FEDERICO GARCÍA LORCA, POETA Y DRAMATURGO

Si te gusta, compártelo:

Federico García Lorca fue un dramaturgo, poeta y prosista español; aunque cultivó igualmente otros géneros. Adscrito a la generación del 27, fue el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX y como dramaturgo se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX. Sus contemporáneos son los conocidos Buero Vallejo y Valle-Inclán; que junto a Lope de Vega son los máximos representantes del teatro español del siglo XX. Fue asesinado por el bando sublevado un mes después del golpe de Estado que provocó el inicio de la guerra civil española, y hoy en día sigue habiendo bastante incógnitas sobre su muerte.

La obra de Lorca se caracteriza por la denuncia social a través de problemas mundanos, el drama de lo cotidiano y los sentimientos que nos guían. Podemos leer el amor en todas sus formas a través de sus obras de teatro, como, por ejemplo: El maleficio de la mariposa /Mariana Pineda/La zapatera prodigiosa/Retablillo de Don Cristóbal/El público/Así que pasen cinco años/Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín/Bodas de sangre/Yerma/Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores/La casa de Bernarda Alba, siendo considerada la última su obra maestra. En sus obras poéticas se lee en ocasiones tradición y cultura popular; mientras que en otras nos sorprendemos con el vanguardismo y la política. Entre ellas se encuentran Poema del cante jondo, Oda a Salvador Dalí, Romancero gitano y, en especial, Poeta en Nueva York.

EL PERSONAJE

Federico nació el 5 de junio de 1898 en el municipio granadino de Fuente Vaqueros,​ el año en que España perdió sus colonias, en el seno de una familia de posición económica desahogada, y fue bautizado como Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca.​ Su padre fue el hacendado Federico García Rodríguez poseía terrenos en la vega, donde se cultivaba remolacha y tabaco, y su madre, Vicenta Lorca Romero, segunda esposa de su padre,​ maestra de escuela que fomentó el gusto literario de su hijo. Su primera casa, en Fuente Vaqueros, es en la actualidad un museo. Tuvo cuatro hermanos: Luis, Francisco, Concha e Isabel.

En el año 1906 se iría a vivir con su tutor Antonio Rodríguez Espinosa a Almería, viviendo allí durante el curso de 1907-1908 y los meses de julio y agosto de ese mismo año. Pero cayó enfermo de una enfermedad bucal, lo que hizo que se trasladase a Granada y estudiara a partir de 1909 en el Sagrado Corazón de Jesús. En su adolescencia se interesó más por la música que por la literatura; estudió piano con Antonio Segura Mesa, ferviente admirador de Verdi, y entre sus amigos de la universidad lo conocían más como músico que por escritor novel.

Martín Domínguez Berrueta

El traslado de la familia del campo a la ciudad afectó profundamente a Federico. En el otoño de 1914 se matriculó en la Universidad de Granada para estudiar las carreras de Filosofía y Letras y de Derecho. Durante esta época, el joven Lorca se reunía con otros jóvenes intelectuales en la tertulia El Rinconcillo del desaparecido café Alameda (hoy Chikito). Recibió clases en la Universidad de Martín Domínguez Berrueta, el cual llevó a Lorca y a sus compañeros de viaje por Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, León, Burgos y Galicia. Estos viajes por distintas partes de España fueron los que despertaron su vocación como escritor. De hecho, fruto de esto surgió su primer libro en prosa Impresiones y paisajes, publicado en 1918, una pequeña antología de sus mejores páginas en prosa sobre temas políticos y sobre sus intereses estéticos y, con la muerte de su profesor de música al año siguiente, el aprendiz de músico, en palabras suyas, entró “en el reino de la Poesía y acabé de ungirme de amor hacia todas las cosas. En el otoño de 1918 confesaría: Me siento lleno de poesía, poesía fuerte, llana, fantástica, religiosa, mala, honda, canalla, mística. ¡Todo, todo! ¡Quiero ser todas las cosas!”.

Salvador Dalí

En la primavera de 1919, varios de sus amigos de la tertulia El Rinconcillo se trasladaron a Madrid, y Lorca, gracias a la ayuda de Fernando de los Ríos, quien le ayudó a convencer a sus padres a seguir sus estudios en la Residencia de Estudiantes, no tardó en unirse a ellos. Así pasó el poeta a formar parte de esta institución que era en aquella época un hervidero intelectual que acogió a figuras de la talla de Albert Einstein, John Maynard Keynes y Marie Curie, lo que influyó enormemente en la formación intelectual de Lorca. De esta forma, entre 1919 y 1926, se relacionó con muchos de los escritores e intelectuales más importantes de España, como Luis Buñuel, Rafael Alberti o Salvador Dalí y consiguió huir del tedio cultural provinciano, que odiaba. Entre 1919 y 1921 Lorca publicó Libro de poemas, compuso sus primeras Suites, estrenó El maleficio de la mariposa y desarrolló otras piezas teatrales. También durante esta etapa, gracias otra vez a la ayuda de Fernando de los Ríos, tuvo ocasión de conocer a Juan Ramón Jiménez, que opinó de él: “Su poeta vino y me hizo una excelentísima impresión. Me parece que tiene un gran temperamento y la virtud esencial, a mi juicio, en arte: entusiasmo” e influyó en su visión de la poesía y con el que llegó a tener mucha amistad.

