
La acción periodística y la “guerra propagandística”
Como se ha dicho al principio nada más iniciarse la Guerra Civil el Frente Popular no escatimó gastos en montar una potente maquinaria propagandística a nivel nacional e internacional, para desviar sobre todo la atención internacional cuyos objetivos principales eran desacreditar al bando Nacional y tapar los crímenes que ellos estaban cometiendo como fue principalmente Paracuellos. Esta guerra propagandística la vivimos actualmente como dogma de fe con la ley de Memoria Histórica y la actual Memoria Democrática.

Con la llegada de las tropas nacionales a Extremadura, especialmente a Badajoz, era evidente que este hecho había cogido un enorme protagonismo en los medios periodísticos. La frontera de Caya entre Badajoz y Portugal por el río Guadiana fue el punto de encuentro de enviados especiales de los diarios portugueses, como Mario Pires del Diario de Noticias que comenzó el día 9 de agosto a enviar crónicas; José Barao del O Século que comenzaría el día 10 a transmitirlas; Mario Neves del Diario de Lisboa que lo haría a partir del día 11; y Jorge Simoes del Diario da Manha que lo haría el día 13. Seguidamente, llegaron el 14 de agosto el periodista franco-belga Jean de Gant de la United Press; el francés Marcel Dany de la agencia francesa Havas y Jaques Berther de Le Temps. Estos periodistas, además de otros llegados de Lisboa y de Mérida, entraron en Badajoz el 15 de agosto, una vez tomada por los nacionales.
El 14 de agosto amaneció con mucha tensión y mucha agresividad en el ambiente, la toma de Badajoz había comenzado por los nacionales al amanecer, la inquietud y el nerviosismo entre los periodistas eran palpables, con ansias de reflejar la crónica de lo que sucedía era palpable. La impaciencia por reflejar las noticias de lo que sucedía llevó a algunos periodistas a cometer unas imprudencias que podían haber traído graves consecuencias. Mario Neves, Marcel Dany y Mario Pires decidieron por su cuenta desplazarse andando a Badajoz, hecho que tuvieron que desistir por la presencia de muchos milicianos armados que huyeron de la ciudad para salvar sus vidas. Mario Pires lo reflejó:

«Marcel Dany de Havas y Mario Neves del Diario de Lisboa, decidimos recorrer la carretera camino de la ciudad mártir. Nos lo jugamos todo por todo. Las noticias valían el riesgo. Avisamos a los carabineros y partimos por la carretera, ojo alerta, no fuera el diablo aparecerse en la figura de algún miliciano perdido por aquellos lugares y dispuesto a dar a los tres intrusos uno o más tiros. Ni pensábamos en los falangistas y en los soldados de Caya gente amiga que mostraba la mayor estima por los periodistas».
El día 15 de agosto los periodistas comienzan a entrar en Badajoz a las 9:30 de la mañana Neves, Berther y Dany logran tomar asiento en el primer automóvil ocupado por falangistas que iban a la ciudad. Los falangistas que los acompañaban les proporcionan salvoconductos para pasar la guardia marroquí de puerta de Palmas, dirigiéndose inmediatamente a la Comandancia Militar en la que percibieron gran movimiento; Mario Neves publica sus primeras impresiones al entrar a las 10 de la mañana en Badajoz así decía: «Enervada por algunos días sucesivos de bombardeos, la población ha salido a la calle. Se ven banderas blancas en casi todas las ventanas. Pasan numerosas mujeres vestidas de luto. Las calles presentan un aspecto desolador, llenas de destrozos por los bombardeos, los camiones de las columnas rebeldes impiden el tránsito. Vienen cargados de material de guerra y de ingeniería para abrir trincheras, construir puentes, arreglar carreteras. Junto a las paredes de la Comandancia, la calle está salpicada de sangre…»
Una vez ya dentro de la Comandancia, los periodistas con Agustín Carande Uribe, destacado falangista de Badajoz que el día anterior había sido liberado de la cárcel; él les da todo tipo de facilidades para circular por la ciudad. Inmediatamente, los periodistas comienzan el recorrido por algunas calles de la capital pacense, comprobando que, en contra de algunos rumores divulgados en la frontera y que, a pesar de la importancia de los bombardeos, no se habían producido muchos incendios.

