Rodrigo ungido Rey de España (1 marzo 710)

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Muchos de nosotros, al menos los que estudiaron en los planes de estudio del siglo pasado, sabemos que la invasión musulmana empezó el año 711 y que rápidamente destruyó el reino visigodo hispánico, pero pocos conocerán algunos detalles de los sucesos antes y después de esta fecha. Este breve artículo se centrará en algunos aspectos que la propaganda actual se ha empeñado en difundir.

Empezamos anunciando que la fecha exacta del ungimiento de Rodrigo, o Rodericus en latin, según algunos documentos, no se conoce. Después de la invasión de la Península por tropas bereberes, la destrucción fue de tal magnitud que no fue hasta más de cuarenta años después, que no se escribió la primera crónica al respecto y esta fue escrita en latín y por manos cristianas.

Rey Rodrigo

Rodrigo era hijo un noble visigodo llamado Teogofredo y nieto del rey Chindasvinto. Su padre había sido asesinado por el rey visigodo Egida. La política de la época no se andaba con medias palabras, las luchas familiares ligadas al poder se resolvían con asesinatos y si tenias suerte tan solo con deportaciones y confiscación de bienes.

Vamos a intentar explicar el lío dinástico que ocurrió en España a finales del siglo VII y principios del VIII.

Las tensiones en la sociedad del Reino Visigodo, venían de lejos, pero se agudizaron setenta años antes con el reinado de Quindasvinto/Chindasvinto fallecido en el 653. Su nombre parecerá exótico, pero es que era godo. Si se escribe su nombre en gótico, suena así, Kinþaswinþs. Suena mejor.

Le sucedió su hijo Recesvinto, que reinó entre el 653 y el 672. Durante su reinado se unificaron las leyes de aplicación a hispanorromanos y visigodos. Esto da una idea de los problemas que debían existir en aquella sociedad, cuando se te podía juzgar de una manera u otro en función de tus orígenes familiares.

Wamba

A la muerte de Recesvinto, se volvió a dar el problema, no resuelto, de la sucesión de los reyes visigodos. No se sabía muy bien si el nuevo rey debía ser uno de sus hijos o el mejor de su clan. El cargo recayó en Wamba, que no era de su familia, no quería ser rey y era de avanzada edad. Parece ser que sus partidarios, probablemente de su clan, le obligaron a aceptar. Su reinado también acabó de forma extraña. Aprovechando que sufrió una enfermedad repentina o que fue drogado, según otras versiones, se le dio por muerto y se le aplicaron los últimos ritos religiosos (tonsura, vestido monacales,..) y cuando se despertó, se encontró inhabilitado para reinar e ingresó en un convento donde falleció de muerte natural.

Le sucedió Ervigio (en latín: Flavius Ervigius, en gótico: Erwig, que suena mejor). Parece que estuvo implicado en la conjura contra su pariente, era primo de Wamba y reinó siete años hasta el 687. Los problemas con los nobles de otros clanes fueron recurrentes durante su reinado y parece que para preservar a su familia de futuros ataques, casó a su hija con Egica, futuro rey y miembro de un clan enemigo.

A su muerte le sucedió Egica (687-702) Noble de un clan hostil pero también pariente de Wamba. Trató de consolidar el reino para su hijo, practicando una política de acercamiento a los parientes de Ervigio, y tuvo éxito a medias. Su hijo Witiza le sucedió (700-710), después de un periodo de asociación en el gobierno, cosa que hicieron algunos reyes de aquel siglo para evitar problemas de sucesión.

Witiza parece que era hijo de Egica y de Cixilo, hija del rey Ervigio. Cixilio pertenecía al clan enemigo y por lo tanto las intenciones de Egica eran las de promover la concordia entre clanes enemigos.

El periodo en el cual gobernaron conjuntamente Witiza y su padre (694 a 702), no fue muy tranquilo. Hubo un poco de todo, una epidemia de peste que obligó a la corte a abandonar Toledo, ataques desde el norte por parte de los aquitanos, ataques bizantinos, probablemente en la costa mediterránea, rechazados por el conde Teodomiro.

Desde el 702 hasta su muerte en 710, tuvo que bregar con otra epidemia, probablemente con una hambruna de la que desconocemos las causas y con litigios con la Iglesia oficial a la que pretendía recortar derechos y prebendas. No se sabe en qué circunstancias murió ni si tenía descendencia directa y esto suena a problemas dinásticos, de hecho le sucedió Rodrigo.

Quindasvinto

Rodrigo, o Rodericus en su versión latina, era hijo de un duque visigodo hijo de Quindasvinto. El tal duque se llamaba Teodofredo y había sido condenado a ser cegado por el rey Egica y desterrado a Córdoba. No creemos que tuviera muy buenas relaciones con el clan que había estado gobernando desde el 687 y si consiguió ser rey no debió ser de forma pacífica.