En mayo de 1921 Lorca volvió a Granada, donde tuvo la oportunidad de conocer al maestro Manuel de Falla, que se había instalado con su hermana Carmen Falla en la ciudad en septiembre del año anterior. Su amistad, les llevó a emprender varios proyectos en torno a la música, el cante jondo, los títeres y otras actividades artísticas paralelas. Ese mismo año Lorca escribió el Poema del cante jondo, obra que se publicó en 1931. Esos años en Granada giraron alrededor de dos focos culturales: Falla y la tertulia El Rinconcillo, reunida en el café Alameda de la plaza del Campillo.

El 6 de enero de 1923, festividad de los Reyes Magos, Falla participó en una fiesta privada montada por Federico, Adolfo Salazar y Hermenegildo Lanz, dedicada a dos niñas de la familia, su hermana Isabel y Laura, la hija de Fernando de los Ríos.​ Se representó una adaptación lorquiana para títeres de cachiporra del cuento La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, un entremés atribuido a Cervantes y el Misterio de los Reyes Magos, un auto sacramental del siglo XIII, para el que Falla había colaborado en la composición de la música incidental.​ Aquel mismo año Lorca y Falla trabajaron en una opereta lírica, Lola, la comedianta, obra que nunca terminaron.


Oda a Salvador Dalí

En 1925 viajó a Cadaqués para pasar la Semana Santa en casa de su amigo Salvador Dalí. Esta visita y otra más larga en 1927 marcaron profundamente la vida y obra de ambos. Fruto de esta intensa amistad fue la «Oda a Salvador Dalí», que se publicó en la Revista de Occidente en 1926, año en el que en la casa solariega de la familia García-Trevijano en Órgiva, estrenó al piano una mazurca compuesta por Manuel de Falla para Carmen García-Trevijano, a la sazón tía del abogado y político antifranquista Antonio García-Trevijano.​

Fue el mismo Dalí el que animó al escritor a iniciarse en la pintura, consiguiendo que en 1927 presentase su primera exposición en las Galeries Dalmau de Barcelona. Por su parte, Lorca alentó a Dalí como escritor, y lo denominó como su «amor erótico». En 1925 conoció a Emilio Aladrén con quien mantendría una relación sentimental​ hasta el año 1927, cuando Emilio lo dejaría por Eleanor Doven, con la que más tarde se casaría.

GENERACIÓN DEL 27

Vicente Aleixandre

El término parte de la fecha de diciembre de 1927, cuando se reunieron varios poetas españoles en Sevilla, en un acto organizado por la Sociedad Económica de Amigos del País para conmemorar los trescientos años de la muerte de Luis de Góngora, reunión que fue el origen de lo que algunos llaman la Generación del 27 en la que se incluyen escritores como Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados.

Volviendo a la vida de Lorca, se puede decir que la etapa de 1924 a 1927 fue el momento en el que el escritor llegó a su madurez como poeta. Sin embargo, también es en esta época cuando Federico García Lorca vive, según sus palabras, «una de las crisis más hondas de mi vida»,​ a pesar de que sus obras Canciones y Primer romancero gitano, publicados en 1927 y 1928 respectivamente, están gozando de gran éxito crítico y popular. Esta crisis fue provocada por varios acontecimientos en su vida. Por un lado, con el éxito del Romancero gitano, comenzó a verse a Lorca como costumbrista, defensor de los gitanos, ligado al folclore español. Y, por otro lado, se separó de Emilio Aladrén, un escultor con el que había mantenido una intensa relación afectiva. Además, esta crisis debió agravarse cuando Lorca recibió las duras críticas de Dalí y Luis Buñuel sobre el Romancero gitano.​ A pesar de esto, Lorca siguió trabajando y comenzando nuevos proyectos, como la revista Gallo de la que solo se publicaron dos números o la obra Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, la cual intentó estrenar en 1929 pero fue prohibida por la censura de la dictadura de Primo de Rivera.​