El primer lugar de relevancia que visitan es la Plaza Moreno Nieto donde pudieron observar que el Teatro López de Ayala, que el fuego había destruido totalmente el teatro, y el Hospital Provincial, en el que aprecian que habían caído unas bombas que destruyeron algunas enfermerías.
La causa de que el hospital fuera bombardeado a pesar de tener bandera blanca en ellas azoteas y tejados para no ser objetivo de los aviadores nacionales era que los milicianos aprovechando que los aviones nacionales volaban a baja altura disparaban contra ellos, hecho que obligó a los pilotos nacionales a bombardear el hospital.
Seguidamente, los periodistas se dirigieron a la plaza de toros, donde Mario Neves escribía lo siguiente: «Nos dirigimos hacia la plaza de toros donde se concentraban los camiones de las milicias populares. Muchos de ellos están destruidos, al lado se ve un carro blindado con la inscripción “Frente Popular” D. Benito n.º 10”. Este lugar ha sido bombardeado varias veces, sobre la arena se ven algunos cadáveres, lo que le da un aspecto macabro de teatro anatómico, todavía hay aquí y allá algunas bombas que no han explotado, lo que hace difícil y peligrosa una visita más pormenorizada...»
Después se dirigieron hacia la calle Ramón Albarrán donde se percataron de que el Centro Obrero había sido convertido en cuartel de la Falange, donde jóvenes falangistas armados hacen guardia en la puerta.

Después siguen caminando por las calles del Barrio de San Andrés, zona que sufrió más los ataques de los bombardeos, observando que las casas tienen daños de diversa consideración. Finalmente, llegan a la Puerta Trinidad, donde atacó la IVª Bandera del Tercio: «Las murallas están todas protegidas por sacos de arena, junto a los que se ven centenares de casquillos de balas, lo que demuestra que la resistencia, en valentía y tenacidad, ha estado a la altura del ataque. Algunos cadáveres no han sido todavía retirados.» (Diario de Lisboa, 15 agosto 1936).
Después se dirigieron por la Calle San Juan hasta la plaza del mismo nombre, donde Neves expresa que fue allí donde fueron ejecutados los milicianos que habían sido detenidos. Jacques Berther escribió: «Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados. Sólo en la Calle San Juan hay 300 cuerpos».
Jacques Berther realmente dijo que fueron 80 cuerpos y él tampoco llegó a verlos, así como la cifra que él dio, 300 cuerpos, era falsificada. Los cuerpos ya habían sido retirados para una parada militar.
Jacques Berther haría una alegación argumentando que los huidos a Portugal fueron devueltos por el gobierno portugués, hecho que provocó una queja diplomática y la consecuente expulsión de Portugal.
Posteriormente, estando en la Puerta Trinidad, estos tres primeros periodistas llegan a la entrada del puente de Palma y otro nuevo grupo de periodistas, todos portugueses, entre ellos se encontraba Mario Pires del Diario de Noticias acompañado por el fotógrafo de dicho periódico Ferreira da Cunha.

Tras solicitar a los periodistas ser recibidos por el teniente coronel Juan Yagüe, este accede y los recibe en una improvisada rueda de prensa. Las declaraciones de Yagüe fueron sometidas posteriormente a muchas interpretaciones, sobre todo basándose en lo escrito por Mario Neves que decía: «Nos recibe de pie y enseguida nos manifiesta que se encuentra muy satisfecho con el resultado que las fuerzas a su mando consiguieron ayer y añadió: La acción del ejército sublevado que se llevó a cabo ayer a las puertas de Badajoz ha sido lo más importante desde que estalló la revolución.
Le preguntaron si había muchos prisioneros. Nos respondió que sí, y nos informó que habían sido aprehendidos 3.000 fusiles, algunas ametralladoras y una pequeña batería de cañones de infantería.
¿Y fusilamientos? —arriesgamos nosotros—. Hay quien habla de 2.000…
El comandante Yagüe nos mira sorprendido por la pregunta y declara…
No deben ser tantos… ¿Van a quedarse mucho tiempo? Mi deseo es partir en cuanto pueda hacia Madrid.
La campaña, ¿va a ser larga?
Con una sonrisa que cierra sus breves declaraciones:
«No, ellos corren mucho.»
En cuanto a la pregunta a Yagüe de los 2.000 fusilados, lo escrito por los otros periodistas, dijo Jorge Simoes del diario da Manhá: «¿y los fusilamientos? Hay quienes hablan que son 2.000. El comandante Yagüe respondió: «No deben ser tantos».