Parece ser que se le consideraba como un buen militar o que al menos había realizado alguna gesta merecedora de ser mencionada y tuvo que demostrar sus dotes militares nada más ser nombrado rey, ya que en el norte y este, otro noble visigodo, Agila II, se declaró rey también en asociación con los vascos.

Rodrigo marchó primero contra los vascos y se encontraba en Pamplona, aparentemente sin problemas mayores, cuando recibió la noticia del desembarco del musulmán Tarik. Según las crónicas musulmanas, muy posteriores, formó un gran ejercito y marchó directamente a enfrentarse a los musulmanes, pero esto choca con la realidad de la época. El reino visigodo no había tenido un enfrentamiento a gran escala desde hacia mas de cien años. Sus operaciones militares habían sido terrestres y más bien se podían clasificar como acciones de policía contra disturbios internos. En este caso la situación era distinta. Se trataba de enfrentarse a contingentes califales, acostumbrados a las batallas abiertas, manejando grandes grupos humanos, y al asedio de ciudades.

El encuentro y batalla final se desarrolló en algún punto de la calzada romana que unía la bahía de Algeciras con el interior de Andalucía, cercana a la laguna de la Janda. El ejercito visigodo no llevaba las de perder, cuando los extremos de la formación al mando de rivales del clan de Rodrigo, abandonaron la lucha. El centro, donde se encontraba Rodrigo fue arrollado y éste desapareció en el campo de batalla. Nunca se encontró su cadáver.

La historiografía que aprendimos en los años setenta del siglo pasado, nos dice que el derrumbe del reino visigodo fue fulminante, pero estudios recientes muestran que no fue esta la realidad. Hubo un segundo encuentro en los alrededores de Cordoba, en donde los que habían abandonado a Rodrigo intentaron detener el avance musulmán y después un intento de acuerdo por parte de las autoridades locales, creyendo que la invasión iba a ser tan solo una algarada.

Después hubo un avance fulgurante de los musulmanes al mando de Tarik, que se desplegaron con las viejas tácticas que tan buenos resultados les habían dado en los últimos cien años. Se trataba de asolar el campo y bordear las ciudades que ofrecían resistencia. Las ciudades, faltas de apoyo y suministros por los pueblos adyacentes, acababan capitulando o llegando a un acuerdo.

Como colofón a esta pequeña descripción de los hechos, alrededor del año 711, veamos el fin de alguno de sus actores.

Egilona

Rodrigo murió en la batalla pero su mujer, Egilona, le sobrevivió y se casó con uno de los hijos de Musa, que era cabeza del clan al que pertenecía Tarik. Según los anales musulmanes, incitó a su marido para que se rebelase contra el Califato Omeya de Damasco. No se sabe si Egilona era vengativa o simplemente codiciosa, pero el hecho es que empujó a su marido a un final sangriento.

Otro de los actores del drama fue el conde Teodomiro. Por su nombre parece hispanorromano y estaba al mando de una región que hoy ocupan más o menos Murcia y Alicante. Fue de los primeros que hicieron frente a las iniciales incursiones musulmanas. La invasión directa de Tarik, pasó rozando sus dominios y posteriormente, cuando tuvo que enfrentarse él solo al ataque frontal de las huestes musulmanas, llegó a la conclusión que la mejor forma de afrontar el problema era llegando a un acuerdo con los invasores. Este pacto conocido como Pacto de Teodomiro o Pacto de Tudmir o Tratado de Orihuela, es puesto como ejemplo de los acuerdos a que llegaron diversos condes a lo largo de la Península.

Agila II

Agila II, que se había revuelto al inicio del reinado de Rodrigo, siguió luchando contra los musulmanes desde su condado en el valle del Ebro. No se sabe a ciencia cierta murió pero se supone que su vida terminó luchando hacia 713: No se sabe en qué condiciones fue nombrado rey un tal Ardon, que según la Laterculus regum Visigothorum todavía reinó siete años y según este listado fue el último rey visigodo.

Un último comentario. La mayor parte estos hechos los conocemos por la “Crónica mozárabe de 754” redactada en latín. Y escrita en algún lugar de la Península. Hay que esperar hasta el 860 para que aparezca la primera crónica musulmana, escrita por el egipcio Ibn Abd al-Hakam.

Crónica mozárabe de 754

Dicha obra está llena de elementos fantásticos (mesas de oro procedentes del Templo de Jerusalén, genios escondidos en cuevas, etc.). Todo indica que la versión actual de la genialidad y cultura de los musulmanes que invadieron Hispania, no eran tan cultos como se pretende hoy en día. Mas bien se trataba de guerreros procedentes del norte de África, en concreto bereberes, que organizados por generales árabes instruidos en cien años de conquista por las armas, estaban haciendo lo que mejor sabían, que era saquear y destruir. El esplendor del Califato de Córdoba no llegó hasta el 929, con Abderraman III, más de doscientos años después del inicio de la conquista.

Manuel de Francisco Fabre

Full text of «14 Crónicas mozárabes del siglo VIII»

Rodrigo – Historia Hispánica

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