Fernando de los Ríos

Cuando en la primavera de este año 1929, Fernando de los Ríos propuso a Lorca que le acompañase en su viaje a Nueva York, aceptó viendo la oportunidad de alejarse de Aladrén,​ aprender inglés, cambiar de vida y renovar su obra. Se embarcaron en el Olympic, el buque hermano del malogrado Titanic, y a principios de junio de 1929 y llegaron el 26 de junio a Nueva York; él mismo describió su estancia en dicha ciudad estadounidense como «una de las experiencias más útiles de mi vida». Describió a la ciudad como un lugar «de alambre y muerte» y se vio sorprendido por la economía capitalista y el trato a los negros. Según él, Estados Unidos era «una civilización sin raíces. Los ingleses han levantado casas y casas, pero no han ahondado en la tierra». Volcó sus impresiones en Poeta en Nueva York, que no se publicó hasta cuatro años después de su muerte.​ En su trabajo Lorca buscó expresar «la esclavitud dolorosa del hombre y máquina juntos» en una ciudad a la que denominó como «geometría y angustia». En marzo de 1930 dejó Nueva York para viajar a La Habana, donde exploró la cultura y la música cubana y trabajó en nuevos proyectos como El público y Así que pasen cinco años y, en el mes de junio, Lorca ya estaba en Madrid.

Con la instauración de la Segunda República española en abril de 1931, comenzó una nueva etapa para Lorca. Junto a Eduardo Ugarte, el escritor granadino codirigió La Barraca, un grupo de teatro universitario​ que representó obras teatrales del Siglo de Oro (Calderón de la Barca, Lope de Vega, Miguel de Cervantes) por ciudades y pueblos de España. Financiado por el Ministerio de Educación que dirigía el socialista Fernando de los Ríos, tuvo por primera vez en sus manos un proyecto propio. El estallido de la guerra civil española frustraría el empeño. En la primavera de 1936 La Barraca realizó su última función en el Ateneo de Madrid, por petición expresa de Juana Capdevielle, bibliotecaria de la institución, al grupo de teatro ambulante, que representó El caballero de Olmedo de Lope de Vega.

Lola Membrives

En 1933 la compañía de Lola Membrives estrenó en Buenos Aires Bodas de sangre con un gran éxito popular. Debido a ello, Lorca recibió la invitación de Membrives y de su marido para viajar a esa ciudad argentina. Allí, consiguió triunfar profesionalmente y, gracias a esto, consiguió su independencia económica. A lo largo de los seis meses que permaneció en Buenos Aires, tuvo la oportunidad de dirigir Bodas de sangre, que fue representada más de ciento cincuenta veces; Mariana Pineda, La zapatera prodigiosa, El retablillo de don Cristóbal y una adaptación de La dama boba de Lope de Vega. También durante este tiempo tuvo la ocasión de dar varias conferencias y de hacer nuevas amistades, como Pablo Neruda, Ricardo Molinari, Victoria Ocampo, Alfonsina Storni, Salvador Novo y Pablo Suero.


Yerma

Cuando García Lorca volvió a España en 1934, mantuvo un elevado ritmo creativo: terminó obras como Yerma, Doña Rosita la soltera, La casa de Bernarda Alba y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; revisó obras como Poeta en Nueva York, Diván del Tamarit y Suites; hizo un viaje a Barcelona para dirigir algunas de sus obras, recitar sus poemas y dar conferencias, visitó Valencia​ y siguió representando obras con La Barraca; organizó clubes de teatro; etc. También tuvo una gran estadía en Montevideo, donde terminó de escribir un par de obras (posiblemente Yerma) y tuvo contacto con los artistas locales, tales como Juana de Ibarbourou.​

Sin embargo, es también en este momento cuando en España se empieza a vivir una época de violencia e intolerancia. La situación política era insostenible. Estaba a punto de estallar la guerra civil española. Desde los sectores más reaccionarios se seguía con fuerza la campaña de desprestigio y odio hacia el régimen democrático republicano y sus partidarios. Lorca, debido a su amistad con personajes progresistas como Ramón Ruiz Alonso o Alberti, fue ya señalado por una parte de la prensa más conservadora y desde 1935 fue considerado un enemigo de la derecha. La revista satírica antirrepublicana Gracia y Justicia en enero de ese mismo año insultaba al poeta en su portada, y en el interior de la misma tachaba sus dramas de blasfemos, aludían a su homosexualidad de modo despectivo e insinuaban en tono amenazante: «¡No debiera jugar al corro con ciertas cosas!».​

Colombia y México, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado debido a su puesto de funcionario de la República, le ofrecieron el exilio, pero Lorca rechazó las ofertas, y se dirigió a la Huerta de San Vicente para reunirse con su familia. Llegó allí el 14 de julio de 1936, tres días antes de que estallara en Melilla la sublevación militar contra la República que dio lugar a la Guerra civil. Inicialmente, la situación en la capital granadina fue tranquila y no hubo ningún incidente. Sin embargo, el día 20, la guarnición militar de la ciudad se sublevó y en poco tiempo el centro de Granada estaba en poder de las fuerzas sublevadas. El cuñado de Federico y alcalde de la ciudad, Manuel Fernández-Montesinos, fue arrestado en su despacho del ayuntamiento, siendo fusilado un mes más tarde.​