Mario Pires del Diario de Noticias dice: «Oímos decir que, durante la noche, después de la ocupación de la ciudad, habían sido ejecutados 2.000 individuos, ¿es verdad?» Yagüe respondió: «No, eso es una exageración»
Sobre lo ocurrido en Badajoz, el diario O Seculo publicó el 17 de agosto del 1936: «El ejército nacionalista de España tomó Badajoz. En esta ciudad fronteriza se habían concentrado bandas de sicarios instruidos por dirigentes comunistas y provenientes de toda la Extremadura española. Eran huestes de fieras como tantas otras que ha tenido en los últimos tiempos España, saqueando, destruyendo implacablemente a tiros, con bombas, con incendios todo lo que encontraban frente a ellos y no era comunista o no estaba bajo la protección de Moscú».
El 18 de agosto, el periodista francés, operador de cámara de la casa francesa Pathé Journal, se dirigió al cementerio y escribió: «Me enteré de que iban a fusilar a los presos y a las primeras horas de la mañana fui a ver el espectáculo que tuve oportunidad de filmar estos documentos… contra un muro los insurgentes alinearon a sus víctimas, yo conté 80 muertos, esto significa que muchos sospechosos habían sido expulsados a la vez».

Lo incluido anteriormente es una mera muestra de la actividad periodística que caracterizó a la Guerra Civil y en cuanto a lo sucedido y narrado por los periodistas en cuanto a los fusilamientos se refiere sea de mayor o menor proporción no es ajena a ningún bando en la contienda.
¿Qué hay detrás de estas crónicas periodísticas?
Ningún periodista extranjero pudo estar presente en Badajoz con la entrada de las fuerzas de Yagüe el mismo día 14. Las primeras noticias que se emitieron sobre “fusilamientos en masa en Badajoz” se emitieron desde la ciudad portuguesa de Elvas, partiendo de los refugiados que huidos de Badajoz, cuando todo era un caos hubo periodistas que esa misma noche cayeron en el puro sensacionalismo de lo que contaban los refugiados, periodistas como Marcel Dany que decía: «La ciudad de Badajoz ha caído esta noche por completo en poder de las tropas insurgentes». Ejecuciones en masa se llevaron a cabo, la lucha fue feroz en las calles».
El resultado de los estudios contrastados es que realmente esos 2.000 ejecutados eran unos 80, y fueron en la Plaza de San Juan. Evidentemente, lo comunicado por diversos periodistas no se atiene a la realidad y la cifra total ya se ha dado anteriormente que era entre unos 493 o 500 de los muertos que había en el cementerio. Dentro de esta cifra, desglosándola, 44 eran soldados nacionales, 220 del frente populista caídos en combate, de los ejecutados del Frente Popular eran 70 carabineros — algunos de ellos fueron caídos en combate — y 180 milicianos.
Las cifras según los estudios más serios y reales de ejecutados, incluyendo cifras de la posguerra con la llamada Causa General; en Badajoz desde 1936 al año 1945 son de 1.080 ejecutados; donde la mayoría de los ejecutados serían no por motivos ideológicos sino por delitos de sangre cometidos en la Guerra Civil.
Jay Allen
La falsedad convertida en verdad y el culto a la mentira que perdura hoy.
Una vez habiendo puesto en marcha la maquinaria propagandística el Frente Popular, Badajoz fue un arma arrojadiza perfecta para demonizar al Bando Nacional y así mismo desviar la mirada de los propios crímenes en serie que se estaban o habían llevado a cabo como el del Cuartel de la Montaña en Madrid o el exterminio de Paracuellos, o las checas, o la Cárcel Modelo de Madrid, etc.

El hecho que ha resonado más fruto de la invención por motivos ideológicos es “la Masacre de la Plaza de Toros de Badajoz” una mentira que sigue transmitiéndose incluso en muchos historiadores que de forma acrítica y de forma poco profesional divulgan unos hechos que no se molestan siquiera de contrastar y que realmente no existieron.
Jay Allen periodista de nacionalidad norteamericana y corresponsal del Chicago Tribune, comunista convencido, amigo del político filo-soviético Juan Negrín, de Luis Araquistain y Julio Álvarez del Vayo, miembros destacados del P. S. O. E. Allen es el principal inventor del mito de la matanza de la Plaza de Toros de Badajoz. Él, como muchos corresponsales, emitieron una información que no se contrastaba, por una parte, y, por otra, intencionadamente inventada como es el caso de este periodista norteamericano, falsedad que se utilizó a nivel nacional para asustar a la población de Madrid y movilizarla ante la llegada inminente del ejército Nacional y para desacreditar al Bando Nacional, como se ha dicho. Uno de los hechos que invitan a desconfiar de Allen es que se ha demostrado que él no estuvo jamás en Badajoz, todo fue inventado para poner a la opinión pública mundial a favor del Frente Popular, la crónica la escribió desde Tetuán, divulgándola el mes 27 de octubre en el periódico madrileño La Voz cuando llegó a Madrid decía así:

«Cuando Yagüe se apoderó de Badajoz, utilizando para el ataque el territorio portugués, hizo concentrar en la Plaza de Toros a todos los prisioneros milicianos y a quienes haber empuñado las armas, pasaban por gente de izquierda. Y organizó una “fiesta”. Y convidó a los cavernícolas de la ciudad, cuyas vidas habían sido respetadas por el pueblo y la autoridad legítima.
Ocuparon los tendidos caballeros respetables, piadosas damas, lindas señoritas, jovencitos de San Luis y San Estanislao de Kotska, afiliados a Falange y Renovación, venerables eclesiásticos, virtuosos frailes y monjas de tocas blancas y mirada humilde. Y entre tan brillante concurrencia fueron montadas algunas ametralladoras.
Dada la señal -suponemos mediante clarines- se abrieron los chiqueros y salieron a la arena, que abrasaba el sol de agosto, los humanos rebaños de los liberales, republicanos, socialistas, comunistas y sindicalistas de Badajoz. Confundíanse los viejos y los niños, también figuraban mujeres: jóvenes algunas, ancianas otras; gritaban, gemían, maldecían, increpaban, miraban con terror y odio hacia las gradas repletas de espectadores. ¿Que iban a hacer con ellos?, ¿exhibirlos?, ¿contarlos? ¿vejarlos?. Pero pronto al ver las máquinas de matar con los servidores al lado, comprendieron, iban a ametrallarlos.
Quisieron retroceder entrar de nuevo en los chiqueros pero fueron rechazados a golpe de bayoneta y de gumía por los legionarios y cabileños que estaban a su espalda. Y se apelotonaron lívidos, espantados esperando la muerte.

Yagüe estaba en un palco, acompañado de su segundo, Castejón. Le rodeaban obsequiosos y rendidos, terratenientes, presidentes de cofradías, religiosos, canónigos, señoras y damiselas vestidas con provinciana elegancia.
Levantó un brazo y flameó un pañuelo. Y las ametraladoras comenzaron a disparar»
Ciertamente, ante este falso y ficticio relato hay que decir que ninguno de los periodistas presentes en Badajoz habla de este hecho.
Jay Allen en otra crónica da la cantidad de 4.000 ejecutados por los nacionales.
También hay que recordar que Jay Allen tenía una estrecha unión con la política revolucionaria de la izquierda; en el intento fallido del golpe de Estado de la izquierda en octubre del 1934, en su piso de la calle Alcalá de Madrid, escondió a los miembros del comité revolucionario, Negrín, Álvarez del Vayo y Llopis, Araquistáin y al dirigente minero asturiano Amador Fernández.
Las cifras que la maquinaria propagandística del Frente Popular, en complicidad con periodistas que eran adeptos al Frente Popular, llegaron a divulgar que, dando unos la cantidad de 4.000 ejecutados, otros 1.500, otros han llegado a 10.000 ejecutados.
Ciertamente, los tiempos han cambiado, pero por parte de la izquierda no se ha cesado de confundir con la mentira al más puro estilo del Ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, en un intento maniqueo de crear una historia oficial de corte dogmático y unas leyes como las de la “Memoria Histórica” y la “Memoria Democrática” creadas para sembrar odio, confusión y división entre el pueblo español que desea en su práctica totalidad vivir en paz y concordia.

Uno de los hechos como de forma burda, que caracteriza a estas leyes como ejemplo, es una fotografía de unos seminaristas en una Plaza de Toros con fusiles; hecho que se ha relacionado con la “masacre de la Plaza de Toros de Badajoz» pero se viene abajo haciendo un análisis histórico objetivo y es que ciertamente son unos seminaristas en la Plaza de Toros no de Badajoz sino de Pamplona y la foto se realizó antes del 1922, los supuestos fusiles que tienen en sus manos son imitaciones de fusiles de madera. La explicación de esta fotografía es que entonces los seminaristas tenían que realizar un servicio militar especial que incluía ejercicios especiales con fusiles de madera que era la figura del “soldado de cuota”. Probablemente, al no tener Pamplona campo de deportes, se utilizaba la Plaza de Toros para este tipo de instrucción con armas de madera.

Manuel López Gómez
Orden Franciscana Secular