
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), después de la Batalla del Ebro, cuando el 16 de noviembre de 1938, los últimos combatientes del Ejercito Republicano cruzaron el Ebro en Flix a las ordenes de Manuel Tagueña, abandonando totalmente la margen derecha, estaba claro que tanto los componentes del ejército, como la población civil, estaban hartos de guerra y de masacres y lo único que deseaban era que acabase la guerra.
Una idea de la rapidez del avance es que el mismo día entraron, las tropas franquistas, en Reus y Tarragona. Dos poblaciones importantes, separadas por unos 15 km. Solo pueden ser ocupadas el mismo día por tropas que iban a pie, dos ciudades tan próximas, cuando no hay la mas mínima determinación de oposición.

La provincia de Tarragona y Cataluña en general habían estado bajo el régimen del terror de una Generalitat que primero cayó en brazos de anarquistas enloquecidos y después en manos de comunistas calculadores. Para llegar a estimar el grado de enajenación mental de los que ostentaban el poder en la provincia de Tarragona, entre 1936 y 1939, basta con sumar los datos que se encuentran en la Causa General.

En este procedimiento judicial, hay dos formularios estándar que fueron enviados a todos los ayuntamientos, agrupados por Partida Judicial. Eran formularios muy sucintos. En uno solicitaban nombre y apellidos de los residentes muertos violentamente durante el periodo 1936-1939. En otro, los mismos datos de las personas no residentes muertas y enterradas en el cementerio local. Al instructor, en principio, no le interesaba saber quién era el culpable, si no tan solo estimar la cantidad de asesinados.
El análisis de estos datos arroja unas cifras aterradoras, tan solo en las tres principales poblaciones de la provincia,
| Residentes | No Residentes | Cadáveres sin identificar | |
| Tarragona | 91 | 112 | |
| Reus | 126 | 103 | |
| Tortosa | 223 | 32 | 52 |
| TOTAL | 440 | 147 | 52 |
O sea un total de 639 asesinados sin juicio y enterrados en tan solo las tres ciudades principales de la provincia de Tarragona. Para obtener la cifra total hay que sumar los formularios del resto de pueblos de la provincia. No hemos tenido tiempo para hacer este trabajo.
Tarragona era un importante centro logístico para la República. Tenía una estación de ferrocarril bien pertrechada para manejar mercancías de gran volumen y peso con capacidad de carga de vagones cisternas. Además el puerto es de los más importantes del litoral y en aquella época también podía manejar carga y descarga de carbón y de combustibles líquidos. Para rematar el cuadro, CAMPSA tenía un importante centro de almacenamiento cerca del puerto y en la cercana Reus, había un aeropuerto que era activamente utilizado por la aviación republicana. Todo ello atrajo los ataques aéreos y marinos intentando destruir o neutralizar dichas instalaciones de gran importancia militar. Los ataques por mar fueron más bien anecdóticos.

Curiosamente, la Generalitat no fue hasta finales de 1937 que empezó a instalar protección aérea y la construcción de refugios para la población civil. La construcción de las defensas pasivas fue bastante bien dirigida, pero no fue lo mismo para la puesta en marcha de los avisos acústicos a la población ni de la artillería aérea que se instaló.
No fue hasta agosto de 1937, que se puso en funcionamiento un sistema de sirenas distribuidos por la ciudad y activados desde un puesto de vigilancia situado en la torre de la catedral. El problema es que el vigía no disponía de información de los vuelos republicanos y antes de lanzar el aviso, debía comunicarse con la Comandancia Militar. O sea mala planificación y preferencia a evitar falsos positivos antes que proteger a la población.

La protección antiaérea también estaba mal diseñada. Constaba con una batería de 3 ametralladoras ametralladoras Oerlikon S de 20 mm colocadas en el centro de la población. Dicha ubicación no era la más idónea ya podía tener el efecto de atraer los ataques hacia un lugar lleno de población civil, pero el problema mayor era su alcance limitado. A los Savoia S-81y S-79 les bastaba con situarse a 4.000 metros de altura, límite de su capacidad de vuelo. No digamos a los Junkers Ju 52 que tenían un techo operativo de 5.000 metros. Las Oerlikon solo podían evitar los bombardeos a baja altura, pero con eso solo se conseguía que la precisión de los pilotos fuera menor y las bombas destinadas al puerto acabaran en el centro de la ciudad.
En total y según el jefe del Servei d’Arxiu i Documentació Municipal, Jordi Piqué, entre el 17 de junio de 1937 y el 15 de enero de 1939, día en que las tropas franquistas entraron en Tarragona, la ciudad sufrió 144 ataques aéreos con 230 muertos y 350 heridos.
No es extraño que la población normal y trabajadora estuviera aterrada y a pesar de la propaganda republicana, y no movieron ni un dedo cuando aparecieron las tropas franquistas.

Y todo esto a pesar de una activa acción de propaganda republicana, la población recibió a las tropas de Franco con tranquilidad y alivio. Dicha propaganda todavía tiene eco hoy en día, y se pueden encontrar web en la red, informaciones de los periódicos de la época, informando de hechos que nunca sucedieron, como una presunta masacre en Santa Maria de Queralt por parte de la División Littorio, cuando los tanques de dicha división habían abandonado España tras la retirada de las Brigadas Internacionales en 21 de septiembre de 1938.
Como hemos relatado, la entrada en Tarragona fue pacifica e inmediatamente, las nuevas autoridades pusieron en marcha tribunales para esclarecer los asesinatos que se habían perpetrado durante el periodo republicano.
Aquí de nuevo entra la propaganda y una visión fanática de la historia.

Según la web de Memoria Democrática del archivo de Tarragona, hubo un total de 333 asesinados durante el periodo republicano, cuando como hemos dicho en solo las tres principales ciudades de la provincia hubo 639 asesinados. Después afirma que siguiendo los listados de los cementerios hubieron 766 juzgados y fusilados. Cuando se analiza con atención el listado suministrado por Memoria Democrática, se observa que solo hay 653 fusilados. El resto son muertos por enfermedad o simplemente soldados que murieron en los últimos enfrentamientos. Resumiendo, el grueso de los fusilados no fueron simples represaliados, sino más bien personajes con delitos de sangre o que habían consentido la barbarie que se extendió en Cataluña durante el periodo republicano a partir del 18 de julio de 1936.
Roguemos a Dios para que semejantes desatinos no vuelvan a producirse en nuestro suelo y trabajemos para que los que todavía hoy en día siembran el odio, se vean finalmente desenmascarados por la verdad.

Manuel de Francisco Fabre
https://es.wikipedia.org/wiki/Corpo_Truppe_Volontarie
https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/3737525
https://www.tarragona.cat/patrimoni/arxiu-municipal/memoria-democratica