Manifestó reiteradamente su simpatía «por los perseguidos, del gitano, del negro, del judío…, del morisco que todos llevamos dentro» y ser «partidario de los pobres…, de los que no tienen nada». Lorca «animado por una profunda conciencia social creó su compañía de teatro itinerante, La Barraca, firmó regularmente manifiestos antifascistas y colaboró con organizaciones como Socorro Rojo Internacional. Por ello se ganó el desprecio de la Falange y el resto de la derecha. En su propia ciudad mantuvo una estrecha relación con los grupos de izquierda moderada». Su familia era muy amiga del socialista Fernando de los Ríos pero​ Lorca nunca se afilió a ningún grupo y jamás discriminó o se distanció de ninguno de sus amigos, por ninguna cuestión política. Conocía al líder y fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, muy aficionado a la poesía.

DESENLACE

Ramón Ruiz Alonso

En Granada Federico buscó el 9 de agosto refugio en casa de la familia de su amigo el poeta Luis Rosales, donde se sentía más seguro ya que dos de los hermanos de Luis, en los que confiaba, eran destacados falangistas de Granada.​ A pesar de ello, el 16 de agosto de 1936, se presentó allí la Guardia Civil para detenerlo. Acompañaban a los guardias Juan Luis Trescastro Medina, Luis García-Alix Fernández y Ramón Ruiz Alonso, exdiputado de la CEDA, que había denunciado a Lorca ante el gobernador civil de Granada José Valdés Guzmán. Es probable que Valdés consultara con Queipo de Llano lo que debía hacer con el detenido, a lo que este habría respondido: «Dale café, mucho café».​ Se acusaba al poeta de «ser espía de los rusos, estar en contacto con estos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual».​ Fue trasladado al Gobierno Civil, y luego al pueblo de Víznar donde pasó su última noche en una cárcel improvisada, junto a otros detenidos.​ La fecha exacta de su muerte ha sido objeto de una larga polémica; la fecha más comúnmente aceptada apunta que Federico García Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto de 1936,​ en el camino que va de Víznar a Alfacar. Su cuerpo, que jamás se recuperó,​ permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos parajes, junto con el cadáver de un maestro nacional, Dióscoro Galindo, y los de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, ejecutados con él.​ Juan Luis Trescastro presumiría después de haber participado personalmente en los asesinatos, recalcando la homosexualidad de Lorca.​ El 23 de abril de 2015 se hizo público un informe policial fechado el 9 de julio de 1965, basado en una investigación realizada ese mismo año, que corroboraba la ejecución de Lorca por las autoridades franquistas.​

Marcelle Auclair

En el informe se le acusaba de «socialista», amigo de Fernando de los Ríos, y «masón, perteneciente a la logia ‘Alhambra’, en la que adoptó el nombre simbólico de ‘Homero’», y le atribuía «prácticas de homosexualismo y aberración». También afirma que fue condenado a muerte tras «haber confesado», aunque no especifica qué habría confesado. El informe fue redactado por la 3.ª brigada regional de investigación social de la Jefatura Superior de la Policía de Granada a petición de la hispanista francesa Marcelle Auclair, aunque nunca obtuvo respuesta, ya que el informe fue ocultado por la dictadura franquista.​ La existencia del dicho informe fue mencionada por primera vez por el periodista falangista Eduardo Molina Fajardo en su libro póstumo, Los últimos días de García Lorca (1983) que habría tenido acceso al informe policial.

Después de su muerte se publicaron Primeras canciones y Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Una de las obras más estremecedoras sobre el hecho de su muerte es el poema «El crimen fue en Granada», escrito por Antonio Machado en 1937. En el otro bando, Unidad, un periódico falangista de San Sebastián, publicó el 11 de marzo de 1937, una sentida elegía firmada por Luis Hurtado Álvarez y titulada «A la España imperial le han asesinado su mejor poeta». En 2009, en aplicación de la ley para la recuperación de la memoria histórica aprobada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se abrió la fosa donde supuestamente descansaban los restos del poeta, sin encontrarse nada. En 2014 se iniciaron trabajos de localización de la fosa donde fue enterrado y de identificación de cuerpos, aunque dada la negativa de la familia del poeta parece improbable la exhumación de su cuerpo.​ En 2015 la escritora Marta Osorio publicó un libro en el que analiza la información sobre el emplazamiento del cuerpo del poeta, apuntando a un traslado del cuerpo a otro emplazamiento del mismo camino donde fue enterrado o incluso a Madrid.

Jaime Mascaró Munar

Si te gusta, compártelo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *