
Miguel de los Santos Jadraque y Sánchez de Ocaña fue un pintor español, copista y un destacado retratista. Nació en Valladolid en el 5 de julio de 1840, siendo bautizado por sus padres, Lorenzo Jadraque e Ildefonsa Sánchez de Ocaña, el día 10 de ese mismo mes en la parroquia de la Santa Iglesia Catedral, es decir, en la de San Juan Evangelista. Es un artista que siempre ha gozado de cierta fama entre los numerosos pintores que cultivaron el género histórico en la segunda mitad del siglo XIX, no sólo por su dedicación a ese oficialista género de la pintura de historia, sino porque algunos de sus cuadros de historia obtuvieron cierto éxito en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes

Comenzó muy joven sus estudios de “dibujo del antiguo” en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Valladolid, en la que tuvo como profesor al pintor neoclásico Agapito López San Román y Joaquín Espalter, completando más tarde su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1862 concurre por primera vez a la Exposición Nacional de Bellas Artes con su obra «La muerte de Aarón», sin obtener ningún premio, siendo premiado por dicha academia en 1864.

Episodio de la vida del Conde Ansúrez
En ese mismo año se presenta al Concurso de la Academia de Bellas Artes de Valladolid, ganando el primer premio con un «Episodio de la vida del Conde Ansúrez» que se conserva en la Diputación de Valladolid cuyo argumento se vincula con la historia local del conde Ansúrez. El tema obligado del cuadro era una escena de la vida del fundador de la ciudad, descrita de este modo en las bases de dicho concurso: “Habiendo fallecido la Reina Doña Costanza, mujer de Alfonso VI de Castilla y León, éste envió a su hija Doña Urraca, que se hallaba entonces en la menor edad, a la lealtad y cuidado de su favorito D. Pedro Ansúrez, señor de Valladolid, para que en unión de su virtuosa esposa Doña Eylo, se encargasen de darla la educación más prudente a su elevado nacimiento. A este fin D. Pedro se la entrega a su esposa en su morada de Valladolid, hoy Hospital de Esgueva…”
En 1869 obtiene de la Diputación vallisoletana, una pensión para estudiar en Roma, en donde permaneció dos años. Allí conoció a Mariano Fortuny y a Eduardo Rosales, el autor de “Doña Isabel la Católica dictando su testamento”, y en París, se sintió atraído por la pintura detallista de Ernest Meissonier.

Presentación del Cardenal Cisneros a Isabel la Católica por el Cardenal Mendoza
En 1871 participó en la exposición nacional de pintura donde logró varios premios de tercera clase y uno de segundo. Su mayor reconocimiento lo logró en la exposición de Viena donde logró un primer premio con la obra Presentación del Cardenal Cisneros a Isabel la Católica por el Cardenal Mendoza, uno de sus cuadros de historia más característicos y elogiados
De regreso a España, se instaló en Madrid, donde adquiere gran prestigio y comenzó a concurrir a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, donde recibió en 1876 una medalla de tercera clase por el cuadro “Una lectura interesante”, en depósito en el Palacio de Navarra. Durante algunos años frecuentó el Museo del Prado para copiar a Murillo y a Camille Bernier.

Carlos I en Yuste
En 1878 obtuvo el mayor éxito de su carrera artística al conseguir la segunda medalla en la Nacional de Bellas Artes con el cuadro titulado «Carlos V en Yuste», que figuró también en la Universal de París de ese mismo año. El cuadro fue adquirido por el Estado con destino al Palacio del Senado y que, aunque pertenece al museo del Prado, está en depósito en la Cámara de Comercio de Salamanca.
Especialmente dotado para los temas de género y de historia, se encuentra dentro de esta línea, “El cardenal Tavera visitando a Alonso Berruguete”, asimismoperteneciente al museo del Prado y en depósito en el palacio del Senado.

Don Quijote, enfermo, recibe la visita del cura y el barbero
También destacó en temas de origen literario, como Pensando el asunto y Don Quijote, enfermo, recibe la visita del cura y el barbero, los dos en el Prado, al igual que algunos retratos históricos, como Santa Teresa de Jesús, uno de ellos depositado en el Museo de Bellas Artes de Álava.
En 1864 su amigo, el pintor Lorenzo Casanova Ruiz, pintó su retrato, que también se conserva en el Museo. A su muerte, acaecida en Madrid el 10 de enero de 1919, legó al Museo de Arte Moderno tres retratos de Casanova, que ingresaron en el Prado en 1971.
En 1879, a propuesta del Ministerio de Fomento, se le otorga la encomienda de Isabel la Católica. En la Exposición Nacional de 1881 presentó dos “Estudios del natural”, y en la de 1884 un cuadro de género titulado “Pensando asunto” que en 1909 se remitió a la Academia de Bellas Artes de Oviedo.

Sillería del coro del Monasterio de San Benito de Valladolid
Hacia 1884 pintó una obra pintada al óleo sobre tabla titulada “Estudio de sillería del Coro de San Benito de Valladolid”, que el artista legó al Museo de Arte Moderno en 1919, donde permaneció hasta su traslado al Museo del Prado en 1971.
También participa en algunas exposiciones celebradas en Valladolid. Así en 1890 presentó dos obras a la exposición de Bellas Artes del Círculo de Calderón, tituladas «Recuerdos del mundo» y «A la prueba del reclamo». En la exposición artístico-literaria de Madrid de 1885 presentó dos obras: «Momentos de inspiración» y un «Fraile en oración», este último es una pequeña tabla al óleo.

Escena del Quijote
A la de 1892 concurrió con dos cuadros: un “Retrato” y “D. Quijote antes de su primera salida”, pequeño lienzo tratado como una joya. En la Exposición de 1895 presentó “Un estudio” y un “Busto de aldeana”.
Participó en las exposiciones celebradas por la Sociedad de acuarelistas y el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Cuatro obras suyas figuraron en la muestra que organizó el Círculo en 1894: «Guadajeq-el-Rumí», «Amapola», «La hija del tío Usía», y «Consuelito».
En 1895 es designado miembro del Tribunal calificador de los exámenes para la Academia Española en Roma, en representación de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado.

A la caza mayor… y menor
Entre sus obras, además de las citadas anteriormente podemos relacionar: “A la caza mayor… y menor”, Retrato del Conde de Puñonrostro”,«El brindis», «Curioso diálogo”, «Una cabeza», «Un pintor del siglo XVII», «»El estudio de un pintor», «Una lección de música”. También se tiene noticias de otros cuadros dignos de mención como: ”Retrato de D. José García Barbón”, ”Escena de Don Quijote”, “Sagrado Corazón de Jesús”, Sagrado Corazón de María”.
Miguel Jadraque, dibujante minucioso y hábil, con un estilo pulcro y detallista, reproduce en sus cuadros todos los pormenores de la indumentaria y ambientación de sus escenas históricas. Fue, junto con Montero Calvo, el más dotado de los pintores de historia vallisoletanos.

Jaime Mascaró Munar
