó a cinco beatos españoles: Sor Ángela de la Cruz, la carmelita Madre Maravillas de Jesús, la monja Genoveva Torres Morales y los sacerdotes Pedro Poveda y José María Rubio. La visita papal también incluyó un encuentro con el líder de la oposición José Luis Rodríguez Zapatero, que fue recibido por el Pontífice al finalizar el acto de canonización. El día 4 por la tarde, poco antes de celebrar un encuentro con los miembros de la Familia Real española, emprendió viaje de regreso a Italia. La quinta estancia del Pontífice en España apenas había durado 30 horas. El lema elegido para esta visita fue «Seréis mis testigos». |
Terminamos el trabajo de Historia de España concluyendo que el Papa Juan Pablo II fue un gran y santo Papa y nos demostró un aprecio profundo a nuestra España y a su tradición católica, que hemos de mejorar a pesar de las dificultades que tenemos en estos últimos tiempos.
Pedro Ochoa Rodrigo
