La tradición española en Filipinas de la procesión del Santo Niño

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Santo Niño de Cebú

En Filipinas se mantiene, después de quinientos años, la devoción al Santo Niño, llevada por los españoles. Así es, la ciudad de Cebú saca en procesión todos los años el tercer domingo de enero. Originalmente se celebraba el 28 de abril, pero, para evitar que cayera en Semana Santa, el Papa Inocencio XIII decidió pasar la festividad a enero. La imagen fue llevada por el descubridor del archipiélago asiático, Fernando Magallanes, en 1521, en la primera circunnavegación de la Tierra, que culminaría Juan Sebastián Elcano.

Y no es poca la devoción que se le tiene en Cebú al Santo Niño —patrón de esa ciudad, honor compartido desde 2022, con la Virgen de Guadalupe—, si consideramos que entre la zona metropolitana y esa isla albergan 4,7 millones de almas, y que el pasado 18 de enero más de 5,2 millones de personas se dieron cita en la fiesta del Santo Niño de Cebú — el ‘Batobalani sa Gugma’, o ‘imán del amor’— y el festival Sinulo, asociado a esa ceremonia.

Basílica Menor del Santo Niño

La celebración tiene lugar en la Basílica Menor del Santo Niño, de la localidad de Cebú, que alberga la imagen original, del siglo XVI. De hecho, se trata de la imagen cristiana más antigua del país. De unos 30 centímetros, y tallada posiblemente en Flandes —entonces perteneciente a la Monarquía Hispánica—, muestra al Niño con la bola del mundo.

Canal de Mactan

El día previo al gran evento, el 17 de enero, las embarcaciones navegan por el canal de Mactan, con una réplica de la imagen, rememorando que la original fue traída por mar por los españoles. Luego, el 18, tiene lugar la procesión terrestre, que cuenta con la participación de asociaciones, oficios, gremios, grupos católicos y sociales, …

Durante el festival, los fieles gritan «Pit Señor» o «pit Santo Niño», y en español, directamente, «Señor» y «Santo Niño» o «Viva Señor Santo Niño» («Pit» significa «te clamamos» o «te invocamos»).

Fernando de Magallanes

La historia se remonta a 1521, cuando Fernando de Magallanes llegó a la Isla de Cebú. Invitó al rey Humabón y a su esposa Humamay a convertirse a la fe cristiana, cosa que hicieron el 14 de abril de ese año. Al bautizarse, la reina tomó el nombre de Juana —por Juana la Loca, entonces reina de Castilla, mientras que el rey optó por el nombre de Carlos (por Carlos I, quien reinaba en nombre de su madre, incapacitada por sus problemas mentales). La reina recibió como regalo la imagen del Niño, unos días antes de que Magallanes muriera a consecuencia de las heridas sufridas en la batalla de Mactán, contra un cacique rival, Lapu-Lapu. Tras ese desastroso enfrentamiento, los españoles se retiraron de la isla de Cebú.

Al cabo de 43 años, los españoles regresaron bajo las órdenes de Miguel López de Legazpi, fundador de la capital filipina, Manila. Un marinero español encontró la imagen, escondida en una caja de pino, en las ruinas de una casa. Legazpi encabezó una procesión con la imagen del niño y creó la Confraternidad del Santo Niño de Cebú. Su primer superior fue el fraile agustino, explorador y gran navegante, Andrés de Urdaneta, descubridor luego del Tornaviaje, es decir, de la ruta marítima que permitía regresar de las Filipinas y el resto de las posesiones españolas en Asia, a Nueva España (lo que hoy es México, Centro América y buena parte de los actuales EE.UU.). En el lugar donde se encontró la estatua se erigió una iglesia de bambú y palma, donde actualmente se levanta la basílica del Santo Niño de Cebú.

 Jesús Caraballo  

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